7 de marzo de 2009

La Cuaresma

¿Qué es la cuaresma?
Cuaresma es el tiempo litúrgico penitencial y de conversión por excelencia de la Iglesia.

Es la intensa preparación para la celebración de los misterios de la pascua.
No hay cuaresma para celebrar la pascua, sino porque celebramos la pascua nos preparamos en cuaresma
El tiempo cuaresmal prepara a
los fieles a oír la Palabra de Dios más intensamente y a orar, especialmente mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y la penitencia, para celebrar el misterio pascual (SC 109).


¿Qué significa el término cuaresma?

Es una abreviación del latín quadragésima dies (día cuadragésimo: cuarenta).
Se viene usando en castellano desde el año 1220-1250.

El tema de los cuarenta días de Jesús en el desierto le da el tono a toda la cuaresma

El número 40 tiene un simbolismo: representa el cambio de un periodo a otro, los años de una generación, el tiempo de estación humana, es decir que la cuaresma con su simbolismo de los 40 días, prepara un nuevo nacimiento… El hombre pascual.

Los 40 días del ayuno de Jesús representan el cambio de su vida privada a su vida pública ministerial.


¿Cuándo se inicia y concluye la cuaresma?

El comienzo oficial es el d
omingo I de cuaresma.
La cuaresma dura cuarenta días, desde el domingo I de este tiempo hasta el jueves santo.

Pero en realidad, el tiempo de cuaresma transcurre desde el miércoles de ceniza hasta la misa de la cena del Señor exclusive1. Estas normas quieren recoger el carácter popular del miércoles de ceniza y compaginarlo con el comienzo oficial del domingo I de cuaresma.


¿Cuántas etapas tiene la cuaresma?

El leccionario, a través de las lecturas dominicales, nos da a conocer el sentido de la cuaresma y sus etapas.
1a Etapa: domingos I y II. Tiene un tono de purificación y conversión. Se medita el tema de los cuarenta días de Jesús en el desierto y la transfiguración.

2ª Etapa: domingos III, IV y V. Se medita los sacramentos de iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía).

3ª Etapa: domingo VI (de Ramos). Es la meditación próxima para la semana santa. Es la antesala del triduo pascual. En el lunes, martes, miércoles y viernes santo se meditan los textos del Cántico del Siervo de Yahvé de Isaías.

Estos domingos se denominan I, II, II, IV y V de cuaresma. El VI domingo lleva por título: domingo de ramos en la pasión del Señor.


¿Cuál es el color litúrgico de cuaresma?

El morado es el color litúrgico de cuaresma.

El morado o violeta es signo de penitencia, humildad y modestia, que convida al recogimiento, al retiro espiritual y a una vida más austera que la corriente.

En el IV domingo de cuaresma (laetare) se sigue utilizando el color violeta. Era una manera de recordar a los rigurosos ayunadores y penitentes de antaño que ya estaba cerca la pascua.


¿Cómo se expresa el ambiente penitencial y de austeridad en cuaresma?

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Buscando una sincera conversión a Dios.
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Creando un clima de sobriedad que facilite la interioridad espiritual.
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Con el ayuno y la abstinencia en los días señalados.
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Con el color morado en las vestiduras litúrgicas
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Con la omisión del aleluya y del gloria.
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Con la supresión de las flores y de la música festiva. La música es sólo para sostener el canto.
En la Iglesia de los primeros siglos, el ayuno y abstinencia cuaresmales eran muy estrictos y rigurosos. No se podía comer carne; y según lugares, tampoco huevos... Por eso, en pascua surgió la costumbre del huevo de pascua. A veces, los vemos muy adornados, rodeando un pollo o un conejo...


¿Cuál es el sentido del ayuno y abstinencia?

Téngase como sagrado el ayuno pascual; ha de celebrarse en todas partes el viernes de la pasión y muerte del Señor y aun extenderse, según las circunstancias, al sábado santo, para que de este modo se llegue al gozo del domingo de Resurrección con elevación y apertura de espíritu (SC 110).

La invitación a ayunar, sobre todo en el tiempo de cuaresma, no tiene la intención de un castigo, de una automortificación disciplinar o de desprecio del cuerpo.

Al contrario, el ayuno ha de vivirse bien, sin angustias ni exageraciones; sin escrúpulos ni actitudes enfermizas. En resumen: con alegría cristiana.


El padre Francisco Javier Chávarry sintetiza así el sentido y misión del ayuno:

1) El ayuno es un signo sacramental de nuestra pascua. Es un signo exterior de nuestra conversión, que anima nuestra esperanza. No es un ayuno triste. Jesús está con nosotros y nos incorpora a su resurrección.

2) Renunciar al pan humano nos recuerda que el pan de vida es Cristo y su palabra.
Debemos comprender que no se vive para comer y beber. El hombre, por ser imagen y semejanza de Dios, tiene hambre y sed de vida eterna.
3) Ayunando queremos expresar que los valores materiales no son absolutos. Es una respuesta a una sociedad consumista, que nos invita a apropiarnos de las cosas y no darles un uso correcto. Con el ayuno, la cultura del tener se convierte en la cultura de la solidaridad y del compartir.

4) El ayuno nos hace más libres. Es signo del dominio sobre nosotros mismos, sin que eso signifique motivo de orgullo y soberbia. Es un signo para estar disponibles al servicio y a la caridad.

5) El ayuno nos abre a los demás. Lo que ahorramos ayunando podemos destinarlo a las necesidades ajenas. La solidaridad es un fruto del verdadero ayuno.

6) Es útil para la salud holística de nuestro ser. El ayuno es muy importante, pues nos ayuda a tener un bienestar físico, psicológico y espiritual. El exceso de comida y bebida, por no compartir, nos resta dinamismo espiritual, nos embota y nos enferma.


¿Cuál es la teología de la cuaresma?

Tú, oh Dios, abres a
la Iglesia el camino de un nuevo éxodo a través del desierto cuaresmal, para que, llegados a la montaña santa, con el corazón contrito y humillado, reavivemos nuestra vocación de pueblo de la alianza, convocado para bendecir tu nombre, escuchar tu palabra y experimentar con gozo tus maravillas
(V prefacio de cuaresma).

La cuaresma se interpreta teológicamente a partir del misterio pascual celebrado en el triduo santo. No hay cuaresma para celebrar la pascua, sino porque celebramos la pascua nos preparamos en cuaresma. La vida cristiana está esencialmente guiada por la dinámica pascual.

La cuaresma no es un residuo arqueológico de prácticas ascéticas de otros tiempos pasados sino el tiempo de una experiencia espiritual más vivenciada de la participación en el misterio pascual. De ahí su carácter sacramental.


Padecemos juntamente con el Él, para ser también juntamente glorificados
(Rm 8,17).
Cuaresma es el tiempo en el que Cristo purifica a su esposa, la Iglesia (Ef 5,25-27).

En este tiempo el acento no se centra tanto en las prácticas ascéticas cuanto en la acción purificadora y santificadora del Señor.

Las obras penitenciales son el signo de la participación en el ministerio de Cristo, que hizo penitencia por nosotros, ayunando en el desierto.

La cuaresma tiene valor de acción litúrgica porque es Cristo quien da eficiencia a la penitencia de sus fieles.


¿Cuál es la espiritualidad de la cuaresma?

Tú, oh Dios, concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la pascua, para que dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y el amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios (I prefacio de cuaresma).


La espiritualidad cuaresmal es pascual-bautismal-penitencial-eclesial.

La cuaresma es tiempo de contemplación de la historia de la salvación que encamina nuestra conversión cuaresmal a dejar actuar a Dios en nuestra propia historia de salvación, cristificándonos con Jesús, elevando nuestra vida moral.

En cuaresma hay que ir al desierto; al interior silencioso y reposado para producir un libre distanciarse en el espíritu. En el desierto se aprende a saborear, a callar y escuchar antes que hablar. Se aprende a encontrar la propia identidad y el proyecto de Dios sobre nuestra vida.

En el propio desierto es más fácil contemplar los desiertos del hombre y de la sociedad actual; desiertos de Dios, de humanismo, de solidaridad; desiertos de esperanza, de libertad, de trascendencia.

En cuaresma hay que ir al desierto interior con Dios para mostrarle nuestras grietas más íntimas y relacionales, nuestra aridez, para suplicarle el agua del oasis de su gracia sanadora.

Cuaresma es un tiempo de contemplación de Jesús liberador que vino para que tengamos vida en abundancia (Jn 10,10) y para que su verdad nos haga libre (Jn 8,32) de nuestros miedos, ideologías y frustraciones. Cuaresma es salir del Egipto de nuestras esclavitudes y pasar al mar de la libertad de los hijos de Dios.

Cuaresma es un tiempo de contemplación de la ascesis de Jesús, quien nos invita a la disciplina del reposo, calma y silencio en el interior del alma, para acentuar su capacidad de concentración en la oración y contemplación de Dios que nos lleva a la búsqueda de la humildad, pureza del corazón, dominio de la posesión, haciéndonos transparentes ante Dios y los hombres.

La cuaresma, pues, tiene un carácter especialmente bautismal, sobre el que se funda el carácter penitencial (prefacio IV de cuaresma). La cuaresma además tiene un carácter eclesial. Toda la Iglesia está llamada, en comunión, a la purificación, a la santificación por su Salvador, muerto y resucitado.

Si el pecado no es sólo interior e individual sino con graves consecuencias exteriores y sociales, la penitencia-reconciliación debe ser comunitaria y eclesial.

Cuaresma es un tiempo de contemplación de los gestos concretos de amor y solidaridad de Jesús, que pasó haciendo el bien (Hch 10,38). El contemplar esos gestos nos llevan necesariamente a recrear gestos en el mundo de hoy de anuncio y denuncia, inspirados en sus gestos liberadores.


En fin, los 40 días de cuaresma pretenden sacarnos de nuestra posición de repliegue y letargo espiritual para hacer crecer
el formato de nuestra alma.

1 comentario :

rgr dijo...

Gracias, Fr.Carlos por compartir esta reflexión tan clara para estos tiempos.
Y quiera el Espíritu de Jesús, hermano, acompañarnos junto a estos nuestros pueblos tan castigados, tan inmersos en una Pasión de dolores y miseria, y llegar a su Resurreción, a la Vida verdadera.
Un gran abrazo en Cristo y María. Paz y Bien. Ricardo