26 de julio de 2016

"Construir un mundo fraterno" La voluntad del Padre Jacques

Transcribimos a continuación el último artículo del P. Jacques Hamel, que publicó el pasado 6 de junio en la revista de la parroquia y re-lanzado hoy por el semanario católico Familia Cristiana después de que el sacerdote fue muerto por dos yihadistas mientras celebraba la santa misa.

La primavera fue bastante fresca. Si nuestro ánimo  no estuvo  muy alto,  paciencia, ya se acerca el verano. Así como el tiempo de descanso.
Las vacaciones, un tiempo para alejarse de nuestras actividades habituales. Pero no se trata de un simple paréntesis. Es el momento de relajarse, de refrescarse, pero también es un tiempo para, reunirse, para el intercambio y la convivencia.

Un tiempo de descanso: Algunos comprometen unos pocos días para un retiro o una peregrinación. Otros a re-leer el Evangelio, en soledad  o comunitariamente, buscando la palabra que trae vida al día de hoy.
Otros se regenerarán con el gran libro de la creación, admirando los paisajes tan diferentes y magníficos que nos elevan y nos hablan de Dios. Podemos en este momento escuchar la llamada de Dios para cuidar de este mundo, para que sea, allí donde vivimos, un mundo más cálido, más humano y más fraterno.

Un tiempo de encuentro: con nuestros seres queridos, y con los amigos. Un momento en el cual dedicamos tiempo para vivir algo junto a los otros. Un tiempo para ser considerados y atentos con los demás, sean quienes sean.

Un tiempo de compartir. Compartir nuestra amistad, nuestra alegría. Compartir nuestro tiempo e interés con los niños, ellos cuentan con nosotros.

Un tiempo de oración. Atentos a lo que sucede en nuestro mundo en estos días. Oramos por aquellos que más lo necesitan, por la paz, por la vida juntos que así es mejor.
De esta manera será un año de gracia. Mantengamos un corazón atento a las cosas bellas, cada uno, especialmente aquellos que son propensos a sentirse un poco más solos.

Que las vacaciones nos permiten obtener su llenar de alegría, amistad y refresco. Entonces podemos, más estructurada, en la carretera juntos.
Que las vacaciones nos permitan llenarnos de alegría, amistad y descanso. Entonces podremos caminar juntos y mejor esta ruta.

Felices fiestas, padre Jacques

IGLESIA CATÓLICA · Martes, 26 de Julio de 2016

Ven, Servidor fiel y generoso....

Padre Hamel, un cura activo a sus 86 años «porque hacen falta sacerdotes»
El párroco asesinado por Daesh durante la Misa había expresado a sus fieles su deseo de seguir siendo útil "hasta el último aliento".
Entra a gozar de tu Señor, servidor bueno y generoso
Murió como quizá lo habría deseado: celebrando la misa en su la parroquia de Saint-Etienne-du-Rouvray, cerca de la ciudad de Rouen, en Normandía. El padre Jacques Hamel contaba ya 86 años, pero siempre decía a sus fieles que seguiría trabajando porque había mucha necesidad de sacerdotes. "¿Han visto alguna vez a un cura jubilado?", decía en broma cuando alguno aludía a su edad avanzada.

Ya no actuaba como párroco titular, pero ayudaba en una de las dos parroquias del pueblo. Y es precisamente su infatigable espíritu de servicio lo que hoy comentaban todos en la localidad normanda; tanto los paisanos que han hablado con los medios, como los innumerables testimonios en las redes sociales de quienes conocieron su dilatada labor sacerdotal.

El padre Jacques Hamel había nacido en 1930 en Darnétal. Fue ordenado presbítero en 1958, y había celebrado sus bodas de oro sacerdotales en 2008, tal como puede leerse en la página web de la parroquia. En ausencia del párroco titular, el padre Augusto Moanda-Phuati, era él quien celebraba la misa en la parroquia y cumplía con todos los servicios que le permitía su salud. Los sacerdotes suelen acogerse a la jubilación a los 75 años, pero el padre Hamel había preferido seguir sirviendo en la parroquia del pueblo al servicio de los fieles "mientras se sintiera fuerte".

"Era un hombre muy sencillo, sin ninguna rareza, muy cálido", afirma entre lágrimas a Le Figaro el padre Moanda-Phuati, que no puede dar aún crédito al horrible crimen. De origen congoleño, como muchos otros párrocos en Francia por la escasez de sacerdotes, el padre Moanda-Phuati ha interrumpido sus vacaciones para regresar al pueblo normando, y estar junto a los feligreses en estos momentos duros.