10 de enero de 2019

Rezo por ti...

“Los ángeles son luz para los monjes, 
y la vida monástica, luz para todos los hombres"

San Juan Clímaco

“Cuando te digo «rezo por ti», esto no significa que de vez en cuando musite algunas palabras pensando en tu recuerdo, sino que quiero cargar sobre mis espaldas con toda tu responsabilidad, que te llevo dentro de mí como una madre lleva a su hijo, que deseo compartir, y no sólo compartir, sino atraer enteramente sobre mí todo el mal, todo el dolor que te atenaza, y que ofrezco a Dios toda mi noche para que él te la devuelva transformada en luz”.
Gustave Thibon
“Este es principalmente el modo en que el monje sirve al mundo: no en primer lugar por las obras exteriores de caridad o por la erudición, no ante todo por la hospitalidad ni siquiera por el consejo espiritual, sino por el trabajo interior de la oración. 
El amor de un monje se expresa ante todo por su oración: su oración es su amor. Sirve a su prójimo rezando. No simplemente por su oración de intercesión, sino por toda su oración, sea de arrepentimiento, alabanza o silencio. 
Cuando san Teodoro Estudita (759-826), proclamaba que “los monjes son la fuerza y la base de la Iglesia”, era ciertamente este ministerio de oración el que tenía en vista ante todo. Precisamente porque reza, el monje no está separado del mundo, por grande que sea su aislamiento exterior, pues la oración, aunque interior y personal, no es jamás solitaria: aquel que ofrece una oración auténtica y viva, reza siempre como miembro de un cuerpo, en unión con todos aquellos que rezan, y en realidad con la humanidad entera, tanto si ella reza o no. 
Toda oración es comunitaria y cósmica. 
Cuando el monje dice la Oración de Jesús, “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de mí, pecador”, dice al mismo tiempo «ten piedad de nosotros», incluso si aquella puede no ser la forma aparente de las palabras que emplea. Su invocación no sería una oración auténtica si fuera dicha para él solo. 
Así, en virtud de su oración, el monje está, según la palabra de Evagrio Póntico (346-99), “separado de todos y unido a todos”.
Presuponiendo como ella esta mutua coherencia, la oración es una fuerza dinámica y transfigurante, incluso cuando permanece enteramente oculta. 
Más es hecho quizás por mantener la paz en nuestra generación por aquellos hombres y mujeres en la oración incesante, enteramente inadvertida para el mundo exterior, que por todos los políticos y diplomáticos. 
Los ermitaños llevan quizás a Cristo más hombres que cualquier escritor o predicador, cualquiera que sea su elocuencia. 
“Adquirid la paz interior”, decía san Serafín, “y miles a tu alrededor encontrarán su salvación”. Si algunos hombres se vuelven oración, ha notado Olivier Clément –oración que es “pura” y, a juzgar por las apariencias, perfectamente inútil- transforman el universo por el solo hecho de su presencia, de su existencia misma.
Tal es precisamente la vocación del monje: ser una presencia, la presencia de la oración, ayudar al mundo no tanto de manera activa que de una manera existencial, no tanto por lo que hace que por lo que es, volviéndose él mismo oración viviente. Transfigura el mundo transfigurándose él mismo. 
En toda la historia de la Iglesia, los monjes han sido muchas veces la ilustración de esta paradoja: aquel que rechaza prever y organizar, que no busca determinar cuál es para él el mejor medio de ser útil al prójimo, sino que se vuelve simplemente hacia Dios con un amor infinito, es a menudo ese justamente quien, más que todos sus contemporáneos, aporta más, y duraderamente, a la sociedad entera. 
Puede que el monje sueñe menos en convertir al mundo y más en convertirse él mismo: más oportunidades habrá que el mundo se encuentre de hecho convertido”. 
Kalistos Ware

Fuente:https://www.facebook.com/profile.php?id=100011386724725&__tn__=%2CdC-R-R&eid=ARCcTEdZME-IvVtI9wIRF06BkNQ6DL5RuoAUTq_DR904-LtWKkX12pEUAN7BNXvEqFDsNxgCboZrbxHy&hc_ref=ARRSpMB1hwQ_BAF9yjp2i_VjZt-Tu_Jfmfnr96KvHjfaJgpCxLC2AMCodn6-Fb7J04w&fref=nf 

5 de enero de 2019

Una vez vi a los Reyes Magos...

No eran tres, eran dos y eran los mejores magos que vi en mi vida. 
Se las arreglaban para que siempre hubiera algo en los zapatos, lo mínimo, lo que fuere. 



Aunque no hubiera nada, ellos lograban que haya lo que para mi era todo. Al tercero nunca lo vi, pero seguro que lo dejaban cuidando los camellos. 
Nunca, nunca olvidaré a los dos reyes magos que vi. Seguro que ustedes también lo vieron y saben quiénes son y saben que son más magos que reyes
Si dejaron de creer, si esta noche no ponen los zapatos, ni el pasto, ni el agua, acérquense a sus reyes, denles un beso en la frente (ustedes saben que los tienen cerca) y los que no los tienen con ustedes, sepan que desde un cielo hermoso siguen viajando para seguir entregando ilusiones y sonrisas...
Agradezcanle la herencia porque ahora muchos de ustedes se han convertido en reyes y en magos. 
Y lo mejor que pueden dejarles a sus hijos es esa magia que los convertirán en reyes y en magos…. 
Y dentro de unos años, nosotros recibiremos ese beso en la frente y así será hasta el fin de los tiempos… 
Feliz noche para los reyes de hoy, para los de ayer y los reyes del futuro, porque no hay mejor reino que el mágico, ni mejores reyes que aquellos dos!!

5 de septiembre de 2018

NO DEJES DE SOÑAR.

..No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
..No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber. No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
..No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.
La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Tú puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso. No te resignes. Huye.
“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante. Vívela intensamente, sin mediocridad. Piensa que en ti está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron de nuestros “poetas muertos”, te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros Los “poetas vivos”. No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas ….
Walt Whitman

24 de marzo de 2018

José, hijo de David...



Padre nutricio y espiritual del Hijo de Dios.
El león de la tribu de Judá, cuidado y educado por el 
renuevo del tronco de Jesé.
Uniendo en su nombre el reino elegido del sur y 
el reino amado del norte...
José, hijo amado de su Hijo, patriarca de su Creador, 
defensor de su Salvador.
Varón justo, ilustre hijo de Israel.

22 de marzo de 2018

Tres corazones enamorados....

TERESA (1515 - 1582)

¡Ah!, los enamorados de Dios son fuertes más que el diamante.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado para mí
y yo soy para mi Amado.


THOMAS (1915 - 1968)
  
"Mi itinerario Cuaresmal"
¡Señor, ten piedad!
Ten piedad de mis tinieblas, mi debilidad, mi confusión.
Ten piedad de mis infidelidades, de mis cobardías, de mi ir y venir dándole vueltas a las cosas, de mis evasiones, de mis claudicaciones.
No pido otra cosa sino ésta Tu misericordia, siempre, en todo, piedad.
Mi vida aquí, en Escalonias: un poquitín de soledad y muchas cenizas.
Casi todo son cenizas. Lo que más he apreciado son cenizas.
Lo que he dejado para el final, es, quizá, un poco más sólido.
Señor, ten piedad. Guíame, haz que otra vez quiera ser santo, que sea un hombre de Dios, incluso en medio de esta desesperación y confusión.
No estoy pidiendo necesariamente claridad, un camino llano, sino solamente caminar según Tu amor, seguir las sendas de Tu piedad, confiar en Tu misericordia.


PEDRO (1907 - 1991)

¡Enamórate!
Nada puede importar más que encontrar a Dios.

Es decir, enamorarse de Él de una manera definitiva y absoluta.

Aquello de lo que te enamoras atrapa tu imaginación,
y acaba por ir dejando su huella en todo.

Será lo que decida qué es lo que te saca de la cama en la mañana,
qué haces con tus atardeceres, en qué empleas tus fines de semana,
lo que lees, lo que conoces, lo que rompe tu corazón,
y lo que te sobrecoge de alegría y gratitud.

¡Enamórate! ¡Permanece en el amor!
Todo será de otra manera.