El día 1 de mayo de 1865, San Juan Bosco narraba a los jóvenes del Oratorio el siguiente sueño:
Me pareció encontrarme en la iglesia llena de jóvenes, observando que eran muy pocos los que se acercaban a la Sagrada Comunión. Próximo a la balaustrada del altar mayor había un hombre alto, de color negro y de cuya cabeza salían dos cuernos. Tenía en la mano una linterna mágica y se entretenía en hacer ver a los muchachos a través de ella, cosas diversas.
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Tenía en la mano una linterna mágica |
A unos les hacía contemplar un
recreo muy animado y entre los juegos el que más les agradaba; a otros, los
partidos perdidos o las futuras victorias; a éstos, el pueblo natal con sus
paseos, sus campos, con aquella casa determinada; a aquéllos les hacía ver en
su linterna el estudio, los libros, los temas mensuales; a algunos, las más
diversas frutas, los dulces más variados, el vino que tenían guardado en el
baúl; no faltaban quienes veían a sus padres, los amigos, escenas pecaminosas,
el dinero no entregado.
Por tanto, así entretenidos, eran
pocos los que se acercaban a la Sagrada Mesa. Muchos al ver los paseos, las
vacaciones, lo dejaban todo a un lado y se detenían a contemplar con avidez a
sus antiguos compañeros y sus pasatiempos de otros días.
¿Saben lo que significa este
sueño? Que el demonio hace cuanto puede para distraer a los jóvenes en la
iglesia; para alejarlos de los Santos Sacramentos. Y los jóvenes son tan
ingenuos que caen en la red y se pasan el tiempo mirando a través de la lente.
Hijos míos: es necesario romper esa linterna del diablo. ¿Saben cómo? Levantando la mirada a la Cruz y pensando que
alejarse de la Comunión es lo mismo que arrojarse en los brazos del demonio.
Memorias Biográficas de San
Juan Bosco.
Sueño número 53 y en la obra de referencia
se encuentra en el Tomo VIII, págs. 115-116.
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