3 de julio de 2020

El victimismo...

Hay personas que no quieren abandonar el sufrimiento, porque se han acostumbrado a padecerlo. Despojarse de él los hace sentirse desnudos y desamparados. No es que les guste sufrir, pero han logrado obtener ganancias situándose en el rol de víctimas.
El mayor beneficio que trae esta actitud es tener a los demás en constante referencia a uno mismo.



El victimismo es un mecanismo narcisista que utiliza el sufrimiento como una herramienta de manipulación para tener a las personas pendientes de la propia necesidad de atención, cuidado y valoración. El dolor es una realidad objetiva, física o emocional, que forma parte de nuestra vida, pero el sufrimiento es el resultado de la cavilación mental en la que nos instalamos.
Hay quienes se resisten a sentirse bien por miedo a perder la atención, el cuidado y la valoración que obtienen mientras se quejan de lo vivido. Para salir del círculo del sufrimiento y victimismo es inevitable aceptar lo sucedido y dejar de lamentarse por lo ocurrido, porque eso nos sitúa en un eterno infantilismo.
Debemos dejar de autocompadecernos del “niño herido” para empezar a vivir como adultos responsables y libres. Cuando Jesús expulsó al demonio de aquel hombre, la aldea entera salió a pedirle que siguiera su camino y no se quedara allí.
Acostumbrase al sufrimiento, instalándose en la queja y el victimismo, paraliza nuestra vida y nuestra capacidad para crecer y madurar.
@jrojassj

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