12 de agosto de 2009

Odicea diaria de nuestros emigrados...

Los muertos y los migrantes no tienen derecho a reclamar
Por Pachakusi: María E. Flores Encinas
El día lunes 13 de julio de 2009 a horas 21:00 tome el autobús de Murcia con destino a Barcelona.
Trascurridas algunas horas cuando llegue a la Estación de Autobuses de Benidor, miembros de la Policía Nacional española, ingresaron en el autobús a revisar la documentación de los viajeros y cuando llegaron a mi asiento, les entregue mi cedula de identidad boliviana y uno de los policías dijo que debía tener un documento español, y respondiendo le explique que ya había cumplido los 3 años de permanencia para acceder al arraigo social y que estaba tramitando mi informe de inserción social, explicación por la que dejaron que siguiera mi viaje y no me detuvieron.
Continuando el trayecto hacia Barcelona, la madrugada del día martes 14 de julio de 2009 a horas 03:45 a.m., en la Estación de buses de Castellón, la Policía Nacional, nuevamente ingreso en el autobús y exigió exhibir documentos españoles o tarjetas de residencia y estos policías se mostraron renegados e intransigentes y me bajaron del autobús en calidad de detenida, alegando que yo no tenía permiso de residencia español, esta vez de nada sirvió explicar que inicie el tramite y que cumplía todos los requisitos para acceder al arraigo social, todo mi esfuerzo verbal fue inútil. Los policías me obligaron a bajar del autobús junto con mi equipaje.
En ese momento, cuando intentaba comunicarme con mi pareja para comunicarle mi detención, uno de los policías me ordeno que apagara el móvil, pero logre ingresar la llamada y el policía me quito el móvil de manera brusca y violenta, recordándome que me había advertido y que no podía hacer llamadas y apago mi teléfono móvil. Frente a ello, reclame que tenía el derecho a una llamada y los policías me respondieron diciendo -que ese derecho solo existía en Estados Unidos y no en España- y cuando intente refutar la actitud injusta de incomunicar a una persona, el policía que revisaba y verificaba mi cedula de identidad me dijo textualmente: “nosotros no hacemos las leyes, solo cumplimos el mandato de la ley porque esas son nuestras funciones”.
Luego de ese incidente por intentar comunicarme vía teléfono móvil, me llevaron junto a otros migrantes detenidos de otros autobuses o de la misma estación. El autobús se fue, me quede junto a otros 2 pasajeros detenidos, uno de Pakistán y otro de Cachemira. Nos subieron a dos furgonetas, yo iba en una y los otros dos iban en otra, nos llevaron a la comisaria. Durante ese trayecto de la Estación de buses hacia la comisaria, explique nuevamente a los policías mi situación y el inicio de mi tramite, pero ninguno quiso escucharme y atender a mis razones, es más, el policía que conducía, parecía tener un carácter de marcada intolerancia conmigo o con los migrantes, ya que afirmaba que los migrantes como yo, gozamos del servicio sanitario en España y quienes pagaban por ese servicio son ellos, es decir los españoles; a lo que respondí que durante siglos los españoles habían ido a nuestro país sin papeles, ha sacar riqueza mineral y actualmente siguen explotando el petróleo, nuevamente el policía intolerante me respondió con exaltada dureza diciendo “que ellos a donde iban, iban con papeles”; ante esta respuesta comprendí que estaba ante un sujeto de escaza o nula formación académica y así termine llegando a la comisaria.
El policía ordeno que bajáramos de la movilidad y nos escoltaron dos policías a cada uno, hasta llegar a un pasillo donde había unas sillas en una especie de sala de espera, donde esperamos sentados un buen rato. Luego los policías se acercaron, con un bolígrafo y un cuaderno de apuntes y empezaron preguntando nuestros datos personales (nombre, padres, fecha de nacimiento, etc.); luego, a mi me pidieron un teléfono de referencia para comprobar mi identidad y la actividad a la que me dedico, y pedí revisar la memoria del móvil, a lo que accedieron, y les di el teléfono de la persona que me estaba haciendo el contrato de trabajo para mi regularización.
Pasada esta entrevista, ingresamos uno por uno a un despacho para firmar un documento en que indicaba nuestros datos y enseguida nos condujeron al sector de las celdas, donde debíamos aguardar para ingresar a otro despacho, ahí pude observar que habían muchos detenidos y el lugar era de mal aspecto y mal oliente. Después ingresamos, uno por uno a una oficina. Al primero que ingreso le tomaron los datos, luego le pidieron sus pertenencias, el dinero y todo lo que llevaba, también le pidieron que se quitara los cordones de los zapatos y que firmara un acta de conformidad. De la misma manera ocurrió con el segundo detenido, luego me toco a mí, tomaron mis datos, me pidieron que me quitara los pendientes, el cinturón, y entregue los últimos 24 Euros que llevaba, y revisaron detenidamente uno por uno los objetos de mi bolso, el policía que observaba o supervisaba la revisión de mis objetos personales, dijo a los otros policías que revisen bien que puede haber droga en mi bolso, y una vez que terminaron estos policías, este policía que parecía el jefe volvió a revisar mi bolso.
Luego que revisaron y vaciaron mi bolso de viaje quedo por el suelo, uno de los policías subalternos en tono de coacción y burla me dijo que “yo dormiría en la mejor de las celdas, la de los cocodrilos”. Luego de la revisión exhaustiva de mis pertenencias, los policías salieron y me dejaron sola en aquel ambiente. Acto seguido ingreso una mujer policía, cerró la puerta, y me ordeno que me desnudara, intente negarme, pero ella me intimido con un sarcasmo irónico “que era mejor que todo termine en paz y de una buena vez sin violencia”. Luego que me reviso esta mujer, me dijo que sacudiera mis pertenencias que estaban por el suelo y me aclaro lo siguiente: “a España se entra con papeles”, y se fue.
Después me escoltaron al servicio WC, me entregaron una cobija y me encerraron en una celda de una inmensa puerta de fierro con una pequeña ventana en el centro, esto ocurrió como a 6 de la mañana.
Esa madrugada no pude dormir, me dolía el estomago y no podía contener mi llanto, porque me vi sola, totalmente desprotegida e indefensa frente a unos policías tan soberbios, incomprensibles y déspotas, además de no poder llamar ni reclamar ante nadie.
Más tarde, como a las 08.00 aproximadamente, vino el Policía Científico para nuevamente tomar nuestros datos, pero este fue más áspero que los otros, cuando llego mi turno, le pregunte si él era el abogado de oficio, porque no llevaba uniforme de policía, pero él parecía tan molesto que empezó a tomar mis datos, y cuando trate de entablar conversación para explicarle mi situación, este me corto tajantemente y dijo “que el cumplía con su trabajo y que para él lo mejor era trabajar con los presos y con los muertos, y en particular con estos últimos porque ellos no reclamaban, y acoto que nosotros los migrantes debíamos aprender de los muertos y no reclamar nada.
Dicho esto, empezó a rellenar un formulario sobre mi aspecto físico, me midió la altura, color de los ojos, cabellos, el numero de pie, me pregunto si tenía tatuajes o alguna cicatriz, le respondí que no y este se sorprendió con los ojos abiertos y se quedo medio incrédulo de que no tuviera ninguna operación o cirugía, volvió a preguntarme si no tenía alguna cirugía a lo que nuevamente le respondí que no, luego me indico que recogería mis huellas dactilares en un papel, pero me moleste y le dije que no iba a colaborar porque no había cometido ningún delito para que registren mis huellas, que yo no era criminal, pero el sonriente me respondió que ello era una norma y me aclaro que si no lo hacía, vendría otro policía y terminaría convenciéndome con otros métodos.
En seguida agarro mis manos y termino bañando con la tinta y sellando en una hoja, terminado esto me pidió que me lavara las manos y después me dijo que tenía que sacarme unas fotos y termine cediendo porque no tenía otra opción, aunque le aclare que es una injusticia ese registro y las fotos y, le mencione que en mi país (Bolivia) al extranjero se le trata poco más que a un rey o un presidente, con mucha consideración. Cuando termino este registro, nuevamente me encerraron.
Con todo lo sucedido quede perturbada y sobre todo ultrajada en mi condición de persona y mujer. Tenía una rabia incontenible y nuevamente en mi celda, me puse a llorar, intente reponerme, pero sin lograrlo así paso toda la mañana.
También, pude observar que todos los migrantes eran pasivos, no objetaban ni reclamaban, todo lo hacían de callado, nadie decía nada, excepto uno que era de Letonia que lo trajeron por la mañana como a las 11:00 a.m., el cual se escandalizo cuando le dijeron que entregara sus pertenencias y se desvistiera, los policías intentaron mantener la calma pero no lo hicieron, cuando le dijeron que tomarían sus huellas dactilares él se negó y luego de tanta insistencia uno de los guardias le golpeo sin parar y al ver que yo vi esto, otro guardia vino y cerro la pequeña ventana de mi celda que servía para ver y respirar aire. Luego encerraron al leton advirtiéndole que igual terminaría poniendo las huellas aunque no esté de acuerdo y un policía le amenazaba con encerrarlo con un negro para que aprenda a obedecer.
Luego de esto pude escuchar que él detenido empezó a llamar al policía diciéndole ¡señor servicio por favor!, lo hizo tantas veces de diferentes maneras, hasta suplicantes, pero los policías se burlaban diciéndole que no le entendían o que no le escuchaban y le pedían que gritara más fuerte, al final uno de los policías entro a su celda y pareció que le golpeaba, no lo vi pero los policías le gritaban hasta que el detenido no volvió a decir palabra alguna.
Llego medio día, me sentía ya muy mal, me dolía la cabeza y el estomago, a la hora de la comida me dieron un arroz recalentado de embace ya podrido, apenas lo probé, tuve nauseas y deje de comer. Después, como a las tres de la tarde, pedí ir al baño y salí escoltada. El guardia me dijo que el abogado de oficio vendría a las 20:00 p.m. y que no faltaba mucho y nuevamente quede encerrada, intente tranquilizarme y dormir pero no pude, tenía mucha hambre y estaba muy débil.
A las 20:00 horas, vino un policía y una persona sin uniforme policial, este ultimo pidió que me sacaran para conducirme a mi abogado de oficio, pero tenía que ir esposada con las manos hacia atrás, insistí que no me llevará así, rebatí que no era criminal, me negué a salir, pero el policía dijo que era una norma y por ultimo me dijo si prefería salir esposada o seguir encerrada, entonces no tuve más remedio que salir esposada y bajo la vigilancia de otro policía mas fuimos caminando –a la vista de todos- hasta las inmediaciones de una oficina, ahí me quitaron las esposas de una sola mano y me presentaron a mi abogado de oficio. En aquel recinto había una mujer a cargo del asunto, en ese momento empezó a explicarme la razón por la que estaba detenida, me recordó que yo no contaba con permiso de residencia y que mi cedula de identidad se quedaría con ellos, intente reclamar sobre la incongruencia de su procedimiento y explicar que yo ya había iniciado el trámite del informe de inserción social para acogerme al arraigo social, etc. Pero mi voz, igual que de los muertos, ni siquiera ha sido tomada en cuenta.
Concluido este acto, nuevamente me llevaron a mi celda esposada y con escolta. Luego de un buen rato me volvieron a sacar y me ordenaron que recogiera mis pertenecías, firme un papel de recibir a conformidad mi pertenencias y al mismo tiempo uno de los guardias de turno, me dijo que ya era libre, leyeron mi carta de expulsión y sugirieron que tomara un buen abogado.
Me acompañaron hasta afuera, donde me esperaba el abogado de oficio, quien me pregunto algunos datos y me explico que en mi caso no se podía hacer nada, pero que de todos modos presentaría las alegaciones en el termino previsto, yo estaba tan molesta por todo lo ocurrido que en ese momento no pude controlarme y derrame un montón de lagrimas. El abogado de oficio me acerco a la estación de tren y me obsequio 10 Euros que me faltaba para comprar un nuevo pasaje, el cual costaba 33 Euros. Llegue a Barcelona a la 00:30 del día 15 de julio con debilidad en los pies y sin que nadie que me esperara.
Yo soy profesional en mi país, tengo una licenciatura y aquí trabajo como todos, limpiando la casa de los españoles a cambio de unos cuantos euros que no alcanzan para mi alquiler, mi comida y mis libros. ¿Esta es la realidad de la Europa universal que mientras más se moderniza, emite más leyes que violan los derechos humanos y las libertades del hombre? Sin duda, Europa la cuna de la democracia y los derechos humanos, ahora que ya ha explotado a los migrantes para su provecho y bienestar, intenta deshacerse de sus nuevos esclavos (migrantes) con leyes de extranjería y dispositivos policiales insensibles e inhumanos.
Los pueblos no occidentales y los indígenas en particular, no deberíamos de esperar nada de esta Europa que toda la vida nos ha tratado y usado para forjar su desarrollo y ha menospreciado nuestra dignidad humana, haciéndonos esclavos en la antigüedad, convirtiéndonos en colonizados en el edad media y ahora, en pleno siglo XXI, cuando intentan globalizar los mercados y la política, nos han hecho migrantes sin derechos ni voz y nos tratan como esclavos desechables.
En Europa no tenemos derechos como tienen en nuestro país croatas, alemanes, italianos, españoles, norteamericanos y otros europeos y europeizados. Esos derechos terminan con su nacionalidad. Somos los dueños de este territorio y los foráneos se sienten dueños de nuestra casa. Los migrantes no estamos exigiendo la devolución del oro inkaiko o la explotación inhumana de nuestros antepasados –aunque tenemos derecho- hemos venido a trabajar y ahorrar para poder afrontar una vida digna en nuestra propia tierra saqueada antes y ahora, no tenemos la intención de quedarnos y explotar a los europeos ni de apoderarnos de sus riquezas, como hacen algunos españoles o empresas españolas como la YPF o REPSOL que siguen explotando el petróleo boliviano.
Y para desgracia nuestra y fortuna de los españoles, el presidente indígena de nuestro país, quien creíamos iba a nacionalizar el petróleo boliviano, no hace mucho, ha vuelto a firmar contratos de concesión para la explotación petrolera a estas y otras empresas petroleras, legalizando de esta manera los contratos ilegales que había firmado Sánchez de Lozada y de la cual se beneficiaron por cerca de 10 años todas las empresa petroleras incluidas la españolas. Entonces solo en Bolivia, se otorga tanto derechos y privilegios a los extranjeros, bajo el argumento de que el país necesita inversión externa, por eso los actuales propietarios del oriente, de casi el 80% del territorio boliviano, son alemanes, españoles, asiáticos, etc., mientras nosotros somos ultrajados como delincuentes y, desde la asunción del líder cocalero a la presidencia, somos estigmatizados y perseguidos también como experimentados narcotraficantes, etc. De seguro que la justicia vive con los reyes y presidentes, pero no con los pobres, honestos y humildes trabajadores.
elimar70@hotmail.es
teléfono: 6770542881

2 comentarios :

E. Baregó dijo...

muy bueno su blog, me parece muy pero muy interesantes sus temáticas, desde hace varias semanas le vengo siguiendo, es más desde hace días le tengo en mi lista de blog.Siga adelante hermano Dios le bendiga. Saludos desde centroamérica.

Claudio dijo...

Gracias Hermano, siempre me pregunto si las cosas que "cuelgo" en este espacio, te pido que sigas adelante con esto de comunicarnos virtualmente, un abrazo enorme.
Claudio.-