18 de agosto de 2009

Juan XXIII

Me marcó tanto en mi juventud, quién pidió, que abramos las ventanas de la Iglesia (y de nuestro corazón) para que entre el Espiritu para lograr otra humanidad posible y nos mostro el camino. PERDON, pobre papa místico de lo humano.

Estas palabras las pronunció en su lecho de muerte:

“Ahora más que nunca, ciertamente más que en los siglos pasados, estamos comprometidos a servir al ser humano como tal y no sólo a los católicos; a defender ante todo y por doquier los derechos de la persona humana y no solamente los de la Iglesia católica. No es el Evangelio el que cambia, somos nosotros quienes comenzamos a comprenderlo mejor.”

(S.S. Juan XXIII)

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