9 de abril de 2009

Nuevo sacerdocio - Nueva humanidad

Desde los primeros siglos cristianos se ha hablado de las dos presencias del Señor: en el sacramento de la eucaristía y en el sacramento del pobre; en el pan que compartimos y en los hermanos pequeños.
Hoy, jueves santo, celebramos el día del don de la eucaristía y el día del amor fraterno, dos celebraciones que no se pueden separar. Son –como dice un poema sobre los esposos– las dos voces del mismo canto, los dos remos del mismo barco, las dos llamas del mismo fuego, las dos alas del mismo sueño, los dos vientos del mismo bosque, las dos sombras de la misma noche...

En la eucaristía celebramos sobre todo la entrega del Señor a nosotros y por nosotros.
No entregó algún excedente de su cosecha, una limosna de su bolsa más o menos provista, un pensamiento de su inteligencia sobreabundante; se entregó a sí mismo.

Sí, se había ido dando en la enseñanza, en las curaciones, en los dones a los pobres, en la cercanía a la gente, en las horas sosegadas o urgentes del ministerio, en los encuentros gozosos o en los choques ásperos de su actuación, en los tiempos de soledad y en aquellos en que no lo dejaban a sol ni a sombra.
Ahora se da él en persona. No había escatimado trabajos, no se escatima a sí mismo.Como sabéis, un refrán dice que lo que se come se cría.

Si se come entrega, se cría entrega; si se come al Señor entregado, se criará entrega como la del Señor. En el bautismo nos incorporó a sí y a su Iglesia.
Ahora, en cada celebración eucarística, nos incorpora a la que fue su forma de vida: una vida en que se desvivió. Nos capacita para parecernos a ese estilo suyo de vida.

Que, al tomar su cuerpo, nos tome él para que pueda revivir y prolongar su entrega a través de nosotros.

Hay otro aspecto. Se lo revela Jesús a Pedro: el discípulo tiene que aceptar el humilde servicio del lavatorio de los pies.

Para poder dar, antes necesitamos recibir. No pretendamos ser autosuficientes. En nuestra pobreza, hemos de acercarnos a la fuente.

La perseverancia en el amor y en el servicio, que quizá no encuentran correspondencia, se alimenta en esta entrega del Señor en la eucaristía.

Necesitamos comer entrega para poder darla, y aquí es donde la recibimos.

Un saludo fraterno

2 comentarios :

info@derechosdedios.info dijo...

"Sacramento del pobre"????? en la patristica?????

DONDE??? podrias citar tus fuentes?... No veo a Sn Jeronimo, a Sn Crisotomo, a Origenes, etc. etc. hablando de "sacramento del pobre"...

Tus nociones de patristica (y por consiguiente, de Teologia Dogmatica), no llegan a nociones...

Saludos, y ojala puedas citar en tu defensa, alguna fuente...

Claudio IFRAN dijo...

Hno: seguro que Dios tiene derechos, pero creo que ne este lugar TODOS, tenemos derecho a un poco de respeto no te parece?????
Un abrazo fraterno.
Claudio