31 de marzo de 2010

Ante otra caza de brujas al interior de la Iglesia de Bolivia...

Iba a guardar silencio y escucha ante la presencia del amado en estos días porque los necesito y creo que es lo que debemos hacer en estos días pero no puedo callar y ser perro mudo o pastor indiferente ante la la acusación del fiscal Peralta al Cardenal Julio Terrazas.
Lo acusaba de haber sido sobornado por el gobierno de Bánzer con más de 100 mil bolivianos.
No han pasado 24 horas y ya este honorable señor ha tenido que retractarse.
La vergüenza de buena parte del poder judicial, es que se haya convertido en un brazo operativo del poder ejecutivo. lamentablemente a parte de esta situación la torpeza que han demostrado estas autoridades de nuestro país es terrible.
La ofensiva hacia la Iglesia Católica ha permitido echar sobre ella una sombra de duda y quitarle la confianza de la población, a base de repetidas invectivas bien publicitadas; y como este hay más de un ejemplo.
Da la impresión de que se sigue un plan cuidadosamente elaborado, en él se realiza una secuencia de declaraciones de desprestigio, y que nunca son probadas, consiguiendo que, al final, cuando se pasa de la acusación a la acción arbitraria, quedemos paralizados por la duda y nos hallemos incapaces de reaccionar.
La respuesta de nuestro Pueblo, nuestro "castigado y utilizable pueblo" no se ha dejado esperar y las voces en contra de esta patraña han sido estentóreas y en rechazo a esta manipulación del gobierno.
Cómo adhesión desde Munaysonqo a nuestro cardenal es la publicación en nuestra página del Pronunciamiento de la CEB en apoyo del Cardenal Julio Terrazas.
Pronunciamiento de la CEB
La Conferencia Episcopal Boliviana y la Arquidiócesis de Santa Cruz expresan su perplejidad e indignación ante las acusaciones infamantes vertidas públicamente por el fiscal Félix Peralta el 29 de marzo, en contra de su eminencia el Cardenal Julio Terrazas, arzobispo de Santa Cruz y presidente de la CEB.
Lo que causa aún más extrañeza es que el mencionado fiscal lanza las acusaciones a la opinión pública sin haber confirmado la identidad de la persona, demostrando de esta manera una falta de ética profesional y contraviniendo a las normas legales.
A nombre del señor cardenal, luego de haber dialogado con su persona, podemos afirmar categóricamente que durante los largos años de su ministerio episcopal nunca él ha recibido dinero alguno de parte de ningún Gobierno.
Estas declaraciones, desaprensivas, basadas en una documentación no verificada legalmente y que por lo tanto hacen sospechar en la manipulación, causaron un grave daño a la persona del cardenal, a su dignidad y derechos, además a su investidura y trayectoria y, en el Pastor, a toda la Iglesia católica.
Este hecho doloroso se da significativamente durante la Semana Santa, días sagrados para la comunidad católica, que vive intensamente los misterios de la pasión, muerte y resurrección del señor. Invitamos a todos los cristianos a participar de las celebraciones litúrgicas y a intensificar la oración, uniéndonos al sufrimiento de Cristo y solidarizándonos con nuestro pastor, con la firme esperanza que el resucitado hará brillar la luz de la Pascua, como verdad y justicia.
Santa Cruz, 29 de marzo de 2010.
Por los Obispos de Bolivia
Mons. Jesús Pérez, Arzobispo de Sucre y Vicepresidente de la CEB
Mons. Oscar Aparicio, Secretario General de la CEB
Mons. Braulio Sáez, Obispo Auxiliar de Santa Cruz
Mons. Sergio Gualberti, Obispo Auxiliar de Santa Cruz
Mons. Estanislao Dowlaszewicz, Obispo Auxiliar de Santa Cruz

Bajar de la cruz al pobre...... y hermano.....

LA PASCUA DEL SEÑOR....

Si quieren participar de mi Pascua,
juegensé por descrucificar a cada uno de los que sufren...
a todos los que puedan...
haciendo todo lo que puedan...
bajen de la cruz a sus hermanos...
ayudenlos a resucitar, que vivan más que ahora....
Porque sinó no encontrarán la Vida, andaremos caminos distintos...
¡ No podré hacer verdadera Pascua con ustedes,
porque no la podré hacer desde ustedes para todos !

29 de marzo de 2010

El Santo Triduo Pascual

Nos acercamos al santo triduo pascual la culminación gloriosa de la semana más importante de nuestro peregrinar anual a travez de los misterios de nuestra fe y que la Iglesia nos presenta día a día como escalas en nuestro encuentro con el misericordioso; les presentamos una breve explicación de cada día para entender su maravilla y dejarnos guiar por el Señor a su encuentro pascual.

Jueves Santo: Misa Vespertina de la Cena del Señor
La Celebración del Jueves Santo se llama la Cena del Señor.
En ella Él nos entregó tres cosas:
1) la Institución de la Eucaristía,
2) la Institución del sacerdocio,
3) la entrega de parte de Jesús del mandamiento nuevo del amor.
Para agradecer a Jesús por el don de su Cuerpo y Sangre, después de la Misa se hace la adoración al Santísimo Sacramento.
Además, a partir de esa noche los fieles comienzan a realizar la Visita a las 7 Iglesias. El Sagrario aparece abierto y vacío. La comunión se hace del pan consagrado en la misma Eucaristía.
Se consagran en esta Misa las hostias necesarias para la comunión de los fieles y para que el clero y los fieles puedan comulgar el día siguiente, Viernes Santo, en la celebración de los oficios de la Pasión del Señor.
El "Gloria" se canta con solemnidad. Por ello mientras se canta este himno, se hacen sonar las campanas que ya no se vuelven a tocar hasta el "Gloria" de la Vigilia Pascual.
El lavatorio de los pies, se hace en este día a doce personas previamente designadas y representativos de la comunidad. Significa el servicio y el amor del Señor Jesús que ha venido "no para ser servido, sino para servir" (Mt 20,28).
Es un hermoso sacramental que complementa y explicita lo que es la Pascua y el sentido profundo de este día del Jueves Santo. El gesto del lavatorio de los pies, que recoge el evangelista San Juan, lo ve el discípulo amado como la inauguración del camino pascual de Cristo. Donde en verdad mostró el Señor su actitud de servicio fue en la Cruz.
Allí no se despojó del manto, sino de la vida misma, "se despojó de su rango" y demostró que era "el que sirve" y el que se entrega por los demás porque "no hay amor más grande que el dar la vida por los amigos". Con el gesto del lavatorio de los pies adelantaba en símbolo (luego lo haría de otro modo más entrañable y eficaz con el pan partido y el vino repartido, la donación de su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía) lo que iba a hacer en la Cruz.
El lavatorio de los pies se hace con autenticidad. No sólo con unas gotas, sino lavando, secando y luego besando los pies, expresa bien la lección que nos dio el Señor Jesús: el amor fraterno, el servicio para con todos, la reconciliación.
En la procesión de dones, se destacan hoy más que nunca, el pan y el vino que la comunidad aporta y que constituyen la materia para el sacramento de la eucaristía.Una vez concluida la Misa del Jueves Santo se procede a reservar el Santísimo Sacramento.
Esto ayuda a recordar a la comunidad que siempre existe la reserva del Santísimo, que la Eucaristía es también el sacramento de la presencia real del Señor Jesús, y que por amor a nosotros se queda para ser el Dios con nosotros cumpliendo así con su promesa: "Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (mt 28,20).
Viernes Santo: Celebración de la Pasión del Señor
El Viernes Santo se celebra la Pasión de Jesús. El ama tanto al Padre que por obediencia se entrega a la muerte. También por amor a cada uno de nosotros.
Ese Viernes a las tres de la tarde se hace lo que se llama la «Adoración de la Santísima Cruz».
En realidad es una adoración a Cristo que desde el árbol de la Cruz venció al pecado y a la muerte para siempre. Cada uno pasa a besar la cruz como un signo de adoración a Jesucristo crucifi cado. Este signo de besar la cruz es optativo
El viernes Santo es día de penitencia obligatorio para toda la Iglesia y por tanto hay que guardar en este día la abstinencia y el ayuno, y según la oportunidad también el Sábado Santo hasta la Vigilia pascual.
El ayuno de estos dos días es además de penitencial, celebrativo, ritual, y contemplativo del misterio de la Cruz. Si bien es personal es sobre todo comunitario: la comunidad ayuna en la espera de su Señor Resucitado. Es toda la persona la que celebra la Pascua, no sólo la mente y el espíritu sino también el cuerpo.
El ayuno tiene en la espiritualidad cristiana un gran valor: en una sociedad marcada por el consumismo y lo superfluo, es un medio para vivir la ascesis, el autocontrol, el señorío de sí mismo, y para ver en los bienes de este mundo su carácter perecedero y pasajero.
La Iglesia, siguiendo una antiquísima tradición, en este día no celebra la Eucaristía y la Sagrada Comunión sólo se distribuye a los fieles durante la celebración de la Pasión del Señor. No se celebra la Eucaristía pero sí una celebración litúrgica de la Muerte del Señor, una celebración de la Palabra que concluye con la adoración de la Cruz y con la comunión eucarística.
Es una celebración sencilla, sobria, centrada en la muerte del Señor Jesús. Su estructura está bien pensada, aparece equilibrada, con proporción entre la dimensión de escucha de la Palabra de Dios y la acción simbólica de la adoración de la Cruz y su veneración con el beso personal de todos:
- Proclamamos el misterio de la Cruz, en las lecturas de la Palabra de Dios.
- Invocamos la salvación del mundo por la fuerza de esa Cruz.
- Adoramos la Cruz del Señor Jesús.
- Y finalmente participamos del misterio de esa Cruz, del Cuerpo entregado, comulgando de él.
La Pasión de Cristo es pues, proclamada, invocada, venerada y comulgada.

Sábado Santo: Meditación y silencio
En este día toda la Iglesia está aguardando la resurrección del Señor.
Mientras tanto se hace la Devoción a la Dolorosa. Por eso durante la mañana un grupo de gente se junta para rezar lo que se llama «Los siete dolores de la Virgen María».«Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, y esperando en la oración y el ayuno su resurrección» .
Es un día de meditación y silencio: el Señor Jesús está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona. Y junto a Él, está la Iglesia, nutriendo su fe y esperanza en la victoria pascual, del corazón creyente de la Santísima Virgen.
Vigilia Pascual«Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor, y la Vigilia que tiene lugar en la misma, conmemorando la noche santa en la que el Señor resucitó, ha de considerarse como "la madre de todas las santas Vigilias".
Durante la vigilia, la Iglesia espera la resurrección del Señor y la celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana».
En la Didascalia de los Apóstoles leemos: «Durante toda la noche permaneced reunidos en comunidad, no durmáis, pasad toda la noche en vela, rezando y orando, leyendo los profetas, el evangelio y los salmos con temor y temblor, en un clima de súplica incesante, hasta la tercera vigilia de la noche, después del sábado...Ofreced después vuestro sacrificio. Alegraos entonces y comed, llenaos de gozo y de júbilo porque Cristo ha resucitado, como prenda de vuestra resurrección»
La Vigilia cuenta de varias partes:
1) la bendición del fuego: cada uno lleva una vela que se enciende con la llama que se saca del fuego bendecido. El fuego da calor y luz. Del fuego bendecido se saca llama con la que se enciende el Cirio pascual. El Cirio pascual es símbolo de Cristo resucitado que ilumina con su gracia a todos los hombres.
2) las lecturas de la Palabra de Dios: se leen muchas lecturas porque es necesario recordar «la Historia de la Salvación»: consiste en todo lo que Dios hizo y sigue haciendo por la humanidad.
3) la bendición del agua para renovar nuestro Bautismo: Antes del Bautismo nosotros vivíamos en la oscuridad del pecado. Por el Bautismo fuimos iluminados con la gracia de Cristo resucitado. Así como Cristo pasa de este mundo a la casa del Padre por medio de su pasión, muerte y resurrección, nosotros pasamos de la muerte a la vida por medio del Bautismo.
Nuestra primera pascua (paso) cristiana se da en el sacramento del Bautismo. Todos renunciamos al pecado por medio de las Promesas Bautismales. Y luego pasamos a tocar el agua y hacemos la señal de la cruz para recordar que fuimos bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Esa agua es especial. Por eso todos podemos llevar un poquito. Ella nos recordará que pertenecemos a Jesucristo y que lo debemos amar sobre todas las cosas. Esa agua no sirve para otra cosa.
4) y la parte de la Eucaristía. La parte de la Eucaristía es como siempre. Es todo lo que abarca desde las ofrendas hasta el final. Es importante recordar que cada vez que se celebra la Misa se repite de modo no cruento el sacrificio de Cristo en la Cruz.
Durante el Tiempo Pascual se deja de rezar el Angelus para rezar el Regina Coeli.

Domingo de Pascua: Jesús Resucitó
El Domingo de Resurrección celebramos la victoria de Cristo sobre la muerte y el pecado por medio de su Resurrección. Celebramos a Cristo que surge triunfante de la muerte. El sepulcro queda vacío porque el que estaba allí ahora está vivo. La fiesta de Pascua es, ante todo la representación del acontecimiento clave de la humanidad, la Resurrección de Jesús después de su muerte consentida por Él para el rescate y la rehabilitación del hombre caído. Este acontecimiento es un hecho histórico innegable. Además de que todos los evangelistas lo han referido, San Pablo lo confirma como el historiador que se apoya, no solamente en pruebas, sino en la historia. Pascua es victoria, es el hombre llamado a su dignidad más grande. ¿Cómo no alegrarse por la victoria de Aquel que tan injustamente fue condenado a la pasión más terrible y a la muerte en la cruz?, ¿por la victoria de Aquel que anteriormente fue flagelado, abofeteado, ensuciado con salivazos, con tanta inhumana crueldad? Este es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se unen y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la vida humana no respetada. La Resurrección nos descubre nuestra vocación cristiana y nuestra misión: acercarla a todos los hombres. El hombre no puede perder jamás la esperanza en la victoria del bien sobre el mal.

¿Creo en la Resurrección?, ¿la proclamo?; ¿creo en mi vocación y misión cristiana?, ¿la vivo?; ¿creo en la resurrección futura?, ¿me alienta en esta vida?, son preguntas que cabe preguntarse.

El mensaje redentor de la Pascua no es otra cosa que la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; purificación que , aunque implica una fase de limpieza y saneamiento interior, sin embargo se realiza de manera positiva con dones de plenitud, como es la iluminación del Espíritu , la vitalización del ser por una vida nueva, que desborda gozo y paz -suma de todos los bienes mesiánicos-, en una palabra, la presencia del Señor resucitado.

San Pablo lo expresó con incontenible emoción en este texto : "Si habéis resucitado con Cristo vuestra vida, entonces os manifestaréis gloriosos con Él" (Col. 3 1-4)

28 de marzo de 2010

Haití hoy cómo reflexión en domingo de las palmas....

Desde Haití, encarnando nuestra vision de la semana santa, encarnando nuestra espiritualidad en la narración de nuestro amigo Padre Paco y en la oración que nos brota espontáneamente por nuestros hermanos y hermanas.-

Se están acabando mis días en Haití (llevo acá un mes y poco más) y mientras hago reposo forzado porque estoy cursando una amebiasis (vaya que me estoy yendo por el baño, si es que llego.) empiezo a escribir estas líneas que quiero compartir con ustedes.
Lo primero que pienso es que yo me voy a curar porque tengo los antibióticos y el suero oral y el agua en botella, pero por ahí dicen que cada 15 segundos muere un niño por carecer de todo eso, bastantes deben ser haitianos y algunos de ellos de los que acuden al Hospital General donde me encuentro trabajando, ya que ayer cuando pase por la Farmacia me dijeron que no había mas metronidazol y yo unos días antes había estado ordenando cajas y cajas (y tirando cajas y cajas vencidas) en el galpón. Finalmente se pudo llevar ese y otros medicamentos "faltantes" a la Farmacia.
Mientras escribo esto (duermo en una carpa cerca de la Capilla del Hospital), escucho a una señora dirigirse a la Virgencita en voz alta, con mucha fuerza y convicción (eso pasa casi en todo, uno va en el transporte público y están hablando apasionadamente, tanto que uno piensa que se están peleando), es notable la fe de este pueblo, en el momento de la Consagración te trasmiten con su cuerpo, su cara, su concentración que realmente creen que ahí en ese pedacito de pan está presente Cristo vivo, Resucitado.

O cuando le rezan a la Virgen, como la señora que sigo escuchando. También hay muchos evangélicos. Lo que a veces me ocurre al ver tanta devastación (no solo por el terremoto, sino previa) es pensar si tanta fe sirve para algo o mejor si no será que tanto evangélicos como católicos transmitimos una fe tan "espiritual" tan poco comprometida que en nada transforma el país en que viven. Algunos dicen que muchos se hacen curas o religiosos -conscientes o inconscientemente- para mejorar su nivel de vida.

Peor el pastor norteamericano que dijo que el terremoto fue un castigo de Dios por el pacto con el demonio que hicieron los haitianos para buscar su independencia! También es cierto que muchos de los dispensarios, escuelas, comedores, hogares, apoyo al campesino están en manos de religiosa/os y sacerdotes entregados realmente al pueblo. Muchos venidos del lugar del mundo mas impensado.

Y de los lugares del mundo más impensados ha llegado acá ayuda de todo tipo, material y en personas. Creo que no hay país en el mundo que no se haya solidarizado con Haití (aunque también hay ya algunas pintadas pidiendo que se vaya la ocupación militar -a la Minustah le dicen la Turistah porque lo que más se los ve es paseando todo el día con sus cámaras y claro buenas armas- y las ONGs que todos sabemos que mas allá de su buena -o no- voluntad del 60 al 80% de lo invertido vuelve a su país de origen), sin ir más lejos la carpa en la que duermo es de la Cruz Roja Libanesa, he visto carpas de la China, de Israel...Igual nunca va a ser suficiente en un país donde el 80% de la población antes del terremoto estaba desocupada, donde se importan 4/5 partes de los alimentos, donde quedan menos de un 3% de arboles y donde hoy en día la inmensa mayoría de la población sigue cocinando a carbón de leña.

He recorrido algunos países en mi vida y nunca he visto ninguno tan pobre (empobrecido es la palabra correcta: la historia independiente de Haití comienza con una deuda externa a pagar a Francia para reconocerlos libres: 150 millones de francos oro ( en el 2003 el entonces presidente Jean-Bertrand Aristide lanzó una campaña exigiendo el reembolso por parte de Francia de 21 685 135 571 dólares y 48 centavos).

Desde ahí para atrás esclavitud, para adelante dictaduras, invasiones de EEUU. y ahora al frente de la reconstrucció n del país está nada más y nada menos que George W. Bush quien el otro día después de saludar un haitiano se limpio la mano en la camisa de Clinton el otro reconstructor. En estos días la inmensa mayoría de las personas que se me acercaron fueron para pedirme algo y no es una crítica, yo haría lo mismo.

Lo primero porque el hombre blanco tiene plata, en segundo lugar porque tienen hambre, # mue gangou# o algo así junto con tengo sed #mue suav# es lo que más escuche, sonara estúpido -o no- pero cada día sentía que me comía su comida y su agua aunque intentara ganármela con mi trabajo.

Y lo peor es que no puedes darle ni un caramelo a una criatura, porque viven todos amontonados (el que tuvo suerte en una carpa, el que más o menos bajo un toldo y el que menos bajo un trapo) y en un segundo si repartes algo se te puede armar un verdadero descontrol.

Los jóvenes se te acercan para pedirte trabajo, de traductor (son súper inteligentes muchos hablan español y/o inglés y francés además del creol su lengua materna) o para que le ayude a salir a cualquier país a estudiar y trabajar "porque acá no hay futuro.", no hay futuro, no hay estadio, ni canchas, ni parques, ni escuelas, lo poco que había o está ocupado o está destruido, por tanto ni nada que hacer, ni intimidad, ni espacio para jugar, ni para estudiar (como vas a estudiar en el mismo lugar donde perdiste a la mitad de tus compañeros?)

Repito nuevamente que no estoy hablando negativamente de la gente de este pueblo, todo lo contrario: el otro día en un colectivo un joven comenzó a hablarme y cuando me bajaba me dijo en su poco español "te amo mucho porque hablaste conmigo" y me regalo un bolígrafo que dice Haití.

Y qué decir de Gillol Febill 27 años recién termina el secundario, trabaja con las monjas y con ese dinero alquila un cuartucho sin luz, ni agua, ni baño, ni ventanas, en una villa miseria donde viven su tía con HIV, su otra tía, y su hermana pequeña, además cuida de sus sobrinas que viven con la abuela en otra casa, cuánto hemos hablado en estos días de sus sueños de estudiar agronomía para ayudar a su familia y a su pueblo, pero la realidad dice que lo tiene muy difícil (por no decir imposible si las monjas no lo siguen ayudando como hicieron hasta ahora), como casi todos en este país.

También hemos hablado de futbol, en este país aman a Messi, Maradona se quedo corto y para el mundial la mitad apoya a Argentina y la mitad a Brasil.

También le enseñé alguna palabra más en español como "a la mierda" y algunas otras. Habré visto como 15 remeras argentinas, dos de Boca y por desgracia un bolsito con el escudo de River que debe haber llegado en esas donaciones de cosas sin valor o vencidas que por desgracia a veces se hacen.

Digo yo. El pueblo haitiano y los pobres de este pueblo, que es como decir casi todos, deben tener sus defectos, sus pecados, como todos, pero como dice Jon Sobrino en su libro Jesús en América Latina: "La universalidad en el pecado no elimina la gradación en el mismo pecado. Desde la Cruz de Cristo el pecado aparece como aquello que da verdaderamente muerte al hombre, y por ello la universalidad de los pecados se compone de pecados históricos más o menos graves, según den muerte o acerquen mas a la muerte a los hombres.

Todos los hombres son, pues, pecadores, pero no necesariamente de la misma manera ni con la misma gravedad. Estructuralmente, mas son los que oprimen que los oprimidos, aunque estos tengan también su propia pecaminosidad, puedan convertirse en opresores o lo sean también en otras áreas que no sean las de la opresión fundamental que da muerte".

Vaya que no es lo mismo robar que ser el causante del hambre por poner un ejemplo, que en este país hay muchos privados de vida, por otros que causan la muerte.

"Desde la salida del sol hasta su ocaso" andan vendiendo sus cuatro cosas en un mercado improvisado en cualquier orilla, en cualquier vereda, al costado de cualquier carretera (me pregunto quién comprara con tanto vendedor), casi desde el primer día estaba intrigado en unas bolsitas muy pequeñas con algo blanco adentro, pensaba seria coco rallado o un dulce., ayer me saque la duda, es azúcar se vende así me dijo mi amigo "porque es muy cara", si llega a 50 grs. es mucho.

Conducir es una aventura, más ahora con tantos carros 4x4 (y hasta 8x8 parecen otros) que llegaron de todos lados, uno no ve Estado, es cierto que no entiendo el idioma, que prácticamente no he visto una tele -no sentarme a ver tele- en este mes y poco, que no he escuchado radio ni leído periódicos y quizás eso me aumente la sensación, pero volviendo al tema uno ve una ausencia del Estado por todos lados: la basura impera, no hay electricidad, no hay salud, no hay carreteras, no hay agua, no hay, no hay.

Y claro todo se agravó con el terremoto, y yo no veo futuro al menos a corto plazo. Ahora en abril empiezan las lluvias, después el verano (estamos entrando en la primavera pero yo llevo transpirando desde que llegué), en Argentina decimos "pasar el invierno" pero acá cuantos chicos se morirán de calor, deshidratados, cuantos lograrán pasar el verano debajo de esas lonas, amontonados. Perdieron todo, todo, hasta los carnets de vacunas quedaron bajo los escombros, ¿cómo podrán recuperar su casita, su futuro?

La verdad yo no lo sé. Y no he dicho una palabra de los que perdieron a sus seres queridos "eso es duro muchacho" me decía un joven sin trabajo, con su casa destruida que perdió a su mujer y dos de sus hijos.

He tomado mucho la presión en estos días, si digo que el 70% la tenía alta y el 40% muy alta no exagero. En fin lo dejo acá, si me pongo a releerlo demasiado quizás lo borre todo, soy consciente de que poco puedo hablar, también de que no destilo optimismo, que para algunos será muy "religioso" lo compartido, para otros muy tendencioso. , o equivocado, o simplemente aburrido o pesado, pero es lo que me ha brotado, un poquito no más de lo que estoy viviendo, de lo que va pasando por mi corazón en estos días.

Y no me queda otra que reconocer, que todo lo que tengo, lo afortunado que soy, lo poco que lo valoro y a veces cuido y pido ya cercana la Pascua cristiana no olvidar nunca que el Resucitado es el Crucificado, y que hoy sigue sufriendo en América Latina, sigue sufriendo en Haiti.

Un abrazo Francisco -Paco-

27 de marzo de 2010

Domingo de Ramos

Lectura orante del Evangelio: Lucas 23,1-49
Domingo de Ramos
“De la Pasión y vida de Cristo es de donde nos ha venido y viene todo bien”

(Libro de la Vida de Santa Teresa)

‘¿Qué mal ha hecho éste?’ ¿Por qué expulsamos de la tierra a quien siempre ha tenido tiempo y ternura para todos nosotros? ¿Por qué dejamos sin palabras a quien siempre tuvo palabras de amigo por los caminos? ¿Qué mal ha hecho el que solo sabe amar? ¿Qué mal ha hecho el que nos ha abierto su corazón como una fuente para que todos sacien su sed? ¿Qué mal han hecho tantas víctimas pisoteadas y humilladas en toda la tierra, cada día? ¿Qué mal han hecho las víctimas? ¿Cuándo entenderé, Señor, que sufres con nosotros? ¿Cuándo entenderé tu amor, tan increíble?
Pidiendo a gritos que lo crucificaran. Del ‘Hosanna al Hijo de David’ al grito seco y coreado de ‘crucifícale’, no hay más que un paso. Aires de triunfo y fiesta en una mañana de ramos, abajamiento de Jesús al atardecer, convertido en uno de tantos crucificados. Y en contraste con las voces humanas, que lo insultan y se burlan de él, Jesús calla; su silencio revela su amor hasta el extremo. Los injustos se juntan en la injusticia, mientras Jesús vive su injusticia en la dignidad de su silencio. Y yo, ¿qué? ¿Te he dejado caer en el olvido o te he proclamado Señor?
Lo crucificaron allí, a él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Crucificado por amor a nosotros. Silenciado por amor a nosotros. Expulsado de la tierra por amor a nosotros. Y sin embargo, desde la cruz, abierto a comunicar la misericordia y a decir palabras de aliento a los que están crucificados con él. Jesús, tu fuente no se agota. Tus manos abiertas nos abrazan a todos con misericordia.
‘Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu’. El abandono total de Jesús en las manos de su Padre llena de sentido el tiempo de la oscuridad y de la aparente lejanía de Dios. La muerte de Jesús queda sellada con una oración llena de abandono confiado. Así queda enterrado el grano de trigo en medio de la tierra, así quedan sembrados el amor y la entrega en el ruido del odio. Cuando contemplo a cualquier crucificado, me encuentro contigo. Cuando miro a los crucificados, te miro a Ti.
‘Realmente, este hombre era justo’. En el misterio de la debilidad de un Dios crucificado, percibe un centurión romano el aroma de la justicia y de la verdad. Unas mujeres lloran la injusticia, como en tantos lugares de la tierra. Y María, la Madre, que se dejó hacer por la palabra creadora, espera ahora en el silencio tan cargado de amor de su Hijo. El grano de trigo empieza a dar fruto. Mi beso a ti, Señor Jesús, es el compromiso de consolar, de animar, a los que viven con la cruz a cuestas.
CIPE – marzo de 2010

Una anciana llamada Iglesia

Cómo siempre Padre Victor nos ayuda a pensar, a reflexionar me parece bueno este escrito; para ver nuestro papel, nuestro rol en la vida de aquella a quién llamamos Nuestra Madre A todos nosotros nos gustaría que la Iglesia fuese joven, fuerte, vigorosa, audaz, imaginativa, primaveral, atractiva… pero la encontramos cansada, agobiada, silenciosa, como temerosa, casi muda. Nos parece vieja, anciana, a veces casi tememos que tenga Alzeheimer: recuerda el pasado, lo repite, pero parece que el presente se le escapa, es casi miope para comprender las nuevas luces que brillan y que exigen respuesta. Otras veces nos parece sorda, no escucha los gritos y el vocerío de un mundo agitado y turbulento. Los jóvenes la abandonan hastiados de ver su estado deplorable, tan callada, tan pasiva, tan torpe, tan poco acogedora. Otros la atacan violentamente, la hieren, incluso anuncian su muerte próxima: “es cuestión de tiempo, es del pasado, es una reliquia anacrónica, es un objeto de anticuario”. Otros la quieren rejuvenecer con técnicas artificiales, antioxidantes, antiarrugas. Pero ella no se deja. Otros la ven sucia, manchada, descuidada, abandonada, desatendida, como si nadie la cuidara e intentan auxiliarla con cariño, es tan vieja la pobre…
Pero ella calla, medita en su interior, recuerda años pasados, cuando era joven y pobre, cuando la persiguieron, cuando la coronaron como reina y maestra, cuando la unieron a príncipes y reyes, cuando todos se proclamaban hijos suyos. Y ella sonríe, pues ella siempre quiso ser como al comienzo, fiel al Espíritu, sencilla, pobre, nazarena, transparente, abierta a todos, fecunda, libre, evangélica, como su Esposo el Señor. Agradece siempre a sus hijos que la quisieron volver a sus orígenes, a sus hijos fieles, que no buscaban su propio provecho sino el del Señor.
Ella es sabia, llena de experiencia, experta en humanidad, sabe que en la vida hay primaveras y también inviernos, ahora es invierno. Muchos se alejan de ella escandalizados, pero ella sabe que luego del invierno viene la primavera, tiene buena memoria. No tiene miedo, vendrán tiempos mejores, habrá hijos proféticos y audaces que le devolverán el brillo evangélico de sus comienzos, la harán pobre, evangélica y pascual. Ella tiene paciencia, espera, no se desanima, el Señor, su Esposo está ausente, pero volverá y mientras tanto posee la presencia vivificante de su Espíritu.
Ella es muy antigua, tiene siglos de historia, viene desde Adán, desde Abel, como los viejos Santos Padres lo intuyeron y por eso la llamaron “anciana”. Pasan los imperios, caen reyes y dictadores, pero ella sigue firme, callada, con paso lento, caminando hacia un fin sin ocaso. Espera siempre, sabe que el Señor habló de semillas pequeñas pero que crecen, de un poco levadura pero que fermenta la masa, sabe también que hay cizaña con el trigo, por eso no quiere arrancarlo, pues todas las veces que su hijos lo intentaron hacer inquisitorialmente, fue un fracaso. Prefiere usar misericordia, paciencia, comprensión, perdón e indulgencia, más que excomulgar y lanzar anatemas…
No quiere presionar, no quiere forzar nada como algunos desearían, no pretende ser cada vez más numerosa y fuerte, no desea ser poderosa y rica, pues los que lo intentaron la arruinaron. No pretende saberlo todo, no quiere dar normas a todos, como algunos hicieron en otros tiempos y desean que siga haciendo ahora. Ella prefiere dialogar, pero muchos de sus hijos tienen miedo al diálogo. Los tiempos han cambiado, ella prefiere callar, ofrecer el agua pura de su verdad como las fuentes de los pueblos que ofrecen agua al sediento, sin obligar a nadie a beber. Quiere abrir ventanas, sacudir polvo de emperadores y reinos pasado, quiere respirar aires nuevos y oxigenantes aunque sea anciana, pero muchos le cierran presurosos las ventanas, “no sea que la anciana se resfríe”…
Aunque nos parece callada, muda, sorda en el fondo está escuchando una voz interior que le susurra palabras de vida eterna. Cuando nos parece ciega, en realidad tiene los ojos entornados hacia dentro, hacia el Señor, su Esposo que le da fuerza, le da su Espíritu para que no se desanime, no decaiga, no pierda la esperanza, para que aprenda a vivir nuevos tiempos. Todavía le queda un camino largo por recorrer, como sucedió al viejo y cansado Elías en el desierto.
Aunque nos parezca que tiene Alzheimer, en realidad lo que busca es que la cuidemos, como un esposo que cuida con cariño a su esposa enferma, que la queramos, que la atendamos, que reflexionemos sobre lo que hemos hecho con ella, por qué la hemos dejado en esta situación, por qué la hemos abandonado buscando otras ideologías, otras religiones, otras cosmovisiones, otras espiritualidades, más atrayentes y seductoras, que nos llenen más o que quizás no nos cuestionen tanto. ¿Quién es el causante de que la Iglesia esté así hoy? ¿Quién es el culpable de que la Iglesia de hoy aparezca tan sucia y cochambrosa? ¿Quién le ha arrebatado sus joyas para lucir con ellas? ¿Quiénes han querido adueñarse de ella, utilizarla, manipularla, decir que ellos “son” la Iglesia, que la representan y hablan en su nombre? El que esté limpio de culpa que lance la primera piedra, comenzando por los más viejos…
Esta anciana Iglesia atraviesa fases como la luna, como ya lo dijeron también algunos Santos Padres. Hay momentos menguantes, de oscuridad, de eclipse: ahora estamos en uno de ellos. Pero llegarán momentos de claridad y de luz creciente. Ella brilla con la luz del Sol que es el Señor, no con luz propia. Hay que esperar, tener paciencia.
A esta anciana la visitan los pobres, los niños, mujeres fieles, gente insignificante, que no le temen, que la quieren, le llevan flores, que saben que su corazón está vivo y alegre, que aunque sea anciana es fecunda. Se sienten bien con ella, aunque hable poco o calle, escuchan su silencio como una música blanca, saben que su corazón es tierno y joven, misericordioso, que les comprende, que les quiere. Ella se lo agradece, sonríe y les acaricia con cariño maternal sus manos.
No la visitan muchos ilustrados, no recibe visitas de personas importantes y poderosas, que ya no pueden sacar provecho de ella, ya la han exprimido todo lo posible, ya han abusado de ella, ahora ya no sirve, es basura, un vejestorio. Son todos aquellos que con la excusa de servirla se han servido de ella para sus intereses, “en su nombre”. Y así la han dejado, desprestigiada, con pésima fama. Han utilizado su nombre, han invocado la civilización cristiana para enriquecerse ellos, ahora ya no les sirve esta vieja anciana achacosa.
Otros afirman que aceptan a Jesús, su Esposo pero no a la vieja y caduca Iglesia, como si el Espíritu de Jesús no animase el cuerpo de la Iglesia…La anciana Iglesia lo sabe, le duele en el alma esta preterición, pues a la larga nadie podrá ir a Jesús si no pasa por ella, nadie la podrá separar de su Esposo. Es tentación, es orgullo. Pero ella calla y espera, un día tal vez se den cuenta y vuelvan a ella, la anciana y vieja Iglesia. Ella tiene un gran tesoro para comunicar a la humanidad: se llama Jesús de Nazaret, muerto y resucitado por nuestro bien, para que tengamos vida en abundancia. Ella lo entrega generosa a los que acuden a ella con simplicidad de corazón, aunque sea anciana o precisamente porque lo es.
Un día el Señor regresará y enjoyará a su Esposa fiel con luz resplandeciente y vestidos nuevos, la Iglesia volverá a ser joven y hermosa y Él le agradecerá el haber tenido tanta paciencia y tanta fortaleza durante tantos años, por haber sido la anciana Iglesia callada y medio sorda, con un Alzheimer que parecía incurable pero que en realidad era sólo un momento de debilidad, una fase pasajera de la anciana Iglesia, siempre joven por la fuerza del Espíritu. Pero hasta que llegue este día ¿hay alguien que quiera cuidar a esta anciana llamada Iglesia?
Victor Codina s.j. - Cochabamba, Bolivia, 2010

24 de marzo de 2010

San Romero de América; Pastor y Martir

A LOS 30 AÑOS DEL MARTIRIO DE SAN ROMERO
por Pedro Casaldáliga


Celebrar un Jubileo de nuestro San Romero de América es celebrar un testimonio que nos contagia de profecía. Es asumir comprometidamente las causas, la causa por las que nuestro San Romero es mártir. Gran testigo él en el seguimiento del Testigo mayor, el Testigo fiel, Jesús.

La sangre de los mártires es aquel cáliz que todos, todas podemos y debemos beber. Siempre y en todas las circunstancias la memoria del martirio es una memoria subversiva.

Treinta años se pasaron de aquella Eucaristía plena en la Capilla del Hospitalito.
Aquel día nuestro santo nos escribió: "Nosotros creemos en la victoria de la resurrección" .

Y muchas veces dijo, profetizando un tiempo nuevo, "si me matan resucitaré en el pueblo salvadoreño".

Y, con todas las ambigüedades de la historia en proceso, nuestro San Romero está resucitando en El Salvador, en Nuestra América, en el Mundo.

Este Jubileo debe renovar en todos nosotros y nosotras una esperanza, lúcida, crítica pero invencible. "Todo es gracia", todo es Pascua, si entramos a todo riesgo en el misterio de la cena compartida, la cruz y la resurrección.

San Romero nos enseña y nos "cobra" que vivamos una espiritualidad integral, una santidad tan mística como política. En la vida diaria y en los procesos mayores de la justicia y la paz, "con los pobres de la tierra", en la familia, en la calle, en el trabajo, en el movimiento popular y en la pastoral encarnada.

Él nos espera en la lucha diaria contra esa especie de mara monstruosa que es el capitalismo neoliberal, contra el mercado omnímodo, contra el consumismo desenfrenado.

La Campaña de la Fraternidad de Brasil, ecuménica este año, nos recuerda la palabracontundente de Jesús: "ustedes no pueden servir a dos señores, a Dios y al dinero".

Respondiendo a aquellos que, en la Sociedad y en la Iglesia intentan desmoralizar la Teología de la Liberación, el caminar de los pobres en comunidad, ese nuevo modo de ser Iglesia, nuestro pastor y mártir replicaba: "hay un 'ateismo' más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateismo del capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios".

Fieles a los signos de los tiempos, como Romero, actualizando los rostros de los pobres y las urgencias sociales y pastorales, debemos subrayar en este jubileo causas mayores, verdaderos paradigmas algunas de ellas. El ecumenismo y macroecumenismo, en diálogo religioso y en koinonia universal.

Los derechos de los emigrantes contra las leyes de segregación. La solidaridad e intersolidaridad. La gran causa ecológica.

La integración de Nuestra América. Las campañas por la paz efectiva, denunciando el creciente militarismo y la proliferación de las armas. Urgiendo siempre unas transformaciones eclesiales, con el protagonismo del laicado, que pidió Santo Domingo, y la igualdad de la mujer en los ministerios eclesiales.

El desafío de la violencia cotidiana, sobre todo en la juventud, manipulada por los medios de
comunicación alienadores y por la epidemia mundial de las drogas.

Siempre y cada vez más, cuando mayores sean los desafíos, viviremos la opción por los pobres, la esperanza "contra toda esperanza". En el seguimiento de Jesús, Reino adentro.

Nuestra coherencia será la mejor canonización de "San Romero de América, Pastor y Mártir".

Romero, martir incomodo

LA ÚLTIMA CENA DE MONSEÑOR ROMERO, UN MÁRTIR INCÓMODO
En el treinta aniversario de su martirio
BRAULIO HERNÁNDEZ MARTÍNEZ, brauhm@gmail. com
TRES CANTOS (MADRID).


"¡Y dígales a los padres de la UCA que lo que monseñor dijo ayer en la homilía es un delito!", advirtió, amenazante, el oficial militar a la persona que había ido por la mañana a recoger el parte sobre los incidentes de la toma de la UCA por la policía nacional.
Era lunes, 24 de marzo de 1980. Monseñor Romero amaneció con su sotana blanca. Cuando se vestía de blanco, las hermanas del hospitalito, donde vivía, sabían que él iba a salir hacia el mar. "A saber a dónde va.", "A saber qué tiene por ahí.", le decían las hermanas, tomándole el pelo. "Llévenos, monseñor.", le suplicó otra, en son de broma.
"A donde yo voy, ustedes no pueden ir.", respondió, mientras tomaba un bocado.

Ese lunes, 24 de marzo, monseñor dijo su misa matutina.
Después de desayunar se dio una vuelta por el arzobispado. Y, con un grupo de sacerdotes, partió hacia el mar. Llevaban, para reflexionar, un documento papal, sobre el sacerdocio. Comieron, haciéndose bromas, a la sombra de los cocoteros.
Regresaron antes de las tres de la tarde. Monseñor tenía una misa en el hospitalito a las seis. Se duchó, atendió a una visita y después fue a visitar a su médico para que le mirara los oídos. A las cuatro y treinta, se dirigió a Santa Tecla, a la casa de los jesuitas, para ver a su confesor: "Vengo, padre, porque quiero estar limpio delante de Dios".
A las seis y veintiséis ("él cenaba habitualmente a las seis y media"), monseñor Romero caía, asesinado, en el altar, en el ofertorio de la misa. Como santo Thomas Beckett.
"Monseñor Romero: un mártir del siglo XX. Asesinado por predicar el evangelio" recogía, en la portada, el ABC de Sevilla (27/03/1980) .

Sin embargo, cuenta el periodista Juan Arias, en el primer viaje de Juan Pablo II a América latina, el Papa Wojtyla se irritó con él porque le mencionó el martirio de monseñor Romero. "Eso aún había que probarlo", le cortó el pontífice. En el mundo Romano, monseñor Romero no tenía muchos forofos. Entre sus amigos, estaban el padre Arrupe, General de los jesuitas, y el cardenal argentino Eduardo Pironio (amigo, y confidente, del malogrado Juan Pablo I). Juan Pablo II condenó el asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero como "un crimen execrable". Pero se refirió al arzobispo salvadoreño como 'celoso pastor', nunca lo elogiaba como mártir, escribe el sacerdote Jesús López Sáez en "El día de la cuenta" (comayala.es) .

Un mes antes de morir asesinado, monseñor Romero había denunciado, el 24 de febrero, una nueva amenaza de muerte. "Desde 1979, cuando se dirigía en su 'jeep' a los cantones, empezaron a cachear su automóvil -y también a él, con los brazos en alto, como si fuera un subversivo- por las fuerzas de seguridad". Hasta que "acallaron su voz para no tener que oír la llamada a la conversión", escribe el P. Jesús Delgado: "Óscar A. Romero. Biografía", UCA Editores.

Treinta años después, "San Romero de América" no tiene sitio en el Santoral oficial. Pero su nombre figura inscrito en el Martirologio latinoamericano, el "rincón de la Memoria de los Mártires de América", se lee en el "calendario litúrgico" de Koinonía. Son cientos, entre sacerdotes, religiosas, religiosos, diáconos, seminaristas, catequistas, campesinos,. víctimas de las dictaduras latinoamericanas (de derechas). Entre ellos Ignacio Ellacuría, asesinado en 1989 junto a cinco jesuitas (cuatro españoles) y dos mujeres. Pero "no son el modelo de santos que promueve el Vaticano". Ellacuría y Jon Sobrino, jesuitas vascos, tuvieron mucho que ver en la conversión de Romero.

Óscar Romero, aunque "siempre samaritano", era un sacerdote de perfil conservador, defensor de la pastoral sacramentalista, de la piedad personal, y de la pureza del magisterio. Su receta, más piedad y oración, y menos cantos de protesta social, chocaba con la praxis de los sacerdotes más jóvenes, especialmente los jesuitas de la Universidad Centroamericana (UCA). Ellos eran el blanco de los ataques de su pluma; primero en San Miguel. Y después, siendo obispo auxiliar, cuando el arzobispo (como mal menor) lo puso al frente de Orientación, semanario de información religiosa. Su falta de sintonía con la línea pastoral de la archidiócesis (especialmente con el otro obispo auxiliar, A. Rivera Damas, "cien por cien medellinista" ), llevó a Romero a dejar de asistir a las reuniones del clero. El arzobispo, Chávez y González, sabedor de que Romero hacía piña con el nuncio, tuvo que consentir aquellas ausencias.

Cuando fue nombrado obispo titular de la diócesis de Santiago de María, monseñor Romero tuvo que hacer frente a un experimento piloto de pastoral popular, "Los Naranjos", juzgado como peligroso por el Gobierno. Nacido del espíritu de Medellín, era "una experiencia de evangelizació n, adaptada al campesinado, donde se impartía la palabra de Dios en clave de concienciació n política, para un pueblo oprimido, sin voz". Monseñor Romero, lo canceló, temporalmente, comprometiéndose a estudiarlo. Tras corregir algún exceso en la interpretación del Documento de Medellín, propuso implantarlo en cada parroquia, bajo la supervisión de los párrocos y del obispo. Romero empezaba a abrirse al espíritu de Medellín (origen de la Teología de la Liberación). Años después, en una carta a Juan Pablo II, le escribirá: "Creo en conciencia que Dios pide una fuerza pastoral en contraste con las inclinaciones 'conservadoras' que me son tan propias, según mi temperamento" .

En junio de 1975, un mes muy sangriento, un grupo de campesinos que regresaban de una celebración litúrgica, fue ametrallado, premeditadamente, por la Guardia Nacional en el cantón Las tres Calles. El gobierno lo justificó, alegando que portaban armas subversivas. Sus únicas armas eran sus biblias. Monseñor Romero consoló a los familiares de las víctimas; pero no condenó públicamente la masacre, desoyendo el clamor popular. Se limitó a enviar una carta de queja al presidente Molina, su amigo. El funeral derivó en un acto de protesta.

Su tibia reacción en la condena, hizo creer al Gobierno (y a la oligarquía que lo sustentaba) que Romero era un obispo a su medida, que no interfería en sus cruzadas contra la subversiva pastoral medellinista (a la que acusaban de marxista). De forma unánime -cuando llegó la jubilación del arzobispo Chávez- el Gobierno, y las clases influyentes y adineradas, dieron su aprobación al nuncio cuando éste, que había apostado por Romero, les pidió su opinión para nombrarlo como arzobispo de la capital. Lo "natural" hubiera sido nombrar sucesor al otro auxiliar, A. Rivera Damas, con mucha más antigüedad, y que aseguraba la continuación de la línea pastoral de la archidiócesis. El problema del nuncio fue convencer al sector más influyente del clero para que arroparan al nuevo arzobispo (tan crítico con la pastoral archidiocesana cuando estuvo de auxiliar). Para el grueso del clero, la noticia del nombramiento de Romero, el 3 de febrero de 1977, fue una mala noticia.

Sólo 20 días después de tomar posesión, asesinaban, el 12 de marzo de 1977, al jesuita Rutilio Grande, y a dos campesinos colaboradores, que venían de celebrar un matrimonio. El asesinato de su amigo Rutilio (había sido el maestro de ceremonias en su consagración episcopal) provocó en el arzobispo Romero un milagro. Como el ciego de nacimiento, en la piscina de Siloé, monseñor Romero pudo confesar (para escándalo de algunos): "Rutilio me ha abierto los ojos".

Para reprobar aquel vil asesinato, que afectaba a todos los católicos, los sacerdotes, religiosos y religiosas decidieron, en asamblea, no tomar parte en los actos públicos del Gobierno (hasta que éste no aclarase aquel asesinato) y convocar a una gran misa en la catedral, única para toda la archidiócesis: eximiendo de la misa dominical en las parroquias. "Dejaban, por supuesto, la decisión final en manos de su arzobispo". Monseñor Romero decidió sumarse: era la oportunidad para sellar la unidad del clero. Pero tenía que informarle al nuncio. Y "recibió de éste una dura reprimenda". Sus amigos católicos de la alta sociedad también intentaron disuadirlo. Ante su firme decisión, protestaron por verse privados del cumplimiento del precepto dominical. La eucaristía reunió a casi 100.000 salvadoreños, llegados de todos los rincones del país. El nuncio, para no verse comprometido, se ausentó a Guatemala. Monseñor Romero había optado, en conciencia, por estar al lado de sus curas, y del pueblo sin voz, antes que agradar al nuncio y a los poderosos.

Quienes le habían dado su apoyo, sin reservas, el 3 de febrero de 1977, ahora se sentían defraudados. "Nos hemos equivocado", lamentaban. El 10 de mayo de 1977 -en la misa funeral por un ministro del gobierno asesinado-, en la misma catedral empezaron a escucharse "cuchicheos de muerte", más sonoros entre las damas católicas: "Ay, que Dios me perdone, pero ¡yo deseo la muerte de ese obispo!".

A Roma empezaron a llegar "informes", de algunos obispos compañeros. Y Roma enviaba a Romero "visitadores apostólicos". Monseñor Romero decidió viajar a Roma, para aclarar malentendidos y desmontar maquinaciones. "¡Ánimo!, no todos comprenden, pero no desfallezca" , "Usted es el que manda", le consolaba Pablo VI. Un apoyo que, en la Prefectura para los Obispos, se diluía, transmutándose en duras reprimendas. Romero palpó la incompatibilidad de la diplomacia vaticana con la verdad evangélica. "Las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo", escribe el obispo Pedro Casaldáliga en su poema "San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro".

Su primer encuentro con Juan Pablo II, en mayo de 1979, fue desolador. "Compañeros y gentes malintencionadas le habían entregado al Papa informes muy negativos" sobre Romero. Él le llevaba un dossier con las sistemáticas violaciones de derechos humanos en su país, algunos muy calientes, como la matanza del sacerdote Octavio Ortiz y de cuatro jóvenes menores de 15 años, en el recinto "Despertar", en un cursillo de iniciación cristiana. Tras días de espera, Juan Pablo II le concedió una breve audiencia: "No me traiga muchas hojas, que no tengo tiempo de leerlas... Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno". Romero, se cuenta, salió llorando: "El papa no me ha entendido, no puede entender, porque El Salvador no es Polonia".

El 1 de diciembre de 1979 (le quedaban menos de cuatro meses de vida), monseñor Romero fue homenajeado en su antigua diócesis, Santiago de María. En uno de los actos programados para ese día, sacerdotes y amigos suyos le tenían preparado una sorpresa. El acto consistió en una escenificación teatral: el martirio de santo Tomás Moro.

En enero de 1980, monseñor Romero tuvo su segundo encuentro con Juan Pablo II, mucho más cálido. El papa lo recibió enseguida y le felicitó por su defensa de la justicia social, pero advirtiéndole de los peligros de un marxismo incrustado en el pueblo cristiano. Romero, "con su habitual espíritu de obediencia, le respondió que el anticomunismo de las derechas no defendía a la religión, sino al capitalismo" . Ya lo había denunciado, el 15 de septiembre de 1978: "Hay un 'ateísmo' más cercano y más peligroso para nuestra Iglesia: el ateísmo de capitalismo cuando los bienes materiales se erigen en ídolos y sustituyen a Dios".

Las palabras que monseñor Romero pronunció el domingo 23 de marzo de 1980 en la catedral -"no matarás", "¡les suplico, les ordeno en nombre de Dios, que cese la represión, que no obedezcan si les ordenan matar!"-, el gobierno las calificó de "subversivas" : una provocación. Ese día, durante la comida, monseñor "se quitó los anteojos, cosa que nunca hacía, y permaneció en silencio. Eugenia, mi mujer, que estaba a su lado en la mesa, se quedó sobresaltada por la mirada larga y profunda que le dirigió. Lágrimas brotaron de sus ojos. Lupita le reprendió: 'qué eran esas cosas de estar llorando'. Fue un almuerzo triste, desconcertante. De repente, monseñor repasó, uno a uno, a todos sus buenos amigos, sacerdotes y laicos". Doce años antes, apunta el P. Jesús Delgado, monseñor Romero, en unas meditaciones sobre la muerte, había escrito en un cuaderno estas palabras, proféticas, del Apocalipsis (3,20): "Y cenaré con él".

(Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia) .

Una sola palabra......

Una palabra y una lágrima

hasta siempre compañeros

20 de marzo de 2010

Una pequeña canción.....

La noche se torna oscura y cada vez más cerrada, es bueno recurrir a expresar estas lineas que tome de un libro hace un tiempo ya, hoy es mi piccola canzone pidiendo al Sr. luces y a uds. oración......

Cuando la noche llegue con prisa
y no esté lista tu alma
para la oscuridad,
pídele al sol que te vista de risa
y derrame a tu paso
toda su claridad.

Cuando el amor se te rompa en las manos
y no sepas qué hacer con tu sed,
adivina los sueños
y acaricia el pasado,
hasta que hagas llover.

Cuando el silencio forzado
te abra al secreto más hondo de ti,
corre al desierto que guarda
el tesoro más grande que podrás descubrir.

Cuando la vida te duela
yla gente te hiera, no temas seguir,
piensa que pueden los golpes
despertar las ganas
de amar y vivir.

Cuanto más hondo cave el dolor,
más libertad la alegría tendrá
para hacer su canción.

13 de marzo de 2010

14/3/2008 y la ETERNIDAD........

Compartí por un corto tiempo tu caminar desde cerquita, nos hiciste adentrarnos en tu corazón y desde alli me nombraste, para siempre estará el deseo de seguir siendo para todos.... gioia.
Gracias Chiara

«… Tu día, mi Dios,
vendré, vendré hacia ti…
y con mi sueño más loco:
traerte el mundo entre los brazos»


La herencia de Chiara. Quizás quien mejor la sabe expresar son los más jóvenes. Es el sentir del “pueblo” que comparte su aventura. Así escribe un adolescente:

¡“Que todos sean uno”!
Estas son las palabras por las cuales tú, Chiara, has gastado tu vida.
Y son éstas por las cuales yo, como tú, quiero gastar mi vida.
¡Gracias Chiara por cómo nos has enseñado a amar a Jesús!
Gracias porque sin ti yo no sería lo que soy.
Todavía gracias porque con tu profundísima simplicidad en el amar a Dios en todos sus aspectos has cambiado muchísimos corazones.
Gracias por todas esas palabras que siguen resonando en mi corazón, ¡las llevaré siempre conmigo!
¡Cuenta conmigo, Chiara!

Lamento a Dios por Haití

Leonardo BOFF
Koinonía
Hay un viacrucis de sufrimiento con estaciones que nunca terminan en el pequeño y pobre país de Haití. Sufrimiento en el cuerpo, en el alma, en el corazón, en la mente asaltada por fantasmas de pánico y de muerte.
También hay mucho sufrimiento en todos los seres humanos que no han perdido el sentido mínimo de humanidad y de solidaridad.
De esta compasión universal nace una misteriosa comunidad que anula las diferencias, las religiones, las ideologías que antes nos separaban y nos dividían.
Ahora sólo cuenta la común humanitas absurdamente maltratada, que debe ser socorrida.

Con cada haitiano que sufre bajo los escombros o que muere de sed y de hambre, también nosotros morimos un poco con él.
A fin de cuentas somos hermanos y hermanas de la única y misma familia. ¿Cómo no sufrir?

Pero hay también un sufrimiento profundo y desgarrador en las personas de fe que proclaman que Dios es Padre y Madre de bondad y de amor. ¿Cómo seguir creyendo? Quejosos nos preguntamos: «Dios, ¿dónde estabas cuando se formó aquel temblor que diezmó a tus hijos e hijas más pobres y sufridos de todo Occidente? ¿Por qué no interviniste? ¿No eres el Creador de la Tierra con sus continentes y sus placas tectónicas? ¿No eres Padre y Madre de ternura, especialmente, de aquéllos que son como tu Hijo Jesús los injustamente crucificados de la historia? ¿Por qué?

Este silencio de Dios es aterrador, porque simplemente no tiene respuesta. Por más que genios como Job, Buda, San Agustín, Tomás de Aquino, Leibniz hayan diseñado argumentos para eximir a Dios y explicar el dolor, no por eso el dolor desaparece ni la tragedia deja de existir. La comprensión del dolor no elimina el dolor, del mismo modo que oír recetas de cocina no quita el hambre.

El mismo Jesús no estuvo exento de la angustia y el sufrimiento. Desde lo alto de la cruz lanzó un grito desgarrador al cielo, quejándose: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
Damos la razón a Job, irritado con sus «amigos» que le querían explicar el sentido de su dolor: «Vosotros no sois más que charlatanes y falsos médicos: si al menos os callaseis, los hombres os tomarían por sabios». Pero no podemos callar. Hay demasiado dolor y la noche es tenebrosa. Necesitamos alguna luz.

Aun incluso sin luz, seguimos creyendo con el corazón partido, porque estamos convencidos de que el caos y la tragedia no pueden tener la última palabra. Dios es tan poderoso que puede sacar bien del mal, sólo que no sabemos cómo. Esperanzados, apostamos por esta posibilidad que no deja que nuestras lágrimas sean en vano. Creemos además que Dios puede ser aquello que no comprendemos. Por encima de la razón que quiere explicaciones, está el misterio que pide silencio y reverencia. Él esconde el sentido secreto de todos los eventos, también de los trágicos.

Me identifico con el poema de un gran argentino, Juan Gelman, que perdió un hijo durante la represión militar:

«Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar,
no tiene que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello
por que no puedo más, tengo riñones
y soy un hombre,
bájate, ¿qué han hecho
de tu criatura, Padre?
¿un animal furioso
que mastica la piedra de la calle?»


Que el Padre baje sobre el pueblo haitiano con su amor.

11 de marzo de 2010

Un grito silencioso que nadie escucha.....

... nosotros sí, Padre y creemos en ese grito !!!!!

Por primera vez en muchos años, un hermano de Taizé pudo visitar a los cristianos de las Islas de Malta y Gozo.
Nos presenta un breve relato de su viaje:
La identidad cristiana de este pueblo creyente está fuertemente ligada a un acontecimiento que es mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles (Hechos 28,1-10): Allí, el apóstol Pablo naufragó con el barco que habría debido transportarle como preso hasta Roma.
¡La isla conoce hoy a otros náufragos!
De una cierta manera también son presos. Miles de refugiados del continente sub-sahariano llegan a Malta huyendo la miseria o de los regímenes dictatoriales. Por su situación geográfica, Malta recoge en centros de acogida a todos los que no tienen más fuerza para ir más lejos.
Son muchos los que desean ganar el continente europeo para encontrar trabajo y construirse un futuro. Hacer frente a estas olas de inmigrantes no es fácil para los habitantes de este pequeño país. Durante la actividad del fin de semana que había sido organizada por la pastoral juvenil pudimos escuchar el testimonio conmovedor de tres jóvenes que encontraron refugio en Malta.
Más allá de la ayuda material es indispensable que nuestra acogida de refugiados, en Europa o en otra parte, vaya a la par de gestos de humanidad.

En un centro de acogida fundado por un sacerdote franciscano, ya muy entrado en edad, fuimos testigos de una escena muy sentida.

Cada tarde va en los dormitorios comunes de los jóvenes para desearles las buenas noches. Poniendo su mano sobre la mesa, los invita a que todos pongan sus manos sobre la suya.

Todo concluye con "el grito": ¡Somos una familia!
Incorporándose, el sacerdote nos dijo con una mirada bondadosa:

« ¡Es un grito silencioso que nadie escucha! »

En Malta y en Gozo, vimos a cristianos que se comprometen a fondo y que encuentran gestos de cercanía con quienes les rodean.

6 de marzo de 2010

Señor, ten piedad...

... de este dolor y angustia

Durante esta noche hubo fuertes replicas del tremendo terremoto en el pueblo hermano de Concepción en Chile, fueron seis y de madrugada, en la castigada ciudad del sur chileno. Las más intensas fueron de 6,6° y 6,8°. Por la magnitud de los temblores, terminaron de derrumbarse varias estructuras y edificios dañados.
Nos unimos desde esta distancia a su terrible dolor y angustia, pidiendo al Señor por todos y todas, y el compromiso de acompañare incentivar las acciones solidarias en nuestra comunidad.

La sorprendente misericordia de Jesús.-

Lectura orante del Evangelio del tercer domingo de Cuaresma.

“Bendito seáis por siempre, que aunque os dejaba yo a Vos, no me dejasteis Vos a mí tan del todo, que no me tornase a levantar, con darme Vos siempre la mano; y muchas veces, Señor, no la quería, ni quería entender cómo muchas veces me llamabais de nuevo” (Santa Teresa, Libro de la Vida 6,9).

Dejarte mirar por la misericordia

Está bien mirar tu vida con tus ojos, pero está mejor mirarla con los ojos de Jesús.

Como una cascada que inunda la tierra de humedad,

deja que la misericordia de Jesús caiga sobre ti. Dios es misericordia entrañable para ti y para todos.

Te lo dice en su Hijo Jesús, en quien te entrega todo lo que es. Abre tu corazón para recibir tanta misericordia.

Tus heridas la están esperando. Recuerda la mirada de Jesús cuando encontraba a las gentes en los caminos.

Reconocía la dignidad escondida e invitaba a levantarse a los caídos. Escuchaba las voces reprimidas de quienes se habían escondido por el miedo.

Invitaba a los entristecidos por la injusticia a la alegría de dejarse amar por el Abbá. No desconfíes de la misericordia de Dios.

Es lo mejor que puedes darle a tu vida. Tu vida, tal como es, puede reflejar la belleza de la misericordia de Dios.

Une tu voz a la de tantos que han cantado las misericordias del Señor.

La Palabra viene a tu encuentro

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo” (Lc 6,36).

Tu compasión me llena de gozo. Me acuesto y me duermo confiadamente en tu regazo.

“Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo” (Lc 15,32).

Todo lo tuyo es nuestro y lo nuestro es tuyo. ¡Tu misericordia, Señor, me sobrecoge!

Ora agradeciendo y cantando

Señor Jesús, todo mi ser canta hoy tu ternura,

tu bondad y tu misericordia.

Toda mi vida rezuma alegría al ver cómo me inunda tu amor.

Tu misericordia es mucho más grande que todos mis pecados.

Tu ternura es raíz y fuente de un amor ilimitado y sin fronteras.

Gracias por dejarme beber de tu fuente.

Enséñame a tener compasión de los que caminan conmigo.

¡Bendito y alabado seas, Señor!

Centro Cipe

5 de marzo de 2010

Sin Palabras....

ESPIRITUALIDAD O ESPIRITUALIZACIÓN

CARMEN ILABACA HORMÁZABAL, ccbilabaca@hotmail.com

CHILE.

¿Tienen la hojita de Pagola?, así se refería una señora integrante del equipo que estaba preparando la liturgia dominical... obviamente ella se estaba refiriendo a la reflexión dominical que el P. Pagola hace del Evangelio.

Esto me lleva a reflexionar: tanta discusión, tantos vistos buenos que se dan y después se cambia de parecer... es que esto no es así... sino que es allá... discusiones torpes e ineficientes que no conducen a la paz y a la evangelización en este Jesús tan querido por muchos y tan manipulado por muchos, también.

Qué es más evagelizador, decir: te autorizo la publicación de acuerdo al código equis, párrafo tanto, hoja ene... o, decir: ¡Tienen la hojita de Pagola!

La comunidad eclesial en la cual participamos junto a mi esposo, entiende la escritura con los comentarios tan aterrizados “de Pagola”. Yo siento que no vale la pena discutir la historicidad de una persona, sino el bien que este ser le hace al ser humano.

Los “jefes católicos”, año tras año, década tras década, siglo tras siglo se han quedado en la espiritualización de Jesús y no en la espiritualidad de Jesús; dos cosas muy distintas. Es muy diferente la hinchazón a la gordura... ¡sí! muy distintos, pero en el concepto visual se ven “como iguales”.

La espiritualización la vive una mujer en que durante años le ha rezado al Señor, para que su esposo no la castigue más... cuatro años rezando y ella cuatro años recibiendo golpes. Recuerdo que un sacerdote le decía a una mujer golpeada: “haz como dice Pablo: “... tu asistencia al templo evangelizará a tu marido...”, y la mujer con lágrimas en los ojos, respondía: sí, eso hago, pero parece que Él no me escucha...” y el cura, insistía: ¡“siga rezando... siga rezando”!. Espiritualización en la médula de los huesos... así se ha “enseñado” durante siglos.

Una profunda espiritualidad en Jesús, es decir, vivir en el espíritu de Jesús, es otra cosa muy distinta. Ante la misma situación, Jesús habría actuado parecido a como actuó en las afuera del templo junto a los mercaderes: ¡Ya basta de golpear a la mujer... basta! ¡Y, tú, mujer, deja a este hombre y sé feliz!

Jesús nos acoge y protege... Jesús nos ama... Jesús no es castigador... Jesús es el Señor de la Paz... esto nos ha enseñado siempre Jesús y lo hemos meditado con las reflexiones de Pagola y así la pequeña comunidad se refuerza en el amor de Dios con la espiritualidad en Jesús. El pueblo de Dios, olvidado en los grandes salones eclesiásticos, entiende la Palabra y se deja amar por Dios a través del P. Pagola. ¿Entonces? ¿Alguien entiende algo...?

Todas las semanas les llevo el Evangelio de Jesús reflexionado por Pagola a las señoras de la comunidad y el pueblo alaba y se regocija en este Jesús que nos ama profundamente. Y gracias a quién... “¡a la hojita de Pagola...!”, decía la señora Rosita.

Ánimo, padre, yo no lo conozco personalmente, pero sí reconozco que usted me ha enseñado a dejarme regalonear profundamente en Dios, a través de sus escritos. ¡Qué es mejor la espiritualización en Jesús o la espiritualidad en Jesús!

Cariñosamente, Carmen.

ECLESALIA, 05/03/10.-