31 de agosto de 2009

Una palabra autorizada

Despenalizar la droga es abandonar al adicto.
Llamamiento de sacerdotes argentinos implicados en la ayuda a toxicómanos

BUENOS AIRES, sábado, 29 de agosto de 2009 (ZENIT.org-AICA).- Ante el fallo emitido esta mañana por la Corte Suprema de Justicia, que dejó libres a cinco personas que consumían marihuana por considerar que su consumo en el ámbito privado está protegido por la Constitución Nacional, los miembros del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la arquidiócesis de Buenos Aires emitieron un comunicado en el que, si bien reconocen "buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto", advierten que en el caso de las familias más vulnerables, la despenalización implica "dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud.
Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia del día de hoy, quienes integramos el Equipo de Sacerdotes para las Villas expresamos a continuación nuestra humilde opinión, que ratifica plenamente aquellas reflexiones que se hicieran públicas .
Nosotros somos respetuosos de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Valoramos su autoridad. Además creemos en el valor de las instituciones para el crecimiento de nuestra Nación.
Por otro lado nuestra palabra sobre la despenalización no pretende ocupar el lugar que tiene la palabra de la Conferencia Episcopal Argentina sobre este tema.
Con espíritu de aportar al diálogo -ofreciendo el propio pensamiento y buscando integrar el pensamiento diferente- y no de confrontar, hicimos público nuestro documento: "La droga en las Villas: despenalizada de hecho".
Queríamos defender a nuestros vecinos villeros -estigmatizados por tantas cosas-, afirmando que una cosa es la Villa y otra el narcotráfico. Y señalar que los primeros que sufren las consecuencias del narcotráfico son los habitantes de estos barrios humildes.
El Evangelio de Jesús nos invita a pararnos en las periferias geográficas y existenciales y desde allí mirar. Nos invita a entrar en comunión con los más pobres, y desde los pobres llegar a todos. Este camino desde los pobres a todos nos parece un programa más que valido a la hora de trazar políticas de Estado, a la hora de legislar y a la hora de juzgar.
Muchos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestros barrios no viven sino que sobreviven y muchas veces la oferta de la droga les llega antes que un ambiente dichoso y sano para jugar, llega antes que la escuela, o llega antes que un lugar para aprender un oficio y poder tener un trabajo digno. Se acortan así las posibilidades de darle un sentido positivo a la vida. "Hoy, fundamentalmente, en nuestra cultura la dignidad de la vida se juega en el eje inclusión-exclusión; comunión-aislamiento" (Carta pastoral de la CEA, del 20 de agosto del 2009. Nº 22) No pretendemos que la responsabilidad frente a esta situación de desigualdad de oportunidades quede sólo en manos del Estado.
La solidaridad es en primer lugar que todos nos sintamos responsables de todos. (Cf. CIV 38)
Nos preguntamos: ¿cómo decodifican los chicos de nuestros barrios la afirmación de que es legal la tenencia y el consumo personal? Nos parece que al no haber una política de educación y prevención de adicciones intensa, reiterativa y operativa se aumenta la posibilidad de inducir al consumo de sustancias que dañan el organismo.
La experiencia de acompañar a jóvenes en el camino de recuperación y reinserción social nos ha permitido escuchar el testimonio de muchos que han empezado consumiendo pequeña cantidad de marihuana y de pronto se encontraron consumiendo drogas más dañinas aun como el paco. La vida se les volvió ingobernable.
Por eso desde nuestro punto de vista las drogas no dan libertad sino que esclavizan. La despenalización a nuestro parecer influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen tanto daño.
Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad. Pero intentemos pararnos nuevamente desde la perspectiva de las familias más vulnerables. Sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia - que pide ayuda- con el Estado es la justicia.
Despenalizar en estas condiciones, es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud. La dinámica misma de la adicción, lleva muchas veces a hacer cualquier cosa para satisfacer el deseo de consumo.
El próximo encuentro entre el Estado y el adicto ya no será en la enfermedad, sino en el delito que a veces nace de ella.
Usando una imagen podríamos decir entonces que la discusión sobre la despenalización corresponde a los últimos capítulos del libro y no a los primeros.
Pedimos a la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, que cuide y proteja a sus hijos que padecen el flagelo de la droga, de fuerzas a sus familias y luz a nuestra sociedad para generar vínculos de promoción y solidaridad.
Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires.

28 de agosto de 2009

El Cura Brochero

POR LA BEATIFICACION DEL CURA BROCHERO
En este año sacerdotal rezaremos para que definitivamente nuestro amado CURA BROCHERO sea beatificado, sería una bendición tan grande para nuestro pueblo que la santidad de un sacerdote ejemplar como Brochero sea propuesto cómo camino por la Iglesia para todos y cada uno de los que llamados por Cristo a la cura de almas.
DE COMO EL CURA LES HABLABA A SUS PAISANOS
Cierta vez, un sacerdote joven le predicaba a los gauchos, y el cura Brochero asistía a la plática. El predicador trataba de mover el corazón de sus oyentes: “Acércate hijo mío a esa Cruz, y contempla cómo está lastimado Jesucristo sufriendo por tus pecados.” Los paisanos oían como quien oye llover. Cuando el padre terminó, Brochero le hizo una seña y le cuchicheó al oído: Padre, ¡mis paisanos no le entienden!¡Mire qué cara de bozales tienen! Déjeme a mí predicarles la segunda parte.El jesuita asintió con gusto.
Brochero dijo lo siguiente: Mira hijo lo jodido que está Jesucristo, saltados los dientes y chorreando sangre. Mira la cabeza rajada y con espinas. Por ti que sacas la oveja al vecino. Por ti tiene jodidos y rotos los labios; tu maldices cuando te chupas. Qué jodido lo has dejado con los pies abiertos con clavos, tu que perjuras y odias. Estas “palabrotas” penetraban en el corazón de los paisanos que al poco rato se enternecían y empezaban a sollozar

22 de agosto de 2009

Mis amigos: Los Cleferos de Cochabamba II

Cuando el remedio es peor que la enfermedad
A muy pocas cuadras de la Plaza central de Cochabamba, en los alrededores de la Colina de la Coronilla donde se libró una de las tantas batallas de la liberación de nuestro país, la que llevaron a cabo las valientes mujeres cochabambinas, hay cientos de niños y jóvenes que deambulan cuasi dormidos, pero también hay otros que duermen bajo los árboles o bancos los sopores de la clefa, ese bote con pegamento que les sirve a estos despreciados hermanos nuestros para huir de una realidad que les duele y nos duele en el alma.
Esta plaza llamada de San Sebastián, es uno de los espacios urbanos de mayor concentración y tránsito de menores en situación de calle y consumo de clefa.En este ambiente de desgano, de somnolencia, de vida detenida se puede observar el siguiente cuadro que puede ser el mismo en cualquier lugar del mundo, aquí tiene una carga de misterio que roza o directamente penetra en otro mundo: el de la delincuencia.

Mientras el periodista que investigó, escribió y publicó en el periódico Opinión algunos artículos que dan base a este post, camina por los pasillos de la plaza que rodean los canteros de flores que sirven de aposentos a los amigos que describimos al comenzar este post, el periodista a quien nos referimos arriba divisa a un grupo de policías que conversa con cuatro mujeres que, sentadas en uno de los jardines, parecen responder a las preguntas formuladas por el sargento y las tres uniformadas que lo acompañan.
Estas con edades de entre 25 a 35 años, visten la ropa sucia y deteriorada que caracteriza a quienes sobreviven en las calles. Una de ellas a quién reconocemos cómo María quién tiene para contar una tremenda historia de violencia y sometimiento sostiene entre sus manos un pequeño canasto con dulces y cigarrillos; cuya pobrísima venta les sirve para alimentar a su pequeño hijo. Otra tiene un alijo o “k’epi”, el tradicional bulto que las mujeres bolivianas llevan sobre sus hombros a modo de cargar sus pertenencias, la tercera mujer porta una bolsa de material sintético con agarradores de hilos plásticos.
La cuarta se encuentra parada, junto a los policías. Todos se hallan tranquilos, no parece ser una situación que represente peligro alguno para las mujeres, ni tampoco los policías parecen estar abocados a una acción específica.
Están platicando casi amenamente y el sargento sonriente mira al periodista cuando éste pasa por su lado, disimulando la curiosidad.Las mujeres observan con mayor detenimiento al sujeto que pasa cerca del grupo. En una de las esquinas de la avenida Aroma se puede tomar un refresco sin dejar de mirar la escena. Pero a los pocos segundos, las policías vuelcan las cabezas hacia el sujeto que las observa y la reunión termina repentinamente. Los policías salen del jardín y caminan por la calzada interior de la plaza y se sientan en un kiosko.
No piden nada, sólo se sientan, están a menos de 10 metros del grupo de mujeres.Mientras él y las uniformadas terminan de sentarse, las mujeres sacan sus pequeños tarros de clefa y los acomodan en medio rostro, justo en “las narices” de los policías que se solazan bajo la sombrilla.
“Ellas son las que distribuyen la clefa, ellas saben dónde están metidos los tarros grandes que ocultan en los agujeros”, asegura una vecina y comerciante del lugar.Se trata de un grupo de uniformados que patrullan el lugar como tarea asignada específicamente.
A esta altura del relato, son poco más de las cinco de la tarde. Un comerciante de la plaza San Sebastián no duda cuando señala al sargento de Policía que patrulla la zona en esta tarde, como un sujeto que frecuentemente extorsiona a los menores consumidores de clefa, que habitan esa ciudadela que se extiende desde la colina, pasando por la plaza, extendiéndose por la avenida Aroma, avenida Ayacucho, Terminal de Buses y avenida Siles.
En reiteradas oportunidades, han sido publicadas denuncias que señalan a algunos policías, como perpetradores de acciones violentas, maltrato, extorsión y otra serie de abusos que padecen niños, niñas y adolescentes, en situación de calle, inhaladores de clefa. Sin embargo, no son solamente los servidores públicos de la seguridad ciudadana quienes abusan de estos menores. Los guardias de seguridad que trabajan en los prostíbulos de la avenida Aroma, entre Ayacucho y Hamiraya, son los señalados como los que mayor violencia ejercen contra las personas de la calle.
A veces como represalia por actos delictivos y vandalismo protagonizado por los grupos de inhaladores de clefa, que cada noche comparten las aceras de la zona con parroquianos ebrios, prostitutas, taxistas, delincuentes que pululan por dichos centros nocturnos y de intenso tráfico de alcohol.
En algunos casos los guardias de seguridad permiten que los menores de la clefa atraquen a sus víctimas a cambio de una especie de “comisión” del botín logrado.
Es un poco la repetición de su historia. Estos chicos han sido siempre “no considerados”, “no respetados”, en absoluto, por ese “otro”, que es su papá o su mamá o sus padrastros.
Se supone que son los padres la referencia de vida más importante, referencia de valores. Pero ha sido siempre ese “otro”, el que lo avasalla, no lo respeta, lo castiga, lo golpea, lo viola, le expulsa, no le da ningún valor a su persona y a sus palabras.
El mito de que la casa es siempre el mejor lugar para crecer, no es cierto plenamente, ya que en estos casos, la calle ha sido para estos menores, la mejor opción, la calle los acoge. No tienen qué comer y encuentran a otro menor que les ayuda, que les defiende y de alguna manera los apoya, hasta conformar una especie de familia.
”Recuerdo un caso, que me contó el compañero de un muchacho al que le llevaron a la policía y le estaban pegando y pegando, moliendo a palos, entonces este chico se puso de rodillas y le gritaba al policía: ya pues papá, papá, ya no me pegues, si tu hijo soy”.“Entonces, en este caso, por ejemplo, se ve muy nítidamente cómo ese “otro” y la historia de ese niño, se va repitiendo desde el garrote de la policía”, sostiene la explicación de los psicólogos del Punto de Encuentro

La noche, la calle, telos y madrigueras
Los “telos”Cochabamba es conocida también por el mercado “La Cancha” inmenso monstruo de mil fauces que los días de mercado y los fines de semana engulle cerca de 200.000 personas que compran y venden “todo” lo que se pueda imaginar.
En inmediaciones del mercado La Pampa, que forma parte de la cancha; existen varios “telos”, se denominan así los albergues miserables y malolientes en los que se refugian en las noches y madrugadas varias decenas de niños, niñas y adolescentes, en situación de calle. También se alojan allí adultos, consumidores y consumidos por el alcohol.Los menores que habitan en los “telos” suelen ser, con mayor frecuencia, aquellos que han llegado a conformar familias adolescentes, con sus pequeños hijos en brazos.

Estos “telos” son ambientes muy oscuros, abarrotados de colchones y a veces con camas cuchetas. Los colchones son de paja (payasas) y la humedad del lugar, mezclada con los todos los olores que uno puede imaginar en estos lugares, son una cosa realmente deprimente.

Existen varios “telos” cuya capacidad de albergue varía desde aquellos en los que no cabe más de una veintena, hasta otros más grandes con capacidad de alojar al doble de personas.
Pero, al margen de estos centros clandestinos de pernocte existen otros espacios en los que los menores inhaladores de clefa, encuentran no solamente un techo precario, sino que también encuentran clefa a manos llenas. Entre quienes han trabajado en este tema, es frecuente la referencia a lugares en los que los menores consumidores se reúnen durante la noche o la madrugada, compran clefa y los dueños del lugar, traficantes del pegamento “al raleo” les permiten pasar la noche, sin cobrarles el pernocte.
Los propietarios de estos ambientes, reciben objetos robados por los consumidores como pago por la clefa que distribuyen. En la madrugada, no es raro ver la presencia de taxis que llegan hasta lugares, en busca d estos elementos como así también de jóvenes para el comercio sexual.

Dormir después de la tormenta
La otra cara de la moneda es la que viven aquellos que se resisten a los “telo” y pasan la noche como y donde pueden, cómo por ejemplo: puentes, umbrales de edificios, túneles o lo que encuentren. Esta nueva historia es la de Neida, su pareja Alex ambos de no más de 17 años y sus hermanos?, hijos?, amigos? Daniel y Jhonny
“Esta noche llovió como nunca y el canal, se volvió como río" nos cuenta Neida Algunos de nuestros amigos durmieron en el albergue de los psicólogos, de Cala Cala, (donde permiten que 11 chicos pasen la noche y en la mañana antes de irse, les dan un desayuno.)
El resto se refugió bajo el techo de un kiosco.

A la mañana siguiente, Neida está sobre una frazada escurriendo algunas ropas y contando un montón de monedas. Jhonny y Alex, miran, mientras Daniel ayuda a contar los montones. Hay billetes también. Neida cuenta el dinero, el total es de 112 bolivianos. Manda a uno de los chicos a traer su mochila y guarda en unos calcetines toda su fortuna. Todos muestran signos de cansancio, dicen haber pasado mala noche por el agua y el frío.
Los chicos se están durmiendo nuevamente, se inicia un nuevo día, talvez ellos no lo deseen pero el sol ya está allí.
¿Cómo abordar la rehabilitación de menores en situación de calle?
Punto de Encuentro es la expresión textual o literaria de lo que la institución así denominada, representa para los menores en situación de calle y consumo de clefa. Lejos de actitudes triunfalistas y asistencialismos, un grupo multidisciplinario de profesionales, ha instalado una especie de oficina, taller de apoyo pedagógico y gabinete de asistencia psicológica para los menores de la calle y en situación de riesgo.
Son denominados "en situación de riesgo" las personas que por su condición (hijos de padres en situación de calle y consumo de clefa, o en proceso de callejización).
Cada día por la mañana o por la tarde, muchos niños asisten a este espacio. Algunos días se ve a pequeños en edad escolar inicial, haciendo sus tareas, con apoyo de una pedagoga y dos voluntarias universitarias.
Dos psicólogos, Humberto Martínez y María Elena Cano, se dedican a la asistencia clínica psicológica a los menores que habitan la ciudadela de San Sebastián.
Una entrevista a ambos profesionales permite visualizar un enfoque distinto a las políticas o proyectos tradicionales.
Su trabajo cotidiano marca una diferencia en relación a los hogares y programas abocados a este tema:
“La lógica de trabajo del psicoanálisis es muy diferente, es una lógica en la que se trabaja con el sujeto, uno por uno, caso por caso, lo particular y lo singular. Las soluciones van uno por uno, no hay soluciones grupales”, sostiene Humberto Martínez, coordinador del programa.
"No somos asistencialistas, no les damos ropa, ni alimento ni nada, ellos vienen a hablar, se les da un lugar, se les llama por su nombre, no son "cleferos", cada niño, niña adolescentes, tiene su nombre su apellido y su historia.Lo que queremos ver un poco, es "en lugar de que está la clefa, o el alcohol, puede ser para olvidar, para escapar, para dejar de ser abusado, en general el maltrato.
“Si bien es cierto que todo ello ha pasado, debemos hacer hincapié en la responsabilidad de cada uno de ellos, ante el drama que han vivido”, sostiene María Elena Cano.
Dramas que superan la imaginación de las personas que los ven con temor
“Hay muchas historias dramáticas pero que no necesariamente terminan en la clefa. No hay que enfocarlos como niños víctimas, porque en ese caso sería quitarles la responsabilidad, y entonces la responsabilidad sería del "otro".
Hacemos que ellos asuman algunas responsabilidades, por ejemplo, si hacemos una excursión, ellos deben aportar ya sea con 5 o con 10 bolivianos, les damos la comida, el transporte, los llevamos a algún lugar, a algún balneario, etc.
En el caso por ejemplo de que alguno o alguna quiera sacar un certificado de nacimiento, que ya es un gran logro, les ayudamos con todos los trámites y lo que se requiera para ello, pero les pedimos que asuman parte del gasto, aunque de manera simbólica, eso refuerza su responsabilidad y su identidad como persona.
Al trabajar su responsabilidad ante su historia de vida se puede lograr que ellos asuman o retomen su protagonismo, por ejemplo cuando se trata de un menor que ha sido expulsado de su hogar por su madre, repasando esa historia se puede enfocar desde otra perspectiva, de repente el hecho de que le hayan dicho "andate" no era en realidad un factor que debería conducirle a una vida de calle y droga. "Hacemos hincapié en las decisiones que han tomado".
¿Ustedes trabajan en coordinación con otras instituciones, hogares, albergues?
(HM): Tenemos niños, por ejemplo, que si bien sus papás se encuentran en la calle, hemos logrado que estos niños vayan a un centro, pero sin perder el lazo con sus papás.Lo que sucede luego de que esos niños son institucionalizados es que los padres pierden lazos con sus hijos y vienen nuevos embarazos. Es importante abrir nuevos procesos, que esos niños no pierdan lazos con sus padres, evitar nuevos embarazos, trabajar con los padres. La figura paterna y materna es muy importante, recuperando las partes positivas de todos estos sujetos es posible encontrar nuevas oportunidades de vida.
(MEC): Al margen de la atención clínica psicológica a los menores de calle, les apoyamos para que puedan sostener, en algunos casos, su internación en hogares. Todos los niños de la calle, han pasado por diferentes hogares. El punto radica en preguntarse ¿qué pasa con los hogares que no los pueden sostener?
¿Y qué es lo que pasa?
(MEC): Un aspecto que se descuida por lo general, es el subjetivo, no se considera las características de esta población. Entran a una institución en la que existen normas o reglas rígidas que no son compatibles con esta población. Una mirada puede hacerle recuerdo a su padre o a su padrastro y de por sí el menor se las toma con el educador, y eso se da de manera inconsciente. Tengo un caso que el muchacho me decía "es que mucho me mira", y yo le pregunto... ¿Y cómo te mira? y me responde "igualito a mi papá".
(O): ¿El control de la natalidad en esta población, es un factor que puede ser tomado en cuenta?
(HM): Es muy importante la planificación familiar. Sin vulnerar sus derechos, sin obligarles, se puede hacer este trabajo. Pero también existe alguna tendencia en instituciones que pretenden hacerlo de una manera obligatoria.
(O): ¿Cómo enfocan el tema de la delincuencia?
(MEC): Nuestra función no es regañar o reprimir, sino cuestionar y lograr reforzar actitudes de cambio. En uno de los casos un niño nos contaba que cuando le había robado una cartera a una señora, ella se puso a llorar y gritar desesperada, no había gente por el lugar en el que pasó esto. El niño dijo que ese llanto le hizo recuerdo a su mamá. Decidió devolverle su cartera. Entonces, trabajando en esa situación, él ha decidido ya no robar más, sino dedicarse solamente a “pedir". Ese niño ahora ya tiene como 17 años, pero ha dejado de robar, desde esa vez solamente "pide".
Abandono e indolencia del Estado y sus instituciones
El abandono, como una constante en las vidas de estos menores, incluso llega a ser ejercido por las propias instituciones públicas que tienen la misión de reinsertarlos socialmente.
"Un aspecto muy negativo en las instituciones estatales es que constantemente cambian de personal. Muchas veces los menores han logrado cierta identificación con los educadores, que en un tiempo de trabajo han logrado desarrollar actitudes apropiadas para su trabajo, porque uno aprende mucho trabajando directamente con las personas, pero resulta que justo cuando se está logrando resultados, el personal es cambiado, ya sea porque hay una nueva administración pública o por otros factores".
Los educadores, las instituciones, las ONG’s o los hogares asumen el rol de "El Otro", que debe marcar las pautas de referencia, de valores, "podemos hacerles pensar, lo importante no es decirles hace esto o hace esto otro, no se trata de adaptarlos, sino de encaminarlos en la responsabilidad y en la reflexión, que se cuestionen y se responsabilicen consigo mismos. Hacerles dar cuenta que todo lo que se hace tiene consecuencias. Si uno a elegido ser ladrón, debe saber que tarde o temprano, les espera la cárcel o la posibilidad de que quieran lincharlos. Las instituciones tenemos que comprender y actuar en el sentido de que somos un referente muy importante y a veces tratamos de imponer nuestros deseos o nuestros principios morales, sin considerar las características de la población, sin tomar en cuenta la historia de los chicos. Una mirada ya puede ser un factor adverso, una palabra puede generar una reacción negativa en el menor.
El discurso que se ejerce en relación a estos menores es un discurso de desecho, para sus padres, para la sociedad, casi desde su nacimiento, nunca han tenido un lugar, y en los hogares tampoco encuentran uno.
No se los conoce por sus nombres, son anónimos.
En sus familias han adquirido un lugar de desecho, de no esperado, de no querido, de maltratado, etc. Por ello es importante que los papás, en cualquier extracto social, piensen las palabras que van a utilizar con sus hijos, porque las palabras dejan marcas que no se pueden borrar. Los niños no tienen muchas posibilidades de responder ante el trato que reciben de los adultos, reciben lo que los grandes les dan…. Y luego lo reproducen”.
"Es fácil amarlos a la distancia”
Skip es un voluntario norteamericano y tiene un año de compartir con los niños de las calles de Cochabamba. Apenas regresa de dejar a un niño en un centro de rehabilitación en Santa cruz. Apenado, comenta que hace unos días recibió una llamada del lugar comunicándole que otro niño había decidido abandonar el tratamiento y regresar a Cochabamba.
Skip comenta: "Acabo de ver a uno de ellos trabajando y me ha mirado con mucha vergüenza, le dije que después vamos a hablar".
"Todos quieren hacer algo por todo el grupo, pero ellos son individuales",
explica. "Es fácil amarlos a la distancia", afirma extendiendo sus brazos, luego se abraza a sí mismo y explica que de esa forma es mucho más difícil.
Skip, con desesperación en su forma calmada de ser, afirma que el Estado ha fallado, sus familias han fallado y que sólo quedan los que conocen el amor de Dios.

La campaña electoral por estos pagos II


SINE GLOSA !!!!

Oracion por los sacerdotes

Hace tiempo encontre esta preciosa oración por nuestros sacerdotes de la no menos querida Teresita del Niño Jesús, está en italiano, abajo ofrecemos la traducción, ojala muchos puedan utilizarla para rezar cada día por los curas.

Preghiera per i sacerdoti
(S. Teresa di Gesù Bambino)
O Gesù, sommo ed eterno sacerdote,
custodisci il tuo sacerdote dentro il Tuo Sacro Cuore.

Conserva immacolate le sue mani unte
che toccano ogni giorno il Tuo Sacro Corpo.

Custodisci pure le sue labbra arrossate dal Tuo Prezioso Sangue.
Mantieni puro e celeste il suo cuore
segnato dal Tuo sublime carattere sacerdotale.

Fa' che cresca nella fedeltà e nell'amore per Te
e preservalo dal contagio del mondo.

Col potere di trasformare il pane e il vino
donagli anche quello di trasformare i cuori.

e dagli un giorno la corona della vita eterna.




ORACIÓN POR LOS SACERDOTES
(Sta. Teresita del Niño Jesús)
Jesús, sumo y eterno sacerdote,
guarda a los sacerdotes dentro de tu sagrado corazón.

Conserva inmaculadas sus manos ungidas,
aquellas que cada día tocan tu santo cuerpo.
Guarda puros sus labios que se enrojecen con tu preciosa sangre.

Mantén puro y celestial su corazón intimo al tuyo,
por el sublime carácter sacerdotal.
Haz que crescan en la fidelidad y en el amor por tí,
preservalos del contagio de lo mundano.

Junto al poder de transformar el pan y el vino,
regalales también aquello que tranforma los corazones.

Bendice y restituye sus fatigas
y dales un día la corona de la vida eterna.

20 de agosto de 2009

MIs amigos: Los Cleferos de Cochabamba I

Amigos: hace un tiempo que ya no trajino las queridas calles de Cochabamba, porque Dios me ha traído a otras calles y otras historias para que juntos escribamos estas páginas de redención para el mundo y en ese mundo cada uno de nosotros.
El trabajo que más me ha llenado de LUZ el alma fue el que realicé en el servicio de “Solidaridad” del Arzobispado de Cochabamba www.solidaridadbolivia.org

Y en especial cuándo desde la casa Buen Samaritano, atendíamos las necesidades del “pueblo de la calle” de aquellos hermanos y hermanas que por tantas razones terminaron con sus vidas en “situación de calle” eufemismos para tratar a verdaderos seres humanos que fruto del desamor viven una existencia terrible en las calles de tantas ciudades de nuestros países, aquellos mal amados por los que tantas veces cambiamos de acera para no encontrarnos cara a cara con un ser que anhela, o simplemente por miedo a que nos roben algunas de nuestras pertenencias.

La verdad es que entre ellos he sentido una acogida diferente, única y a amorosa, ellos necesitaban de mí y de lo que yo podía llevarles, entregarles ayudarles (eso del paternalismo es otro cruel eufemismo de los que no se animan a “encontrarse fraternalmente”,de aquellos que solo miran y critican) pero de verdad ellos, nuestros mal amados dan y facilitan desde otro lado, el paraje de una experiencia de dolor, desde una experiencia de soledad, de humillación, desde una experiencia de NAZARENOS, si desde una experiencia de resurrección.
Ellos habitan un lugar al que tal vez nosotros no podemos nunca alcanzar en toda su riqueza…. No somos Francisco, y no tenemos la exquisita solicitud de Clara.
Amigos y amigas les propongo desde este pobre blog nos acerquemos cómo entre bambalinas y descalsos a un mundo en que el resucitado se entrega cada día, tratemos de reconocernos en ellos…el pueblo de las calles, de cualquier calle de cualquier pueblo ó ciudad… es nuestro propio pueblo.
Por unos días voy a tratar de acercar algunas de las vivencias de nuestros amigos y amigas de las calles de Cochabamba, para ello me voy a valer de algunas notas que han salido en el periódico Opinión de la llanta, y de mis experiencias con ellos sea esto un pequeño homenaje a Daniel, a Juan, a Prima, a María con su hijito Jhon, a tantos que han muerto en la soledad. Gracias por ser mis amigos y ayudarme a encontrarme a partir de uds, con el resucitado.

La Coronilla: una ciudadela marginal
Nos encontramos en la ciudad de Cochabamba, “la llajta” una ciudad pujante y cada vez más poblada de Bolivia, los emigrantes del interior atraídos por las luces de la ciudad, por el clima benigno, por los sueños de encontrar un futuro que el altiplano, los campos, o las comunidades no brindan, reciclan una historia tan repetida en toda ciudad crear en torno a ella una corona de sufrimiento y dolor.
La serranía de La Coronilla, la Plaza San Sebastián, avenida Aroma, avenida Siles, avenida Ayacucho, terminal de buses, y lugares aledaños, conforman una ciudadela en la que sus habitantes más notorios son niños, niñas, adolescentes y adultos, en situación de calle, inhaladores de clefa (poxiran, pegamento de contacto, que es consumido en pequeños recipientes de plástico) y consumidores de otras drogas, principalmente alcohol.
Estas personas se encuentran agrupadas en varios núcleos, especie de grupos tribales que conviven en precarias chozas o pahuichis, construidos con cartones, maderas y calaminas (chapas para techar).
Si bien hoy las autoridades han hecho una limpieza de los cleferos de la zona de la Coronilla, derribando sus pahuichis y expulsando a los cleferos de una zona turística, el problema todavía no ha sido atendido en su totalidad, estos indeseables están unas cuadras más allá con la misma calidad de vida.
Para comprender un poco más este mundo vamos a describir someramente algunos actores de esta realidad como así también algunos grupos etáreos de nuestra comunidad de la Coronilla.
Algunos de estos grupos están conformados solamente por personas adultas que pasan sus días en trabajos ocasionales por unas horas y que les permiten acceder a algún tipo de alimento, viven también de recolectar plásticos o basura para vender y así poder adquirir principalmente alcohol.

“El Siete”
Otros grupos están formados por adolescentes mayores y entre todos ellos destaca un núcleo denominado “El siete”, cuyos componentes son niños, niñas y adolescentes menores de 16 años.
“El Siete” tiene una característica principal: es el único sitio en toda esta población que cuenta con una pileta de agua, a la que los menores tienen un acceso directo. Ello les permite lavar su ropa y consumir el líquido elemento.
Los menores de “El Siete”, tienen la ventaja de que se pueden bañar con frecuencia, a diferencia de los de otros grupos de adolescentes mayores cuyo aspecto luce más deteriorado, precisamente por no tener este beneficio.

Los de “los puentes”
Existen también personas que transitan temporalmente por La Coronilla, son los que llegan casi como “visitas” al lugar, y provienen por lo general de los grupos que viven bajo los puentes del río Rocha.
El río Rocha es cómo una vena abierta que recorre toda la geografía cochala, en su curso y para facilitar la transitabilidad hay varios puentes, los cuales se convierten en refugio y vivienda de muchos jóvenes, adultos y familias enteras los cuáles forman verdaderas comunidades con su identidad duramente adquirida y defendida.
Estos menores se caracterizan por ser mucho más violentos y arrojados que sus similares de La Coronilla”.
“Ellos vienen un poco como a agredir o hacerse respetar con los de acá, y ellos saben que les tienen cierto miedo o respeto, que gozan de cierta jerarquía”, explica la psicóloga que trabaja en la organización “Punto de Encuentro”, quienes entre otras agrupaciones civiles y eclesiales atienden a esta población.

Punto de encuentro
En un pequeño ambiente ubicado en la esquina de la avenida Siles, frente a la colina de San Sebastián, esta institución se ha convertido en un centro de referencia vital para los menores consumidores de clefa de la zona.
A tal punto que cuando, por alguna actividad emprendida, sus puertas se encuentran cerradas, los niños y jóvenes suelen reclamar a los trabajadores.
Un logro particular de este centro, es el haber logrado impulsar procesos de formación de identidad en estas personas que por su condición marginal, son seres condenados a un anonimato extremo, producto de la exclusión social y familiar que los caracteriza.
Humberto Martínez y María Elena Cano son “sus psicólogos”. “Ellos vienen principalmente a hablar, a contar sus dramas de vida”, y en ese proceso, en algunos casos, han logrado reinsertar socialmente a estos menores, ya sea apoyando su internación en algunos programas de acogida u “hogares”, aunque debido a la complejidad de este problema, la mayoría de las veces, los menores terminan rechazando los hogares y volviendo a las calles.

Solidaridad y la Hermana Adelina
El servicio de Solidaridad de la Iglesia Católica de Cochabamba a cargo de la hermana Adelina una Hija de la Caridad de San Vicente junto a un grupo de profesionales de la salud, de trabajadores pastorales y voluntarios atienden a esta población en sus necesidades básicas de salud, alimentación, integración familiar y social.
Cuándo presentan necesidad de internación hospitalaria se la realizan en diferentes clínicas y hospitales de la ciudad, atendiéndose de una modo integral cada caso. En particular cuándo los casos son de gran complejidad y necesitan de tiempo para su recuperación se ha creado la casa de acogida Buen Samaritano donde las personas son tratadas humanamente y atendidas en todas sus necesidades.
Cabe consignar también que en Cochabamba hay una red de hogares y casas de acogida para menores llevada adelante por las Hijas de la Caridad de san Vicente que se llama Amanecer con una decena de hogares, casas de acogidas y talleres atienden a varios centenares de niños/as y jóvenes dándoles el apoyo necesario hasta que cada uno de ellos egresa como bachiller y proporcionándoles la chance de la formación en un oficio, de tal manera que cuando egresen de las casas de Amanecer tengan la formación personal que le facilite la reinserción social o familiar.

Los policías
Quienes conocen de cerca este problema, no dudan en señalar sin la menor duda, las acciones desmedidas, injustas e incluso ilegales que son cometidas por algunos policías.
“Sus acciones por lo general son demasiado arbitrarias, les piden cosas, los golpean, lastiman y los gasifican. Ahora están los de la Policía Turística, cada época se caracteriza por alguna persona en particular, algún policía, que marca la violencia y el maltrato en este lugar”, señala un voluntario.

Los distribuidores
Cada tarde, al filo del día, llega a la plaza de San Sebastián, un sujeto moreno, gordo, fornido, a veces acompañado por una o dos mujeres. “A eso de las seis siempre está por aquí. El es el que les vende la clefa, se le acercan algunos, pero no todos, a veces parecen reuniones como de las juntas vecinales”, dice una vecina del lugar.

Es el distribuidor de clefa “al raleo” que provee del pegamento a los menores y adultos que habitan en la “ciudadela” de la colina de San Sebastián y sus alrededores.
El sujeto deja escondida la clefa en alguno de los varios agujeros que se encuentran camuflados en los jardines de la plaza. Es asistido por algunas mujeres que realizan una especie de “custodia” de los tarros de clefa ocultos en las madrigueras. Posiblemente a cambio de raciones gratuitas de pegamento.

Cuando el distribuidor llega, se le acercan algunos adolescentes que parecen ser los dominantes entre cada grupo de consumidores en los que esta población se divide. Luego se alejan y a pocos metros son abordados por otros menores, entre los que debe repartir la clefa adquirida.

Si bien este relato se adecua a lo que diariamente sucede, allí también aparcan otros distribuidores de pasta base de cocaína, quienes son conocidos por los habitúes del lugar.

Y cómo siempre… Al Estado no le importa
El Estado no hace una gran inversión. Da seis bolivianos por cada niño que vive en un centro de acogida. Con ese monto el menor tiene que alimentarse cuatro veces al día. Además, con un niño adicto el monto tendría que triplicarse y no hay los recursos. Tampoco hay infraestructura ni personal especializado para atender a los muchachos que son rescatados de la calle y que consumen clefa.
El director de la Unidad de Justicia Juvenil, Rehabilitación y Apoyo Educativo, del Sedeges (Servicio departamental de gestión Educativa y Social), sostiene que "los centros de acogida fallan: el personal no está bien capacitado, la infraestructura es deficitaria. No tenemos condiciones para rehabilitarlos".

18 de agosto de 2009

Juan XXIII

Me marcó tanto en mi juventud, quién pidió, que abramos las ventanas de la Iglesia (y de nuestro corazón) para que entre el Espiritu para lograr otra humanidad posible y nos mostro el camino. PERDON, pobre papa místico de lo humano.

Estas palabras las pronunció en su lecho de muerte:

“Ahora más que nunca, ciertamente más que en los siglos pasados, estamos comprometidos a servir al ser humano como tal y no sólo a los católicos; a defender ante todo y por doquier los derechos de la persona humana y no solamente los de la Iglesia católica. No es el Evangelio el que cambia, somos nosotros quienes comenzamos a comprenderlo mejor.”

(S.S. Juan XXIII)

17 de agosto de 2009

Cuantos estaran en ésta...

PLENA CAMPAÑA ELECTORAL POR ESTOS PAGOS......

Gral San Martín...

Ni bien llega San Martín al Perú con su ejército libertador, lanza la siguiente proclama en quechua, aymará y castellano:
"A los indios naturales del Perú: Compatriotas, amigos descendientes todos de los Incas.
Ya llegó para vosotros la época venturosa de recobrar los derechos que son comunes a todos los individuos de la especie humana, y de salir del estado de miseria y de abatimiento a que le habían condenado los opresores de nuestro suelo.
Los nobles motivos que nos impelieron a sacudir el yugo de la España son demasiado notorios a todo el mundo.
Vuestra misma sensibilidad cada día forzada a vejaciones nuevas, es el justificativo más tocante.
La conducta pues, que han seguido los gobiernos independientes de América, acreditan que nuestros sentimientos no son otros, ni otras nuestras aspiraciones, que establecer el reinado de la razón, de la equidad y de la paz sobre las ruinas del despotismo, de la crueldad y de la discordia"."Guiado por estos mismos sentimientos, yo os ofrezco del modo más positivo hacer todo cuanto este a mi alcance, para aliviar vuestra suerte, y elevaros a la dignidad de hombres libres; y para que tengáis más fe en mis promesas declaro que desde hoy queda abolido el tributo, esa exacción inventada por la codicia de los tiranos para enriquecerse a costa de vuestros sudores, y para degradar vuestra facultad física y mentales a fuerza de un trabajo excesivo
¿Y seréis insensibles a los beneficios que yo a nombre de la Patria trato ahora de proporcionaros?
¿Olvidareis también los ultrajes que habeis recibido sin número de los españoles?
No, no puedo creerlo: antes bien me lisonjeo de que os manifestareis dignos compatriotas y descendientes de Manco Capac, de Guayna Capac, de Tupac Yupanqui, de Paullo Tupac, parientes de Tupac Amaru, de Tembo Guacso, de Pampa Cagua.
Tened toda confianza en la protección de vuestro amigo y paisano el general San Martín".

12 de agosto de 2009

Odicea diaria de nuestros emigrados...

Los muertos y los migrantes no tienen derecho a reclamar
Por Pachakusi: María E. Flores Encinas
El día lunes 13 de julio de 2009 a horas 21:00 tome el autobús de Murcia con destino a Barcelona.
Trascurridas algunas horas cuando llegue a la Estación de Autobuses de Benidor, miembros de la Policía Nacional española, ingresaron en el autobús a revisar la documentación de los viajeros y cuando llegaron a mi asiento, les entregue mi cedula de identidad boliviana y uno de los policías dijo que debía tener un documento español, y respondiendo le explique que ya había cumplido los 3 años de permanencia para acceder al arraigo social y que estaba tramitando mi informe de inserción social, explicación por la que dejaron que siguiera mi viaje y no me detuvieron.
Continuando el trayecto hacia Barcelona, la madrugada del día martes 14 de julio de 2009 a horas 03:45 a.m., en la Estación de buses de Castellón, la Policía Nacional, nuevamente ingreso en el autobús y exigió exhibir documentos españoles o tarjetas de residencia y estos policías se mostraron renegados e intransigentes y me bajaron del autobús en calidad de detenida, alegando que yo no tenía permiso de residencia español, esta vez de nada sirvió explicar que inicie el tramite y que cumplía todos los requisitos para acceder al arraigo social, todo mi esfuerzo verbal fue inútil. Los policías me obligaron a bajar del autobús junto con mi equipaje.
En ese momento, cuando intentaba comunicarme con mi pareja para comunicarle mi detención, uno de los policías me ordeno que apagara el móvil, pero logre ingresar la llamada y el policía me quito el móvil de manera brusca y violenta, recordándome que me había advertido y que no podía hacer llamadas y apago mi teléfono móvil. Frente a ello, reclame que tenía el derecho a una llamada y los policías me respondieron diciendo -que ese derecho solo existía en Estados Unidos y no en España- y cuando intente refutar la actitud injusta de incomunicar a una persona, el policía que revisaba y verificaba mi cedula de identidad me dijo textualmente: “nosotros no hacemos las leyes, solo cumplimos el mandato de la ley porque esas son nuestras funciones”.
Luego de ese incidente por intentar comunicarme vía teléfono móvil, me llevaron junto a otros migrantes detenidos de otros autobuses o de la misma estación. El autobús se fue, me quede junto a otros 2 pasajeros detenidos, uno de Pakistán y otro de Cachemira. Nos subieron a dos furgonetas, yo iba en una y los otros dos iban en otra, nos llevaron a la comisaria. Durante ese trayecto de la Estación de buses hacia la comisaria, explique nuevamente a los policías mi situación y el inicio de mi tramite, pero ninguno quiso escucharme y atender a mis razones, es más, el policía que conducía, parecía tener un carácter de marcada intolerancia conmigo o con los migrantes, ya que afirmaba que los migrantes como yo, gozamos del servicio sanitario en España y quienes pagaban por ese servicio son ellos, es decir los españoles; a lo que respondí que durante siglos los españoles habían ido a nuestro país sin papeles, ha sacar riqueza mineral y actualmente siguen explotando el petróleo, nuevamente el policía intolerante me respondió con exaltada dureza diciendo “que ellos a donde iban, iban con papeles”; ante esta respuesta comprendí que estaba ante un sujeto de escaza o nula formación académica y así termine llegando a la comisaria.
El policía ordeno que bajáramos de la movilidad y nos escoltaron dos policías a cada uno, hasta llegar a un pasillo donde había unas sillas en una especie de sala de espera, donde esperamos sentados un buen rato. Luego los policías se acercaron, con un bolígrafo y un cuaderno de apuntes y empezaron preguntando nuestros datos personales (nombre, padres, fecha de nacimiento, etc.); luego, a mi me pidieron un teléfono de referencia para comprobar mi identidad y la actividad a la que me dedico, y pedí revisar la memoria del móvil, a lo que accedieron, y les di el teléfono de la persona que me estaba haciendo el contrato de trabajo para mi regularización.
Pasada esta entrevista, ingresamos uno por uno a un despacho para firmar un documento en que indicaba nuestros datos y enseguida nos condujeron al sector de las celdas, donde debíamos aguardar para ingresar a otro despacho, ahí pude observar que habían muchos detenidos y el lugar era de mal aspecto y mal oliente. Después ingresamos, uno por uno a una oficina. Al primero que ingreso le tomaron los datos, luego le pidieron sus pertenencias, el dinero y todo lo que llevaba, también le pidieron que se quitara los cordones de los zapatos y que firmara un acta de conformidad. De la misma manera ocurrió con el segundo detenido, luego me toco a mí, tomaron mis datos, me pidieron que me quitara los pendientes, el cinturón, y entregue los últimos 24 Euros que llevaba, y revisaron detenidamente uno por uno los objetos de mi bolso, el policía que observaba o supervisaba la revisión de mis objetos personales, dijo a los otros policías que revisen bien que puede haber droga en mi bolso, y una vez que terminaron estos policías, este policía que parecía el jefe volvió a revisar mi bolso.
Luego que revisaron y vaciaron mi bolso de viaje quedo por el suelo, uno de los policías subalternos en tono de coacción y burla me dijo que “yo dormiría en la mejor de las celdas, la de los cocodrilos”. Luego de la revisión exhaustiva de mis pertenencias, los policías salieron y me dejaron sola en aquel ambiente. Acto seguido ingreso una mujer policía, cerró la puerta, y me ordeno que me desnudara, intente negarme, pero ella me intimido con un sarcasmo irónico “que era mejor que todo termine en paz y de una buena vez sin violencia”. Luego que me reviso esta mujer, me dijo que sacudiera mis pertenencias que estaban por el suelo y me aclaro lo siguiente: “a España se entra con papeles”, y se fue.
Después me escoltaron al servicio WC, me entregaron una cobija y me encerraron en una celda de una inmensa puerta de fierro con una pequeña ventana en el centro, esto ocurrió como a 6 de la mañana.
Esa madrugada no pude dormir, me dolía el estomago y no podía contener mi llanto, porque me vi sola, totalmente desprotegida e indefensa frente a unos policías tan soberbios, incomprensibles y déspotas, además de no poder llamar ni reclamar ante nadie.
Más tarde, como a las 08.00 aproximadamente, vino el Policía Científico para nuevamente tomar nuestros datos, pero este fue más áspero que los otros, cuando llego mi turno, le pregunte si él era el abogado de oficio, porque no llevaba uniforme de policía, pero él parecía tan molesto que empezó a tomar mis datos, y cuando trate de entablar conversación para explicarle mi situación, este me corto tajantemente y dijo “que el cumplía con su trabajo y que para él lo mejor era trabajar con los presos y con los muertos, y en particular con estos últimos porque ellos no reclamaban, y acoto que nosotros los migrantes debíamos aprender de los muertos y no reclamar nada.
Dicho esto, empezó a rellenar un formulario sobre mi aspecto físico, me midió la altura, color de los ojos, cabellos, el numero de pie, me pregunto si tenía tatuajes o alguna cicatriz, le respondí que no y este se sorprendió con los ojos abiertos y se quedo medio incrédulo de que no tuviera ninguna operación o cirugía, volvió a preguntarme si no tenía alguna cirugía a lo que nuevamente le respondí que no, luego me indico que recogería mis huellas dactilares en un papel, pero me moleste y le dije que no iba a colaborar porque no había cometido ningún delito para que registren mis huellas, que yo no era criminal, pero el sonriente me respondió que ello era una norma y me aclaro que si no lo hacía, vendría otro policía y terminaría convenciéndome con otros métodos.
En seguida agarro mis manos y termino bañando con la tinta y sellando en una hoja, terminado esto me pidió que me lavara las manos y después me dijo que tenía que sacarme unas fotos y termine cediendo porque no tenía otra opción, aunque le aclare que es una injusticia ese registro y las fotos y, le mencione que en mi país (Bolivia) al extranjero se le trata poco más que a un rey o un presidente, con mucha consideración. Cuando termino este registro, nuevamente me encerraron.
Con todo lo sucedido quede perturbada y sobre todo ultrajada en mi condición de persona y mujer. Tenía una rabia incontenible y nuevamente en mi celda, me puse a llorar, intente reponerme, pero sin lograrlo así paso toda la mañana.
También, pude observar que todos los migrantes eran pasivos, no objetaban ni reclamaban, todo lo hacían de callado, nadie decía nada, excepto uno que era de Letonia que lo trajeron por la mañana como a las 11:00 a.m., el cual se escandalizo cuando le dijeron que entregara sus pertenencias y se desvistiera, los policías intentaron mantener la calma pero no lo hicieron, cuando le dijeron que tomarían sus huellas dactilares él se negó y luego de tanta insistencia uno de los guardias le golpeo sin parar y al ver que yo vi esto, otro guardia vino y cerro la pequeña ventana de mi celda que servía para ver y respirar aire. Luego encerraron al leton advirtiéndole que igual terminaría poniendo las huellas aunque no esté de acuerdo y un policía le amenazaba con encerrarlo con un negro para que aprenda a obedecer.
Luego de esto pude escuchar que él detenido empezó a llamar al policía diciéndole ¡señor servicio por favor!, lo hizo tantas veces de diferentes maneras, hasta suplicantes, pero los policías se burlaban diciéndole que no le entendían o que no le escuchaban y le pedían que gritara más fuerte, al final uno de los policías entro a su celda y pareció que le golpeaba, no lo vi pero los policías le gritaban hasta que el detenido no volvió a decir palabra alguna.
Llego medio día, me sentía ya muy mal, me dolía la cabeza y el estomago, a la hora de la comida me dieron un arroz recalentado de embace ya podrido, apenas lo probé, tuve nauseas y deje de comer. Después, como a las tres de la tarde, pedí ir al baño y salí escoltada. El guardia me dijo que el abogado de oficio vendría a las 20:00 p.m. y que no faltaba mucho y nuevamente quede encerrada, intente tranquilizarme y dormir pero no pude, tenía mucha hambre y estaba muy débil.
A las 20:00 horas, vino un policía y una persona sin uniforme policial, este ultimo pidió que me sacaran para conducirme a mi abogado de oficio, pero tenía que ir esposada con las manos hacia atrás, insistí que no me llevará así, rebatí que no era criminal, me negué a salir, pero el policía dijo que era una norma y por ultimo me dijo si prefería salir esposada o seguir encerrada, entonces no tuve más remedio que salir esposada y bajo la vigilancia de otro policía mas fuimos caminando –a la vista de todos- hasta las inmediaciones de una oficina, ahí me quitaron las esposas de una sola mano y me presentaron a mi abogado de oficio. En aquel recinto había una mujer a cargo del asunto, en ese momento empezó a explicarme la razón por la que estaba detenida, me recordó que yo no contaba con permiso de residencia y que mi cedula de identidad se quedaría con ellos, intente reclamar sobre la incongruencia de su procedimiento y explicar que yo ya había iniciado el trámite del informe de inserción social para acogerme al arraigo social, etc. Pero mi voz, igual que de los muertos, ni siquiera ha sido tomada en cuenta.
Concluido este acto, nuevamente me llevaron a mi celda esposada y con escolta. Luego de un buen rato me volvieron a sacar y me ordenaron que recogiera mis pertenecías, firme un papel de recibir a conformidad mi pertenencias y al mismo tiempo uno de los guardias de turno, me dijo que ya era libre, leyeron mi carta de expulsión y sugirieron que tomara un buen abogado.
Me acompañaron hasta afuera, donde me esperaba el abogado de oficio, quien me pregunto algunos datos y me explico que en mi caso no se podía hacer nada, pero que de todos modos presentaría las alegaciones en el termino previsto, yo estaba tan molesta por todo lo ocurrido que en ese momento no pude controlarme y derrame un montón de lagrimas. El abogado de oficio me acerco a la estación de tren y me obsequio 10 Euros que me faltaba para comprar un nuevo pasaje, el cual costaba 33 Euros. Llegue a Barcelona a la 00:30 del día 15 de julio con debilidad en los pies y sin que nadie que me esperara.
Yo soy profesional en mi país, tengo una licenciatura y aquí trabajo como todos, limpiando la casa de los españoles a cambio de unos cuantos euros que no alcanzan para mi alquiler, mi comida y mis libros. ¿Esta es la realidad de la Europa universal que mientras más se moderniza, emite más leyes que violan los derechos humanos y las libertades del hombre? Sin duda, Europa la cuna de la democracia y los derechos humanos, ahora que ya ha explotado a los migrantes para su provecho y bienestar, intenta deshacerse de sus nuevos esclavos (migrantes) con leyes de extranjería y dispositivos policiales insensibles e inhumanos.
Los pueblos no occidentales y los indígenas en particular, no deberíamos de esperar nada de esta Europa que toda la vida nos ha tratado y usado para forjar su desarrollo y ha menospreciado nuestra dignidad humana, haciéndonos esclavos en la antigüedad, convirtiéndonos en colonizados en el edad media y ahora, en pleno siglo XXI, cuando intentan globalizar los mercados y la política, nos han hecho migrantes sin derechos ni voz y nos tratan como esclavos desechables.
En Europa no tenemos derechos como tienen en nuestro país croatas, alemanes, italianos, españoles, norteamericanos y otros europeos y europeizados. Esos derechos terminan con su nacionalidad. Somos los dueños de este territorio y los foráneos se sienten dueños de nuestra casa. Los migrantes no estamos exigiendo la devolución del oro inkaiko o la explotación inhumana de nuestros antepasados –aunque tenemos derecho- hemos venido a trabajar y ahorrar para poder afrontar una vida digna en nuestra propia tierra saqueada antes y ahora, no tenemos la intención de quedarnos y explotar a los europeos ni de apoderarnos de sus riquezas, como hacen algunos españoles o empresas españolas como la YPF o REPSOL que siguen explotando el petróleo boliviano.
Y para desgracia nuestra y fortuna de los españoles, el presidente indígena de nuestro país, quien creíamos iba a nacionalizar el petróleo boliviano, no hace mucho, ha vuelto a firmar contratos de concesión para la explotación petrolera a estas y otras empresas petroleras, legalizando de esta manera los contratos ilegales que había firmado Sánchez de Lozada y de la cual se beneficiaron por cerca de 10 años todas las empresa petroleras incluidas la españolas. Entonces solo en Bolivia, se otorga tanto derechos y privilegios a los extranjeros, bajo el argumento de que el país necesita inversión externa, por eso los actuales propietarios del oriente, de casi el 80% del territorio boliviano, son alemanes, españoles, asiáticos, etc., mientras nosotros somos ultrajados como delincuentes y, desde la asunción del líder cocalero a la presidencia, somos estigmatizados y perseguidos también como experimentados narcotraficantes, etc. De seguro que la justicia vive con los reyes y presidentes, pero no con los pobres, honestos y humildes trabajadores.
elimar70@hotmail.es
teléfono: 6770542881

4 de agosto de 2009

Me robaron a TOTTO....

Escribo este post muy triste y no porque nos gana la injusticia, o por tantas cosas por las que suelo postear mis cabronadas por aquí; sino porque me robaron la compañia de Totto, mi perro; un chapi cómo lo llamamos aquí, un barbilla como lo conocemos por ayá, de poco mas de 5 meses que una vecina me regalo hace apenas tres; la verdad no es tanto tiempo que compartimos pero la calidad de estos pocos días pasado junto a Mi Perro me hace entristecer y mucho, la verdad es que no podiamos estar mucho tiempo juntos, pero extraño tanto que esté a la puerta de la fraternidad esperándome aunque hiciera mucho frío; y las noches en mi falda envuelto en su manta, mientras yo hacía mis trabajos....
Voy a estrañar que a las 6 de la mañana empiece a razgar con sus uñas mi puerta y sus ladridillos de cachorrito cuándo me demoraba más de la cuenta en la cama. Sus corridas cuándo me vehía llegar, en fín puede ser pueril esto que escribo, pero "El Totto" como lo conoce el barrio me brindo mucho afecto, cariño y su vacío lugarcito en la fraternidad me hace a veces y sin vergüenza derramar alguna que otra lagrima. Ojala lo vuelva a encontrar y si no GRACIAS Totico, de verdad Gracias por acompañar a este hermanito desde ayer un poco más solo.
Encontre esto en mi correo......
La cotización de los perros
Fuente: APE Por: Carlos del Frade

Los perros callejeros cotizan alto por estos días en la ciudad capital de la Argentina.
Cuando la noche se traga la última claridad, en silencio, en pequeñas peregrinaciones, decenas y decenas de personas buscan cartones o se aferran a ellos mientras caminan hacia algún recoveco a los pies de los grandes edificios que se asoman en las postales de turismo.
Hay una especie de trilogía sagrada para los que viven en la calle: cartones, alguna frazada y un perro. El calor del perro callejero tiene un plus que no poseen las raídas cobijas o los papeles de diarios o los cartones.Y los perros son solidarios.
El visitante baja por la explanada de la terminal de ómnibus de Retiro y sobre los costados de la pasarela surgen esos montoncitos arracimados que envuelven cuerpos, vidas que intentan pasar el frío y aguantar la vida a como de lugar.
Por encima de ellos la suntuosidad del Sheraton y la Torre de los Ingleses, indiferentes a lo que sucede allí abajo.
Porque en las calles está la huella del país saqueado. Los sin techo buscan algo más que una promesa, necesitan el calor del cuerpo de un perro callejero para enfrentar el invierno del sur del mundo. Hablan poco entre ellos.
Cuando amanece cuesta estirarse y ponerse de pie. Apenas aparece la sonrisa como único gesto de gratitud hacia el callejero que los bancó durante el sueño pesado.
En otras grandes ciudades de la Argentina, como Rosario -por ejemplo-, no hay lugar para darle un colchón a los que están en la calle. Con suerte llegará la cocina de campaña de los veteranos de Malvinas que salen a repartir mate cocido y pan a los que están allí, ya sin lugar para promesas, solamente necesitados de algún perro callejero.
En Capital Federal, en tanto, las crónicas multiplican la realidad de familias enteras.“Débora Hernández, de 18 años, le da la teta a su hijo de tres semanas de vida, mientras que Melody, su nena de un año y dos meses, busca algún objeto que pueda simular un juguete. Alejandro Heredia, de 21, come una hamburguesa que sacó de una bolsa. Hace diez meses que viven en la calle. La situación, que sucede a diario en la puerta del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), Sarmiento 840, se hace insostenible cuando la helada azota.
‘Con el Operativo Frío nos llevaron al centro, pero la convivencia es terrible. Hay mucha gente adulta con los menores y hay también gente enferma que se orina y que debería estar en hospital’, dice la familia Heredia.
De esta forma, ni con los paradores nocturnos, donde la familia debe separarse ya que no son mixtos, ni con el centro de evacuados ni con el subsidio habitacional de 450 pesos que les dieron y que les duró cuatro noches -‘cada noche con criaturas en un hotel de Constitución nos costó 100 pesos’, dicen- pudieron solucionar su problema domiciliario”, resumen los medios de comunicación.
Los últimos números sostienen que en la capital de la Argentina hay diez mil personas en situación de calle.No hay lugar ni demasiada voluntad para protegerlos. De allí que en estos días la compañía de un perro callejero cotice tan alto en las principales ciudades de estos arrabales del mundo.

3 de agosto de 2009

Toca la bocina si amas a Dios....

Querido nieto:
El otro día tuve una experiencia religiosa increíble y que quiero compartir contigo.

Fui a la librería cristiana y allí encontré una calcomanía para el auto que decía: 'TOCA LA BOCINA SI AMAS A DIOS'.

Dado que había tenido un día muy malo, decidí comprarla y pegarla en el parachoques trasero de mi auto.

Al salir conduciendo, llegué a un cruce de dos avenidas que estaba muy complicado, con muchos vehículos.

La temperatura exterior era de 37 grados y era la hora de salida de las oficinas, allí me quedé parada (porque la luz estaba roja), pensando en el Señor y en todas las cosas buenas que nos ha dado.

No me di cuenta que la luz se había puesto en verde, pero descubrí que muchos otros aman al Señor porque inmediatamente comenzaron a sonar las bocinas... Fue maravilloso!

La persona que estaba detrás de mi auto era sin duda muy religiosa,ya que tocaba la bocina sin parar y gritaba: 'Dale, por el amor de Dios...!!!'.

Dirigidos por él, todos hacían sonar la bocina. Yo les sonreí y los saludaba con la mano a través de la ventanilla, totalmente emocionada.

Vi que otro muchacho me saludaba de una manera muy particular levantando solo el dedo medio de la mano. Le pregunté a Betito mi otro nieto, que estaba conmigo, qué quería decir ese saludo. Me contesto que era 'un saludo hawaiano' de buena suerte.

Entonces yo saqué mi mano por la ventana y saludé a todos de la misma manera. Mi nieto se doblaba de la risa, supongo que por la bella experiencia Religiosa que estaba viviendo.

Dos hombres de un auto cercano se bajaron y comenzaron a caminar hacia mi coche, creo que para rezar conmigo o para preguntarme a qué templo voy, pero en ese momento fue cuando vi que la luz estaba verde.

Entonces, saludé a todos mis hermanos y hermanas y pasé el semáforo.

Después de cruzar, noté que el único auto que había podido pasar era el mío, ya que la luz volvió a ponerse en rojo, y me sentí triste de dejarlos allí después de todo el amor que habíamos compartido.

Por lo tanto, paré el coche, me bajé, saludé a todos con el saludo hawaiano por ultima vez y me fui.

Ruego a Dios por todos esos buenos hombres y mujeres.

Besos, Tu abuela.