29 de septiembre de 2008

Fe y lluvia

Carta abierta al Obispo de Rosario (Arg.) JOSÉ LUIS MOLLAGHAN

Queridísimo pastor nuestro:

Por todos los medios de comunicación, la ciudadanía en general, y la grey católica que usted preside en particular, nos anoticiamos de su carta que pide iniciar “una campaña de oración, con entusiasmo y unidos para pedir confiadamente la lluvia (Ad petendam pluviam)”, enviada a sacerdotes de la arquidiócesis con motivo de la necesidad de “lluvia abundante para nuestros
campos, para los animales, para alimentar las fuentes de agua, y para favorecer la salud de todos”.
Esta invitación a rezar una oración para pedir la lluvia al terminar la misa de cada día a los sacerdotes de la región tendría el siguiente texto:
Oremos: Dios Padre providente y generoso, que "cuidas la tierra y la riegas" y "cuyos canales están llenos de agua", concédenos la lluvia que tanto esperamos: la lluvia que nuestros campos necesitan y que nuestros animales aguardan. Que el agua llegue a nosotros como una bendición del cielo. Te lo pedimos, por la intercesión de Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Coincido ampliamente con usted de que “no es suficiente que comentemos unos con otros, escuchando los partes meteorológicos”. Pero respetuosamente me permito disentir como cristiano -cuya doctrina católica proclama la irrenunciable vocación de “rey, sacerdote y profeta”- de las formas en que se le proponen al Pueblo de Dios abordar este tema, como otros tantos asuntos que “pecan” con la misma “lógica”.

No le debe ser desconocido que Dios dotó al hombre del don maravilloso de la libertad y es permanentemente convocado al ejercicio pleno y responsable del mismo. Teológicamente, el pecado es la libertad del hombre enfrentando al plan de Dios, quien respeta esa libertad imperturbablemente. La primer respuesta a la consabida pregunta sobre ¿qué hace Dios ante calamidades naturales? es la conocida contestación inmediata de que nos hizo a cada uno
de nosotros. Lo hizo a Ud., me hizo a mí, como a todos los seres humanos. Y también está en nuestra medida comprometernos con ese mandato existencial de construir un mundo mejor, haciendo uso y cargo de esa libertad.

De la anacrónica definición de San Agustín del siglo IV en donde un milagro es “un fenómeno donde se produce un efecto con independencia de la causa, de la cual quiso Dios que dependiera, según la común y ordinaria condición de las cosas” -y a partir del insalvable escollo que representa la ciencia moderna desenmascarando tanta ignorancia y superstición presentada como “milagro” por lo que fue sigilosamente sepultada después del Concilio Vaticano II- tomó vigencia para aquellos creyentes más informados la definición del Colegio Episcopal Holandés de que “nada nos obliga a considerar los milagros como una intervención arbitraria y extraña de Dios, como si Dios impidiera el curso de su propia creación. Lo más propio es decir que el milagro hace al hombre consciente de que ignora lo que puede pasar en él mismo y en el mundo”.

Finalmente, El 25 de enero de 1983, el Papa Juan Pablo II promulgó el vigente Código de Derecho Canónico, donde toda referencia a intervenciones milagrosas y milagros fue suprimida.
Este Dios que actúa regularmente sólo a través de sus hijos a partir del ejercicio de la libertad concedida y muy excepcionalmente puede llegar a obrar “milagros”, está definitivamente ausente del mundo en forma directa y concreta. Es Ése el Dios en el que creemos o “tendríamos” que creer maduramente y no en ningún otro infantilismo. “Nada sólido intelectual y existencialmente se puede edificar mientras la ausencia de Dios no se haya afrontado, comprendido a partir del Evangelio y aceptado”, en palabras del eminente sacerdote y teólogo católico apostólico romano François Varone.

Por otra parte, el Dios del amor proclamado por Jesús de Nazareth quedaría en una posición algo sádica y hasta integralmente perversa si sabiendo de nuestras necesidades y penurias -si estando dentro de su mecánica de relación con los hombres y mujeres producto de su creación la intervención directa y milagrosa en la historia- esperara en forma distraída y casi indiferente nuestros pedidos de salud, trabajo, dinero, amor o lluvia. Más aun, cuando muchos de estos pedidos -aun los más nobles- nunca encuentran satisfacción. ¿Qué clase de Padre es nuestro Dios que nos haría esto? Definitivamente no es éste el Dios en que creemos.
Creemos en un Dios a quien lo único coherentemente que se le podemos pedir es que nos incremente la fe, haciéndonos cargo de nuestra respuesta para asumirla y hacerla centro de nuestra vida. Es el Dios de la fe, bien distinto al dios de esa religión que mal administra la religiosidad natural que tiene todo ser humano, y que con sus ritos -incluida la parte componente
de oración- pretende sacarlo de su supuesta indiferencia.

Sería verdaderamente profético denunciar desde su posición de ministro -por lo tanto servidor del Pueblo de Dios- las causas con nombres y apellidos de los verdugos de nuestro hermano pobre el planeta tierra. Esto sería utilizar la libertad que Dios nos concedió para optar por su plan salvífico de implantar el Reino de Dios aquí en la tierra como adelanto del otro en el cielo donde alcanzará su plenitud, más que pedir en él la formación de nubes que precipiten en los campos...

No condice con nuestra fe el hablar ambiguamente de “humanizar las relaciones económicas” sin criticar frontalmente a ese capitalismo enmarcado en el liberalismo conservador excluyente, ni señalarlo como ilegítimo e inmoral según el plan de Dios y responsable directo del empobrecimiento artificial de su pueblo tanto como de la calidad habitable del planeta.

No condice con nuestra fe el dios del Instituto para la Religión y la Democracia (IRD) que durante las administraciones Reagan fue diseñado oficialmente para participar en la lucha ideológica internacional poniendo la esa religión al servicio del capital neoliberal internacional, combatiendo "teológicamente" las revoluciones de los pobres, las comunidades de base y la teología latinoamericana de la liberación, como confesaron los mismos "Documentos de Santa Fe" y con la bendición del Vaticano.

No condice con nuestra fe el dios de los teólogos del neoconservadurismo, como Michael Novak, que justifican teológicamente el neoliberalismo en vez de sincerarse y señalarlo culpable de la creciente pobreza y destrucción del planeta causante de estas sequías por deforestaciones indiscriminadas, y que le adjudican eufemísticamente el mérito de la creciente riqueza, e identifican hoy al "Siervo de Yahvé" con la "corporación transnacional moderna" (?) y, aunque es católico, nunca ha sido amonestado, ni siquiera mínimamente.

No condice con nuestra fe el dios de Candessus, dirigente del FMI durante los últimos tiempos, implementador de severísimos "ajustes estructurales" a los países pobres para "modernizar" y hacer "más eficiente" (¿para quién?) sus economías, privatizándolas (despojando a los países de sus últimos bienes nacionales) e introduciéndolas en la globalización (es decir, sometiendo sus mercados al desigual comercio exterior), produciendo el período de mayor concentración de la riqueza y mayor desigualdad de toda la historia universal; Candessus, católico practicante, que pronunció un famoso discurso a los empresarios “cristianos” en el que les atribuyó
corporativamente el "cumplimiento" de la Buena Noticia de la liberación de los pobres (Lc 4, 16ss), ha sido incorporado, tras su jubilación de la dirección del FMI, a la Pontificia Comisión de Justicia y Paz del Vaticano, en un claro reconocimiento, por parte del estado religioso, del mismo dios de Candessus!!!

Querido Pastor, permítame que con el mayor respeto se lo pida una vez más, a Ud. que habita esta tierra en este tiempo y tiene la vocación de ministro y profeta, y no a Dios que habita otro espacio sin tiempo y que para estos asuntos nos lo ha dado a Ud. junto a todos nosotros: por favor, ejerza su profetismo y como los grandes profetas de todos los tiempos predique la
voluntad de Dios en cada asunto de la vida de su pueblo, dejando de lado toda acción celestial cuando la solución final nos corresponde a nosotros.

Dejemos esas prácticas que prometen una salvación en forma de solución individual inmediata para los que están enfermos o para los desempleados que tienen hambre o para los que no les llueve. Dejemos esa solución ilusoria porque luego reaparecen los fenómenos de desestructuración, desempleo, hambre, sequías y fenómenos climatológicos devastadores ya que las causas de esas enfermedades continúan. Dejemos esa “patología de lo religioso”; esa manipulación de la religiosidad inherente a toda persona que anestesia los problemas políticos sin darle una verdadera solución.

Gran parte de nuestro pueblo, además de las penurias económicas, sufren una pérdida de identidad alarmante. Sin identidad no hay sujeto y estos sectores son objetos manejados a voluntad por los verdaderos responsables de estos desequilibrios ecológicos. Muchos tienen la sensación de desorientación y desamparo. Para muchos la vida no tiene más sentido, nada vale la pena. Los ideales colectivos -incluido la construcción comunitaria del Reino de Dios para los creyentes- quedó muchas veces pisoteada en el suelo, con sus actores muertos o desaparecidos, la memoria aplastada e ignorada, el sentido común dado vuelta.

Estos responsables predican como falsos profetas, desde los centros de poder mundial, que las utopías colectivas llegaron a su fin, que todos sus profetas yacen crucificados y que el Dios de los injusticiados ha muerto.

Esta nueva religión es el mercado que quiere imponer un pensamiento único. Ahora se trata de tener éxito apelando a cualquier medio; ya que el éxito y el dinero que lo acompaña “pueden cualquier cosa”; por lo tanto, “vale hacer cualquier cosa” para obtenerlos. Así deja entonces de tener sentido común todo sentimiento de solidaridad, de justicia y de cualquier búsqueda de
liberación colectiva. ¡Así deja de tener sentido nuestra fe!
Mi querido Obispo, por favor, no dejemos que el anti-reino se pavonee tan obscenamente quedándonos callados.
El sujeto en que se debe convertir nuestro pueblo no lo es naturalmente; se hace, se crea, se pone, se realiza. Ello implica atreverse a realizar la utopía de la identificación con sus mejores sueños. En estas épocas de crisis se pierde el centro, no se sabe "dónde se está parado", no sabe quién es, qué es.

Es cuando el problema de la identidad aparece en toda su profundidad, más aun cuando el mercado se erige como único sujeto. Es aquí cuando nuestro pueblo necesita respuestas, orientaciones. ¡Sus orientaciones de Pastor en la dirección de la justicia del Reino de Dios por el que vivió y entregó la vida Jesús de Nazareth!

Este fenómeno denominado "globalización" fuerza esta época de crisis. Esta etapa es de una feroz ofensiva del gran capital que para superar la que tal vez sea la crisis más grave de su historia, lanzando un proceso de súper concentración la cual está presente, actúa y modifica constantemente nuestras condiciones de vida, incluidas las climáticas. Nos quieren hacer creer que esta globalización -como fenómeno de intercomunicación mundial- es algo que de una manera antojadiza “iguala” a todas las regiones y las naciones, y permite que el conjunto de los bienes, tanto los económicos como los culturales, se “muestren” a todos. Usted sabe que esto es mentira, pues nada tiene de global, ya que se trata de organizar a escala mundial unos intereses absolutamente parciales y minoritarios; por lo tanto contrarios a la voluntad de Dios, Padre generoso, que dispuso las riquezas para todos. ¿Este es el modo que el mercado entiende que se evitaría toda violencia?

Sería lo mismo que afirmar que en una sociedad de amos y esclavos, si los esclavos son completamente débiles, no habría violencia, reinaría la paz. Se trata de la paz lograda con la máxima violencia, la reducción de los otros a la esclavitud, es decir, la negación práctica de que sean sujetos.Sólo el ser histórico es sujeto y sólo el sujeto es ser histórico. Y éste puede tanto ser individual como colectivo. El Estado, el gremio, la familia, la tribu, el partido, las clases sociales, los sectores populares, y -por supuesto- la Iglesia, son sujetos. Lo son en la medida en que se constituyan como tales. Lo son en la medida en que deciden, producen hechos, luchan por sus derechos, planean y realizan proyectos.

Querido Obispo, ayúdenos a conformarnos como sujetos de nuestra propia historia. La guía de su
ministerio nos es importante para ejercer nuestra fidelidad al proyecto liberador de Jesús de Nazareth.

Los tiempos de cambio como el actual son siempre difíciles y la gente se siente insegura y tiende a refugiarse en lo tradicional que adormece el miedo. Esto se ve sobremanera en lo que se refiere a religión, que es justamente lo que está pasando con la tendencia de tantos fieles poco informados buscando soluciones rituales o milagrosas a sus problemas. Cada uno reza como puede y siempre viene bien rezar. Pero lo es en tanto y en cuanto esto se traduzca en fe hacia las potencialidades de uno mismo de protagonizar los cambios necesarios pertinentes; haciendo de esta manera coherente nuestra fe ya que, justamente, ese es el proyecto de Dios para todos y cada uno de nosotros.

Aquí es cuando se hacen imprescindibles los grandes Profetas para interpretar la situación y dar referencias de esa voluntad de Dios, actualizando tradiciones y formas anacrónicas que son más opio que liberación; ya que lo importante no es la religión que da seguridad, sino la fe en Dios y la fidelidad a su proyecto de vida. Mucha gente de nuestro Pueblo busca en la religión más la seguridad que la fidelidad; quieren estar bien con Dios, pero también con su seguridad puesta en las cosas de la tierra. Pero el Señor no tolera esta postura porque es contradictoria y de
hecho es adorar falsos dioses. Se busca entonces, a partir de prácticas religiosas yespiritualidades desviadas, cumplir con esa especie de “burocracia eclesiástica” para “conformar” a Dios y “forzarlo” a actuar a favor.

Así se engañan a sí mismos, se alejan de Dios y se apartan de Su proyecto. Todo esto es lo que los Profetas de ayer y de hoy denunciaron y denuncian, porque ven que es lo que más daño le hace al Pueblo, y, por supuesto, ganándose muchas veces el resentimiento del común de la gente y su
condena, ya que no es cómodo escucharlos. Pero Ud. sabe que en esto no hay opción: “el que no está conmigo está contra mí, el que no siembra desparrama. Fríos o calientes; a los tibios los aborrezco” dijo hace unos dos mil años un nazareno al que llamaban Maestro...

La verdadera vocación de cada cristiano en función de Profeta será comunicar a los hombres y mujeres creyentes lo que Dios quiere y lo que Dios espera en cada tema, sin generalidades, como lo hacían los Profetas bíblicos, sobre todo cuando la gente se engaña o es engañada (incluso por jerarquías eclesiales), lo que conlleva una respuesta de búsqueda de la verdad y del cambio o conversión (“ir contra otra versión” – la del poder). Y exige por parte de los que queremos hacer de ese profetismo nuestra práctica pastoral una “expatriación”, un exilio de los lugares viejos, incluso los religiosos.

En esta práctica pastoral de verdadero profetismo cristiano, el seguidor del Resucitado deberá asumir la persecución de todo tipo -como en todos los tiempos ha ocurrido- hasta la posibilidad de llegar a correr la misma suerte de cruz de Aquel: “Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre.

En ese momento alégrense y llénense de gozo, porque les espera una recompensa grande en el Cielo. Por lo demás, esa es la manera que trataron también a los profetas en tiempos de sus padres” (Lucas 6, 22-23).Por eso, como cristiano de su rebaño, le digo que es importante oír su voz profética interpretando la vida, los hechos y la historia. Sobre todo, en un tiempo como el nuestro, tiempo de cambio y de miedo, tiempo de inseguridad y de incertidumbre. Cuando las cosas se ven desde la plenitud de la vida que ofrece Dios, no hay más remedio que hacerse crítico con relación al presente.

Ayer como hoy, mucha de la gente de nuestro Pueblo no busca nada más que su interés particular, con lo cual la vida se convierte en una auténtica miseria: cada cual va a lo suyo y así todo el mundo sale perdiendo, sobre todo los más débiles, los pobres, los injusticiados.

Creo profundamente que el verdadero problema está en cambiar el presente a partir de la maravilla de vida que nos promete Dios en el futuro. La idea central de todos los Profetas es que el futuro de Dios es la plenitud del hombre. Es decir, la puesta en práctica del proyecto de Dios es lo que verdaderamente puede hacer la felicidad de la humanidad.Y de últimas, como diría un viejo sacerdote amigo, “seremos soldados derrotados de una causa invencible”. He ahí la grandeza de nuestro destino en la pequeñez de nuestra vida.
Fraternalmente

Gabriel Andrade (Bautizado, confirmado y practicante de la fe católica apostólica romana.Padre, hermano, compañero y amigo; trabajador independiente, rosarino y pecador)

27 de septiembre de 2008

ANDAR - CAMINAR: ejercicio contemplativo

WILLIGIS JAEGER O.S.B.

En el monte Hiei, en Kyoto, hay un monasterio budista en el que se realizan largos cursos de meditación con el ejercicio de andar. Se camina unos treinta kilómetros diarios y, hacia el final de las prácticas, el número de kilómetros se aumenta considerablemente. El agotamiento se considera una buena ayuda porque la mente está demasiado agotada para divagar. El ejercicio ayuda sobre todo a los que tienen miedo a las sentadas en quietud o a la soledad. A quién practica este ejercicio, puede utilizarlo después en la vida cotidiana, cuando va de la parada del autobús al trabajo o a realizar las compras. Entonces veremos cómo se aumenta nuestro tiempo contemplativo. El peregrinaje es también una ocasión maravillosa de practicarlo. Después de un tiempo notaremos que nos va centrando, sosegando, relajando, armonizando e interiorizando, nos trae la paz, nos lleva a nosotros mismos y a Dios.


¿Cómo debemos andar - caminar?

Tenemos que aprender a andar como Beppo, el barrendero del libro Momo de Michael Ende: un escobazo tras otro, sin premura, sin mirar constantemente hacia el final de la calle, esperando alcanzarlo pronto. Solo un paso cada vez. No hay ni un paso antes ni otro después; hay solamente el "ahora" de este paso, que se va convirtiendo en el ahora mismo. Es el primero y el último a la vez.

El modo de andar contemplativo supone relegar la percepción exterior en favor de la interior. Estoy en total intimidad conmigo. Experimento cada paso desde el interior. Unicamente este paso. Y una y otra vez: "éste es el único paso". Naturalmente nuestra razón quiere evadirse. Se aburre. Lo mismo que en las sentadas contemplativas se observa la respiración, aquí se observa solamente el paso. El andar se convierte en ejercicio contemplativo.

Esa forma de andar no se puede "hacer". Solamente puede ser practicada con la esperanza de alcanzar la experiencia profunda. Requiere tiempo y el peregrinaje proporciona el tiempo y la oportunidad. En el andar contemplativo su sentido profundo se cumple. El peregrinaje, o es contemplación o se convierte en turismo.

Andar - Caminar es oración

No tenemos que añadir nada al andar. Quien quiera hacerse uno con su paso, puede hacerse uno con Dios. De la misma forma que aquél que logre unificarse con la palabra "Jesús" puede llegar a experimentar una apertura de su consciencia, igual el que logre hacerse uno con su caminar.

Dios pasa como persona en mi condición de ser humano por esta tierra a través de este tiempo. En el andar practicamos a Dios, manifestamos a Dios, vivimos a Dios. Dios se consuma en nuestro andar. Ya no será nuestro andar, sino el andar de Dios. Dios aparece en esta tierra en nuestro andar. De esta forma el andar alberga su sentido más profundo en sí mismo. Y nuestra vida se convertirá en peregrinaje santo.

Se convierte en "mi andar" si está sujeto a motivos: querer llegar, querer recorrer el camino; entonces manipulamos el andar. Ya no buscamos a Dios allí sino que le convertimos en algo. Si queremos experimentar a Dios, nos "dejaremos andar". Dios no está en el llegar, está en el caminar. Dios nos dar la vida eterna mañana o pasado, cuando estamos " allí", pero Dios vive esta vida en cada paso que damos. Vive también en nuestro sufrimiento, en nuestra condición de apátridas, en nuestros miedos y en nuestras horas angustiosas. Esto nos lleva a un entendimiento completamente nuevo de Dios; ya o ser nada que alguien nos ha comunicado, sino algo que hayamos andado y experimentado nosotros mismos. Andar se convierte así en un ejercicio de auténtica espiritualidad existencial.

No sólo debemos andar así, si no que también debemos tener estos mismos sentimientos cuando comemos, bebemos, nos alegramos, sufrimos... Angelus Silesius dice en un poema: "Dios mismo hace en el santo todo lo que hace el santo. Dios anda, está de pie, duerme, está despierto, come, bebe y está animado".

Así, y solamente así, nuestra vida se convertirá en oración continua. Ese es el secreto del camino que se les revela a quienes anden por el andar mismo. Andar es el camino más fácil para poner atención a nuestra vida cotidiana.

Para la mayoría de las personas, el cuerpo existe completamente separado de su ser más profundo. Hay quienes lo descuidan a propósito. Para otros es una materia exterior que hay que vencer, un obstáculo. En realidad, el cuerpo puede convertirse en camino hacia el interior. Es producto de nuestra mente y está íntimamente relacionado con ella. Nuestra mente se creó un cuerpo en el cual se puede manifestar. Nuestro cuerpo y nuestra mente forman una unidad. Es, por así decirlo, consciencia materializada. En cada momento, lo modificamos mediante nuestros actos, nuestros pensamientos e imaginaciones. El andar sosiega, lleva al interior, a nosotros mismos; por eso nos transforma.

Algunas personas me han contado que han tenido experiencias profundas de Dios haciendo footing. "Una mañana temprano fui a correr y, en vez de rezar el rosario como solía, simplemente corrí. Llegué a la presencia de aquello que es y quedé sobrecogido por su presencia en todas las cosas. Cada sonido y cada instante, cada hoja y el pavimento bajo mis pies estaban llenos de vida divina. Cada cosa era El. Estaba unida a todas las cosas. La experiencia duró mientras corría y, durante días seguí sobrecogido, experimentando su presencia en todo"

Todos los sentidos se abrirán

Mientras se anda también se puede mirar. Pero ese mirar tiene un carácter totalmente diferente. El mirar externo es como si fuera un ancla, donde el ojo está atado. Cuando se está abierto, se ve todo, también lo que no está directamente en el campo visual. La voluntad está totalmente relajada. La consciencia está dirigida a algo, pero ese algo no se fija. También se percibe lo que hay en un primer plano y lo que hay en el fondo.

Cuanto más suave sea la percepción, tanto más abarcará. Se convertirá en mirar, escuchar y percibir. Se producirá una relajación. El ejercicio del andar se parece al de la respiración. Para que nuestros pensamientos no salten de un tópico a otro, fijamos nuestra consciencia en la respiración. Para que nuestra vista no salte de un objeto a otro, la ponemos en una sola cosa visible, sin fijarla en ella. No la enfocamos con claridad. Cuando no miremos a ninguna parte en concreto, ser cuando lo veremos todo. Lo que parece ser un ejercicio visual, en realidad es un ejercicio intensivo de recogimiento espiritual. Para quedar en nuestra propia intimidad, fijaremos nuestra conciencia en el andar. Unicamente este paso, nada mas. Y cada vez de nuevo: este único paso. Esto nos ayudar a mantener la calma, incluso en medio de la mayor agitación, así el camino se hará corto.

El Servicio a los pobres a de ser preferido a todos

San Vicente de Paul
Hoy en la Iglesia recordamos a un gran Hombre de Dios, a un enamorado de los pobres de Dios, cada tanto la Iglesia nos propone recordar estas vidas que ella rescata de su tesoro infinito para mostrarnos por donde pasa la verdad del Reino.
Monsiur Vincentes este que nos ha reclamado con su solo ser para la Misión, volver la vista al pobre, al humilde, al necesitado, porque en ellos nace, vive y muere el resucitado.
No conozco mucho a este Padre, si conozco bastante a sus hijos e hijas: mi amigo Germán, Delmy, Adelina, Ana, Angela, y otras tantas misioneras e Hijas de la Caridad; entonces pienso con anhelo - este Padre puede descansar en paz, sus hijos los honran bien-.

San Vicente nació en Aquitania el año 1581. Cursados los correspondientes estudios, fue ordenado sacerdote y ejerció de párroco en París. Fundó la Congregación de la Misión, destinada a la formación del clero y al servicio de los pobres, y también, con la ayuda de santa Luisa de Marillac, la Congregación de Hijas de la Caridad. Murió en París el año 1660.

Reflexiones de San Vicente de Paul

"Al servir a los Pobres se sirve a Jesucristo" C. IX, 252
"Por consiguiente, debe vaciarse de sí mismo para revestirse de Jesucristo" C. XI 342
"No me basta con amar a Dios, si no lo ama mi prójimo" C. XII, 262
"¡Cómo! ¡Ser cristiano y ver afligido a un hermano, sin llorar con él ni sentirse enfermo con él! Eso es no tener caridad; es ser cristiano en pintura." CXII, 271
"Si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona en las cosas importantes, no puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jesús, su Hijo..." C.XIV, 126
"No puede haber caridad si no va acompañada de justicia" C. II, 54
"Nada mas grande que un sacerdote a quien Dios de todo poder sobre su Cuerpo natural y su Cuerpo místico"

FELIZ DIA VICENTINOS DE BOLIVIA Y GRACIAS

26 de septiembre de 2008

A Dios rogando y con el mazo dando

Domingo, 28 de Septiembre del 2008
Domingo de la 26ª semana del T. O.

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En estos tiempos y en todos hay personas a las que se les va la fuerza por la boca. Pueden hablar y exponer grandes ideas, planes maravillosos, soluciones perfectas pero luego, a la hora de la verdad, no se les ve arrimando el hombro. Sestean a la hora del trabajo y no contestan cuando la urgencia de la vida llama a sus puertas. Esa es la realidad. Dicho de otra manera: son los que creen que ser buen cristiano consiste en ir a misa y haber leído muchos libros de teología o espiritualidad.
Los verdaderos testigos nunca hablaron mucho. Más bien, hablaron lo justo. Dicen que, cuando Francisco de Asís envió a dos de sus frailes a evangelizar en tierras musulmanas, les dijo que “evangelizasen siempre y que hablasen sólo cuando fuera necesario”. Tenía muy claro Francisco que la palabra no siempre es el mejor medio para evangelizar, que son los hechos de vida los que dan peso y consistencia a la palabra. Sin aquellos las palabras quedan huecas y vacías.

Dos hijos, dos palabras, dos hechos
El hijo del dueño de la viña que dice que va y luego no va se queda en ese mundo de las palabras vanas. Todo es apariencia. Todo es búsqueda del quedar bien a primera vista. Pero, luego, nada de nada. La relación humana queda rota. La confianza que suscitan las palabras se diluye en la falta de realidad. No hay compromiso. La relación muere. La desconfianza se instala en el corazón de las personas.
El hijo del dueño que dice que no va y luego va no es perfecto. Lo que hace no es lo mejor. Su palabra no responde tampoco a la realidad. Pero su vida habla con una consistencia mayor. Su vida, sus hechos, se imponen sobre su palabra. Lo mejor habría sido la coherencia entre la vida y la palabra. Pero estamos en mejor situación que antes. El “no” dicho al padre daña la relación pero a la vista de los resultados, la relación se reconstruye. La confianza mutua se restablece.

Una fraternidad basada en hechos
La palabra es medio básico de comunicación pero ha de estar siempre respaldada por los hechos. Las primeras frases de la segunda lectura hablan de lo que debe ser la relación en la comunidad cristiana, en la comunidad humana, en el reino.
No se trata de echar grandes discursos en las celebraciones sino de mantenerse unánimes en el mismo amor, de actuar guiados por la humildad, de buscar el interés de los demás antes que el propio. En definitiva, se trata de tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús y actuar en consonancia. Exactamente igual que lo hizo Jesús, que se hizo el último para ser el servidor y el salvador de todos.

Entre la coherencia y la misericordia
La clave está en ser responsables de nuestra vida, de nuestras palabras y de nuestros hechos. Dios nos regala la vida, la palabra y las manos para ponerlas al servicio de nuestros hermanos y hermanas. Y nos hace libres y responsables para que usemos las manos y la palabra al servicio del reino, al servicio de la fraternidad.
Esa coherencia interna es un desafío que se nos plantea a cada uno de nosotros. Es un desafío a largo plazo. Es una tarea para toda la vida. Hay que ponerse manos a la obra. No siempre lo vamos a conseguir. Hay que ser humildes y sencillos, creer y confiar que Dios mismo nos dará las fuerzas para conseguir lo que a veces a nosotros nos parece imposible: sintonizar nuestras palabras y nuestros hechos.
El secreto está en confiar, en creer rotundamente en la misericordia de Dios, en su gracia vitalizadora que actúa en nosotros y que hará que, hermanos de todos –también de las prostitutas y los publicanos– caminemos por la senda del Evangelio hacia el reino del Padre.

Fernando Torres Pérez cmf
fernandotorresperez@earthlink.net

25 de septiembre de 2008

Annalena Tonelli - A cinco años de su muerte

Gritar el Evangelio con la vida

"He partido hacia África decidida a gritar el Evangelio con la vida tras las huellas de Charles de Foucauld" afirmaba esta voluntaria italiana que, desde 1969 al 2003 curó a los enfermos de tuberculosis en Borama, al norte de Somalia, Annalena, sin embargo, no era médico, sino una laureada en leyes, que eligió defender a los más pobres ante el tribunal de la vida. ¿Qué la empujó a hacer una elección tan radical?
"Porque desde niña elegí ser para los otros: los pobres, los que sufren, los abandonados, los no amados. Quería seguir sólo a Jesucristo. Nada me interesaba tan fuertemente:
"Sólo Él y los pobres en Él".


El testimonio de Annalena
Me llamo Annalena Tonelli. Nací en Forlí, Italia, el 2 de abril de 1943. Trabajo en el campo de la salud desde hace treinta años, pero no soy médico. Me he graduado en leyes en Italia. a la cuál dejé en enero de 1969. Desde entonces vivo al servicio de los somalíes. Son treinta años los que comparto con ellos.

En efecto, siempre he vivido con ellos, salvo pequeñas interrupciones en otros países por causas de fuerza mayor. Desde que era una niña elegí entregarme a los demás: a los pobres, a los que sufren, a los abandonados, a los no amados; así ha sido hasta ahora y confío en que continuaré siéndolo hasta el final de mi vida. Quería seguir sólo a Jesucristo. Nada me interesaba de manera tan fuerte: ÉL y los pobres en ÉL. Por Él hice una elección de pobreza radical... aunque nunca lograré ser pobre como un verdadero pobre... los pobres de los que está llena cada una de mis jornadas.

Vivo ofreciendo mi servicio sin un nombre, sin la seguridad de una orden religiosa, sin pertenecer a ninguna organización, sin un sueldo, sin un depósito de aportaciones voluntarias para cuando sea anciana. No estoy casada porque así lo elegí gozosa cuando era joven. Quería ser toda para Dios. No tener una familia propia, era como una exigencia de mi ser. Así ha sido por gracia de DIOS. Tengo amigos que me ayudan lo mismo que a mi gente desde hace más de treinta años. Todo he podido hacerlo gracias a ellos, sobre todo a los amigos de Forlí. Naturalmente, también cuento con otros amigos en varias partes del mundo. No podría ser de otra manera. Las necesidades son grandes. Agradezco a Dios que me ha donado y sigue donándome estos amigos. Somos una cosa sola en dos surcos, diferentes en la apariencia pero iguales en la sustancia: luchamos para que TODOS los hombres sean una cosa sola.

Yo pensaba que no habría podido entregarme completamente permaneciendo en mi país... los límites de mi acción me parecían muy estrechos, apagados... Muy pronto comprendí que se puede servir y amar en todas partes; pero ya estaba en África y sentí que era DIOS quien me había llevado allí y allí he permanecido en el gozo y en la gratitud. Partí decidida a «gritar el Evangelio con la vida» siguiendo las huellas de Charles de Foucauld, que había encendido mi existencia.

Treinta y tres años después proclamo el Evangelio únicamente con mi vida y arde en mí el deseo de seguir proclamándolo hasta el final. Esta es mi razón de fondo junto con una pasión incontenible desde... siempre por el hombre herido y disminuido sin haberlo merecido, más allá de la raza, de la cultura y del credo. Trato de vivir con extremo respeto hacia «aquellos» que el Señor me ha dado. He asumido hasta donde es posible su estilo de vida.

[...] Vivo profundamente entregada en medio de los pobres, de los enfermos, de aquellos a los que nadie ama.Prácticamente he vivido siempre con los somalíes. Vivo en un mundo rígidamente musulmán. [...] He vivido los últimos cinco años en Borama en el extremo noroeste del país, en el confín con Etiopía y Djibouti. Allí no hay ningún cristiano con quien poder compartir. Dos veces al año, cerca de Navidad y de Pascua, el obispo de Djibouti viene a decir la Misa para mí y conmigo.

Me ocupo principalmente de control y de curación de la tuberculosis. A Kenia fui como maestra porque era el único trabajo que, al comienzo de una experiencia tan nueva y fuerte, podía desempeñar decentemente sin hacer daño a nadie. Ante la carencia de maestros, fueron tiempos de intensa preparación de las clases de casi todas las materias, de estudio de la lengua local, de la cultura y de las tradiciones, de implicación intensa en la enseñanza convencida como estaba de que la cultura es fuerza de liberación y de crecimiento.

Eran los tiempos de una terrible carestía... he visto morir de hambre a mucha gente... Durante mi existencia, he sido testigo de otra carestía, diez meses de hambre, en Merca, en el sur de Somalia... y puedo afirmar que se trata de una experiencia tan traumatizadora que es capaz de poner en peligro la fe. [...]

Mi primer amor han sido los tuberculosos, la gente más abandonada, la más rechazada en ese mundo. Desde hace siglos la tuberculosis está presente en los somalíes. Se piensa que prácticamente toda la población está infectada. Providencialmente sólo un porcentaje de las personas infectadas desarrolla la enfermedad en el curso de su existencia. Me encontraba en Wajir, una aldea desolada en el corazón del desierto del noreste de Kenia, [...] los enfermos de tuberculosis se encontraban en un pabellón como desesperados. Lo que más quebraba el corazón era el abandono en que se encontraban, sus sufrimientos sin ningún tipo de consolación. No sabía nada de medicina. Comencé llevando el agua de lluvia que recogía de los techos de la bella casa que el gobierno me había dado como maestra de la escuela media. Iba con los bidones llenos, vaciaba sus recipientes con agua muy salada de los pozos de Wajir, y los llenaba con agua dulce.

[...] En aquel entonces todo estaba en mi contra. [...] Después de algunos años, en la T.B. Mayatta (aldea) cada enfermo, consciente de estar al final, quería que sólo yo estuviera a su lado para morir sintiéndose amado.
[...] En 1976 me pidieron que fuera responsable de un proyecto de la OMS para curar la tuberculosis entre los nómadas, un proyecto piloto en toda África. [...] La tuberculosis es el flagelo en el mundo somalí. [...] La tuberculosis es parte de la gente, de su historia, de su lucha por la existencia. Sin embargo la tuberculosis es estigma y maldición[...]. En Borama cada día continúa la lucha a favor de la liberación de la ignorancia, del estigma, de la esclavitud a los prejuicios.

[...] La vida es esperar siempre, esperar contra toda esperanza, echar a las espaldas nuestras miserias, no mirar las miserias de los demás, creer que DIOS está presente y que ÉL es un DIOS de amor. Nada nos turbe y siempre adelante con DIOS. Quizás no es fácil, antes bien, puede ser una empresa titánica creer de este modo. En muchos sentidos, la fe es una verdadera oscuridad, esta fe que es ante todo don y gracia y bendición... ¿Por qué yo y no tú? ¿Por qué yo y no ella, no él, no ellos?
Sin embargo la vida tiene sentido sólo si se ama. Nada tiene sentido fuera del amor. Mi vida ha conocido muchos y muchos peligros, he corrido riesgo de muerte muchas, muchas veces. Durante años he estado en medio de la guerra. He experimentado en la carne de los míos, de los que amaba, y por tanto en mi carne, la maldad del hombre, su perversidad, su crueldad, su iniquidad. Y he salido con una convicción inquebrantable de que lo que cuenta es sólo amar.

[...] Nada me importa realmente fuera de DIOS, fuera de Jesucristo... los pequeños sí, los que sufren, me vuelvo loca, pierdo la cabeza por los retazos de humanidad herida; cuanto más son heridos, más son maltratados, despreciados, sin voz, que no cuentan nada para los ojos del mundo, más los amo yo. Y este amor es ternura, comprensión, tolerancia, ausencia de temor, audacia. Esto no es un mérito. Es una exigencia de mi naturaleza. Pero es cierto que en ellos yo le veo a ÉL, al Cordero de Dios que sufre en su carne los pecados del mundo, que los carga sobre sus hombros, que sufre pero con tanto amor... ninguno está fuera del amor de DIOS.

[...] Si este «ponerme en público» pudiese servir a alguien que no cree, a alguien que no vive dentro de sí mismo esta extraordinaria realidad de que DIOS ama a cada hombre, del más digno de amor a los ojos de los hombres al más paria y despreciado, al hombre malo, al criminal... entonces me pondría de rodillas y bendeciría porque grandes cosas ha hecho en mí Aquel que es poderoso.

[...] Ciertamente Su voz a menudo es pequeña y silenciosa... pero luego ÉL está en la celdita de nuestra alma y no debería ser tan difícil bajar allí y habitar con ÉL. ¿Palabras? NO. Es verdad. Es realidad. Ciertamente, para la mayoría de nosotros será y es necesario hacer silencio, quietud... apagar el teléfono, tirar el televisor por la ventana, decidir de una vez por todas liberarse de la esclavitud de lo que aparenta y de lo que es importante a los ojos del mundo pero que no cuenta absolutamente a los ojos de DIOS, porque se trata de desvalores. A los pies de DIOS nosotros reencontramos toda verdad perdida, todo lo que se había precipitado en la oscuridad se vuelve luz, todo lo que era tempestad se vuelve quietud, todo lo que parecía un valor, pero que no es valor, aparece en su verdadera fachada y nosotros nos despertamos en la belleza de una vida honesta, sincera, buena, hecha de cosas y no de apariencias, entretejida de bien, abierta a los demás, en tensión omnipresente muy fuerte para que los hombres sean una sola cosa.

[...] Luego la vida me ha enseñado que mi fe sin el AMOR es inútil, que después de todo mi religión cristiana no tiene muchos y muchos mandamientos, sino que tiene uno solo.
[...] Quisiera añadir que los pequeños, los que no tienen voz, los que no cuentan nada a los ojos del mundo, pero mucho a los ojos de DIOS, sus predilectos, tienen necesidad de nosotros, y nosotros debemos estar con ellos y para ellos y no importa nada si nuestra acción es como una gota de agua en el océano. Jesucristo nunca ha hablado de resultados. ÉL ha hablado sólo de amarnos, de lavarnos los pies unos a otros, de perdonarnos siempre... Los pobres nos esperan. Las formas de servicio son infinitas y dejadas a la imaginación de cada uno de nosotros. No esperemos ser instruidos en el campo del servicio. Inventemos... y viviremos nuevos cielos y nueva tierra cada día de nuestra vida.

La Dra Annalena Tonelli, fué abatida a tiros en su hospital para enfermos de tuberculosis, el día 5 de noviembre de 2003 a la edad de 60 años....
Los motivos de este asesinato nunca fueron aclarados y cómo Carlos de Foucauld dejó su vida en Africa al servicio..... los pobres, los que sufren, los abandonados, los no amados.

22 de septiembre de 2008

MEMORIA !!!!!!

20/09/08
Tomado de Página 12

Amig@s se acuerdan?



No creo que esta historia tenga el mismo fin que con nosotros......
... o me equivoco ??

21 de septiembre de 2008

Una Justicia Diferente

Domingo, 21 de Septiembre del 2008

Domingo de la 25ª T.O. - Mt. 20, 1-16


En tiempos como los que corren todos tenemos la tendencia de agarrarnos a lo nuestro. Son momentos en que por el mundo corren vientos de crisis económicas. Grandes bancos y empresas financieras entran en crisis y en quiebra. No sólo eso. Esas quiebras suelen traer consigo paro y desempleo, pobreza y miseria. Al final, son los de siempre los que se tendrán que apretar más el cinturón –si es que es posible o si es que tienen todavía cinturón para apretarse–.
Por eso nos preocupamos de cuidar lo nuestro. El dinero, el puesto de trabajo, la pequeña propiedad, todo lo que nos da una cierta seguridad. Esgrimimos nuestros derechos frente a todos los que los nos parece que pueden ser una amenaza para nuestra seguridad. Pedimos que el Estado nos atienda, que nos dé lo que nos debe dar, lo que es nuestro derecho. Entramos en una especie de juego mortal en el que nuestro principal objetivo es salvarnos. Pero ese “nos” no suele ser un “nos” que abarque a la humanidad entera. Es un “nos” mucho más restrictivo. Se trata del grupo formado por “yo y los de mi país”, “yo y los de mi raza”, yo y los de mi pueblo”, “yo y mis vecinos”, “yo y los míos”.

Es un “nos” que se va restringiendo progresivamente en su significado según voy viendo mi seguridad amenazada. Pedimos, exigimos, demandamos que se haga justicia y que “nos” den lo nuestro, lo que se nos debe. No importa lo que suceda a los que se quedan fuera de ese “nos”. Hay un orden de prioridades. Se nos afina el discernimiento para ver las injusticias que “nos” afectan.


“Venid a trabajar a mi viña”

Pero ahí viene Jesús con la parábola que nos cuenta hoy en el Evangelio. Como siempre es una historia de apariencia inocente. El propietario de la viña es una buena persona. Es un hombre generoso. Da gusto encontrarse con personas así. Se preocupa de los desempleados. Se acerca a ellos.Les ofrece trabajo para que salgan de su situación de postración. A los que están tirados en la plaza todo el día, a los que están fuera de la vida, les levanta, les pone en pie, les ofrece un puesto en la sociedad, les da un medio para cuidar de su propia vida y de la de los suyos. El propietario de la viña es un buen hombre.No hay duda.La sorpresa viene a la hora de pagar a los contratados. Todos fueron contratados por la misma cantidad: un denario. Pero los contratados a primera hora se había hecho a la idea de que aquel amo tan generoso y “justo” no podía tratarlos a ellos de la misma manera que a los que habían llegado al trabajo apenas una hora antes de terminar la jornada, después de pasar el día tumbados en la plaza sin hacer nada.

A ellos, suponían, les pagaría más. Pero no. Les pagó lo mismo que a los otros. Y se quejaron –y nos quejamos–. “No hay derecho”, “No es justo”. Su “nos” era muy pequeño. Se refería apenas a los que había sido contratados a primera hora.

Un “nos” amplio, como el de Dios
Menos mal que el dueño de la viña era generoso de verdad y que su “nos” era el “nos” grande del Reino, el que abarca a todos, el que no deja a nadie fuera. La justicia de Dios es diferente de la nuestra. Sus caminos no son los nuestros ni sus planes son nuestros planes, como nos recuerda la primera lectura del profeta Isaías.
La justicia del dueño de la viña es la justicia de Dios que vela por el bien de todos sus hijos e hijas, que da oportunidades a todos, que nos ama sin condiciones. Por eso reprende a los que desean un trato de privilegio, a los que pretenden ser tratados mejor que los demás. La viña es el Reino y todos estamos invitados a trabajar en ella y a beneficiarnos de sus frutos.
Esa es la suprema libertad y el inmenso poder de Dios que se orienta sólo a nuestro bienestar. Un “nuestro” que abarca al mundo entero y que nos llama siempre a hacer más amplio nuestro “nos”. Sólo así participaremos en plenitud del Reino, de su Reino. Sólo así encontraremos la verdadera seguridad, la vida plena.

Fernando Torres Pérez cmf

20 de septiembre de 2008

EL PARAISO - Dom Pedro Casaldáliga

20/09/08
Tomado del libro
Sonetos Neobíblicos Precisamente.
No anhelamos comer la fruta vana.
Hijos de barro y libertad, nosotros,
en la común desolación humana,
no queremos ser dioses, sino otros.

Queremos ser y hacer hijos y hermanos
sobre la tierra madre compartida,
sin lucros y sin deudas en las manos,
sueltos los ríos claros de la vida.

Libres de querubines y de espadas,
queremos conjugar nuestras miradas,
todos iguales en el nuevo edén.

Y en los silencios de la tarde honda
sentir Tu paso amigo por la fronda
y el aire de Tu boca en nuestra sien.




15 de septiembre de 2008

150 Cumpleaños de Carlos de Foucauld

15/09/08
HERMANITO MIO, FELIZ CUMPLEAÑOS..
La verdad que hoy casi no me acordé de tu cumple, que cosa!!!!! y apenas si cumples 150 años, anduve en muchos afanes sabes; ...como siempre dirás. Pero a la hora del encuentro, cuándo las montañas susurran con su aroma el termino del día, entre mate y oración apareció tu recuerdo, esta vez en la foto que más me gusta de tí, que detalle hermano..... y en tu sonrisa franca, alegre, presta y generosa.

Hermanito mío, feliz cumple; que maravilla... esta tú vida en nuestra vidas, por más cansados que estemos, por más ocupados que nos encontremos, allí te presentas tú y SIEMPRE junto al bienamado, nuestro Hermano y Señor Jesús, gracias por tu amistad, por tus caricias.

Hace 150 años naciste, y en la familia que rubricó tu empeño, tu constancia en la búsqueda del ser para Dios. Jamais arrière era su divisa y tú nunca retroceder, sigue siendo la nuestra.

Hermanito mío, ayúdanos a ser los marabutos de nuestra gente, camina con nosotros, encuentrate con nosotros, forma ese caminar lleno de entrega y alegría en cada uno.

Hermanito mío Felíz Cumple. Te abrazo de todo corazón, tal cómo te amo.

13 de septiembre de 2008

Cabezas duras


14/09/08
Soy argentino y cómo tal una mezcla. Así y eso somos los gauchos una explosión de matices que conforman nuestra identidad; “mi mezcla” de árabe y vasco me llevó desde pequeño a confrontar tozudamente contra los muros, tapias o murallones que se interponían en el camino de mis verdades, por eso me conocen cómo “el turco” eufemismo argentino de cabeza dura.

Pero he nacido entre lomadas teñidas de verde y manchadas de azules, con la fuerza indócil del Paraná que me llevó desde siempre a fantasear horizontes inciertos, esos fantasmas que me trajeron hoy a esta Bolivia, a esta Pachamama espléndida que alcanzó mis sueños y acercó mis lejanías.

Ahh, Bolivia, que sabor de boca.
Ahh, Bolivia esa otra mezcla de matices, tan diferentes, fuertes, amalgamados, revueltos, fusionados y tantos de ellos a la fuerza anexados.

Esta Bolivia indagadora y contemplativa que no encuentra el tono para armonizar en paz su melodía, esta Bolivia tan cabeza dura que se obstina en recorrer aquellos tristes opuestos antagónicos de separados, desunidos, disociados, disgregados, disgustados.

Esos antónimos; frutos amargos y ásperos de nuestros días, este desafío reñido con la invitación a la liberación que empuña el Presidente Evo. Esta invitación a la liberación que no es propia de él, sino anhelo y conquista del pueblo; de este pueblo sabio, apacible, generoso, paciente y luchador, de este pueblo que grita a quién lo desee oír que a No hay marcha a tras en este proceso libertario y liberador.

Por eso les digo a los amigos que se oponen….. esto no es el cambalache ni trapicheo a que siempre llegaron, esta es la nueva Bolivia que se yergue digna y soberana, esta es la revolución que nace desde abajo y con los pobres.

No nos escuchen a nosotros, escuchen a los sabios, a los amautas y achachis que con las palabras de Homero les dicen….

"Levantando el muro contra la voluntad de los inmortales dioses, no deberán subsistir mucho tiempo…"

Escuchen al pueblo, no sean... cabezas duras.

Mirando a la Cruz, en esperanza y compromiso

La Exaltación de la Santa Cruz
Domingo, 14 de Septiembre del 2008



Al día siguiente, las cruces quedaron solas en lo alto del monte. Los cuerpos habían sido retirados. Estaban preparadas para los siguientes condenados. Los viandantes procuraban mirar para otro lado. El espectáculo no era agradable.

Pero hubo un grupo, unos pocos, que supieron ver más allá de las apariencias. Para ellos la cruz se convirtió en el icono más poderoso de la historia, el más reproducido. Y, sobre todo, paradójicamente, un icono capaz de crear esperanza de vida en el corazón de los que ponían y ponen sus ojos en él. No les hacía olvidar la realidad del dolor ni del sufrimiento. La cruz, lo sabían bien, era lugar de muerte, de humillación. En la cruz tenía lugar la negación más fuerte de todo lo humano. La cruz era el extremo opuesto de lo que Dios quiere para los hombres.


¿Desilusionados?

La muerte de Jesús en la cruz había representado en principio la muerte de todas sus palabras, de todo su mensaje. ¿Qué reino, ni que abba podían ser verdad cuando su promotor había sido humillado y condenado al peor de todos los suplicios posibles en su época? La conclusión natural habría sido decir que Jesús no era más que un soñador más sino un embaucador. Un sueño bonito pero inútil. Sin futuro ni pasado. Sin realidad. Punto final.

Pero aquel grupo de gente se empeñó en afirmar lo imposible. Jesús había resucitado. La cruz cobraba sentido. La suprema negación se convertía automática en la suprema muestra de amor, en el momento de la entrega, en la muerte que de nuevo la paradoja, era creadora de vida. La cruz era el icono fundamental.

La cruz se hizo presente en la vida diaria de los creyentes en Jesús. Pequeñas cruces colgadas al cuello. Cruces puestas en las cabeceras de las camas. Grandes cruces presidiendo las asambleas litúrgicas. Cruces en la planta de las iglesias. Cruces a veces plantadas en lo alto de los montes. Cruces vacías. Cruces con la imagen del crucificado. Cruces con la imagen del resucitado. Cruces con la imagen de Cristo en toda su gloria. Cruces con apenas un paño blanco colgando del madero transversal.

Ha habido quien se ha entretenido en decir que los cristianos adoramos a un condenado a muerte , que el signo principal de nuestra fe es un signo de muerte y que seguir teniendo delante la cruz como el icono central de la fe nos lleva a la pasividad frente al dolor y el sufrimiento de la humanidad, que nuestro Dios quiere nuestro sacrificio y nuestra muerte. Ninguna de esas cosas es verdad. La cruz es, ya lo dijo Pablo, escándalo para los judíos y necedad para los gentiles pero para los creyentes es fuerza de Dios y sabiduría de Dios.

Comprometidos con la Vida

Con la cruz y por la cruz luchamos sin denuedo por un mundo mejor, tratamos de curar todos los males, de salvar todas las vidas, de estar cerca de los que sufren, de aliviar los dolores y de luchar por la justicia. Estamos comprometidos a que aquella cruz, la de Jesús, sea la última, que nunca más se condene injustamente –¿hay alguna condena justa?, que la violencia sectaria y fratricida se convierta en encuentro de hermanos y hermanas reconciliados en el inmenso y poderoso amor de Dios.

La cruz no es signo de muerte sino de vida, esperanza y compromiso. La cruz nos pone en guardia frente a todo lo que amenaza la dignidad de los hijos e hijas de Dios. En la resurrección de Jesús, en la cruz vacía, encontramos la esperanza y la fuerza para luchar por esos ideales. Cristo está vivo y con nosotros. No son simplemente ideales. Son la promesa de Dios que en Jesús, en su vida y en su muerte, nos mostró su amor.

Hoy seguimos mirando a la cruz. Nos duele el dolor de nuestros hermanos y hermanas, que siguen siendo ajusticiados injustamente. Nos comprometemos para que nadie, nunca, vuelva a ser asesinado en una cruz, en cualquier cruz. Y sentimos que esta historia de violencia fratricida continúe bajo las más diversas excusas. Por eso, seguimos mirando a la cruz. Porque en ella encontramos la esperanza para seguir, como Jesús, proclamando la buena nueva del reino, que es posible vivir de otra manera, en fraternidad, en paz. Y seguimos curando heridas, reconciliando, siendo misericordiosos, que no otra cosa es ser discípulos de Jesús, el que murió en la cruz, el que resucitó.

Fernando Torres Pérez cmf

fernandotorresperez@earthlink.net


12 de septiembre de 2008

Deus ex machina

La máquina de Dios según Clemente
Diario Clarín- 12/08/08





La guerra de Irak, “un mandato de Dios”

Publicado por Valores Religiosos
Eso afirmó Sarah Palin, la compañera de fórmula del candidato a presidente John McCain, durante un discurso en una iglesia de su ciudad natal.

Pidió rezar por los soldados enviados por el gobierno siguiendo “un plan divino”.

La candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos, Sarah Palin, caracterizó la guerra de Irak como "un mandato de Dios" en un discurso que circula este jueves en Internet.
"Recen por nuestros soldados, que se esfuerzan por hacer lo que es importante para el país", señala la gobernadora de Alaska en el trozo del discurso colgado en la red.

"Nuestros líderes nacionales los envían siguiendo un mandato de Dios".

Hay que saber siempre que hay un plan, añade. "Y es un plan divino". Su hijo Track será destinado este mes como soldado en Irak.

No queda claro cuándo pronunció la dirigente el discurso en una iglesia de su ciudad natal, Wasilla.




Si antes no estaba claro y era dudosa su procedencia, ahorita... sigue siendo producto de la prensa tenenciosa..??

Tomado del diario La Nación
viernes 12 de septiembre, 12:10 PM
FAIRBANKS, EEUU (AFP) - La candidata republicana a la vicepresidencia de Estados Unidos, Sarah Palin, despidió este jueves en Alaska a su hijo, cuya unidad militar se preparaba para.
ir a Irak a combatir por una "causa justa", según ella.

Ante unos 4.000 soldados reunidos en Fort Wainwright, la gobernadora de Alaska (noroeste) dijo que se sentía honrada de estar allí para verlos partir a.
"defender a Estados Unidos y la causa de Estados Unidos, que es una causa justa".

"Estarán allí para ganar", aseguró a unos soldados que permanecerán doce meses en Irak.
Advirtió que antes de la victoria deberán "soportar adversidades y aceptar sacrificios", pero que sería una batalla "justa y vital".

"Estarán allí para defender al inocente frente a los enemigos que han planificado, emprendido y alegrado de la muerte de miles de estadounidenses, ya que Estados Unidos no puede retornar a esa falsa impresión de seguridad que se tenía antes del 11 de setiembre de 2001", afirmó.

Según el mayor Chris Hyde, portavoz de la brigada, no se solicitó ninguna protección particular para Track Palin por el hecho de que su madre fuera la compañera de fórmula republicana.

11 de septiembre de 2008

EXISTE UNA CULTURA DEL POBRE

Tomado del litro

"ESCUCHEMOS A LOS POBRES, APORTES PARA UNA ANTROPOLOGÍA DEL POBRE",

Autor: Federico Carrasquilla M



Hay, pues, una cultura del pobre, entendida como el conjunto de expresiones (ideas, símbolos, mitos, costumbres, etc.) con las que el hombre que carece de bienes va expresando su existencia.

Haciendo un brevísimo análisis de lo que es la cultura, decimos que el hombre vive su existencia, como un hacerse, y el resultado de ese hacerse del hombre, constituye la cultura, que comprende el lenguaje, la literatura, el mundo simbólico, las costumbres, las creencias, etc., es decir, todo lo que le permite al hombre expresar su existencia. Además, como el hombre vive esencialmente en comunidad, se dice que la cultura es colectiva.

Partiendo de esta descripción hay que aceptar que el pobre tiene una cultura propia, producto del hacerse en medio de las carencias de bienes materiales y que le dan una manera de expresarse con sus valores y sus antivalores.

Ante todo, hay que reconocer la cultura del pobre. Lo que no se hace en la mayoría de los casos, porque la opresión principal y quizás la más grande, inclusive peor que la económica, que sufre el pobre es el desconocimiento y el rechazo de su cultura. De ahí que una de las cosas más importantes en el trabajo con el pobre, es el reconocer y recuperar su cultura, su manera de vivir y de pensar. El pobre tiene una manera de mirar el mundo que es propia de él y diferente a la del rico. Por eso las cosas, los acontecimientos no significan lo mismo para el pobre que para el rico.

Al hablar de cultura del pobre es necesario tener presente lo siguiente:


a) Ayudar al pobre a que se inculturice en el mundo que lo rodea.

El pobre tiene que vivir sus valores en el mundo que se le niega continuamente y que busca destruir sus propios valores. La consecuencia más común es que para adaptarse al mundo que lo rodea, se le fuerza a renunciar a sus valores.El peligro contrario sería el convertirse en secta, en aislarse para preservar sus valores. Es preciso que el pobre asuma lo que hay de valor en la cultura que lo rodea sin perder lo propio.

b) Inculturarse en el mundo del pobre. Debemos asumir desde nuestra cultura los valores de la cultura del pobre, hacer que los valores de la cultura del pobre se vivan a partir

de otra cultura.

Uno se inculturiza en el mundo pobre, cuando desde otra cultura se asumen los valores de la cultura del pobre. Existe todo un proceso de renuncia y acogida, que muchas veces es doloroso. Cuando se entra a otra cultura siempre hay un umbral que es imposible traspasar. Quien no ha nacido en medio pobre, nunca podrá asimilar totalmente la condición de pobre, o sea, entender en toda su dimensión las expresiones de su cultura.

c) Luchar contra la aculturación que es la pérdida de la propia cultura. Es lo que les ha ocurrido a los indígenas cuando pierden su lengua, sus costumbres, y se ven forzados a adquirir otra cultura. El caso del lenguaje es el más significativo, porque cuando éste se pierde, es lo que más facilita el coloniaje cultural. Ya lo dijeron los romanos, que para subyugar a un pueblo es más importante imponer la lengua que la religión.

En el pobre más que la pérdida de su cultura es el desconocimiento de ella o la infravaloración de sus expresiones (Atacar la transculturación que es el cambio de una cultura por otra. Lo que está sucediendo con la influencia del estilo de vida de Norteamérica, que a través de la música, de la televisión de las telenovelas se destruye una cultura y se impone la de ellos.) Luchar por la inculturación. Que es el proceso de asumir la propia cultura, se da cuando se elabora, amplía y valoriza la propia cultura.

2. ESTA VISIÓN DEL POBRE IMPLICA UN NUEVO PROYECTO PEDAGÓGICO

Si se acepta el nuevo concepto de pobre, si se acepta la existencia de una cultura del pobre con valores y antivalores, se debe aceptar también un replanteamiento de los tradicionales esquemas pedagógicos que se han aplicado en la educación de los pobres. El nuevo proyecto pedagógico debe cumplir las siguientes condiciones: —Permitir que el pobre asuma su condición de pobre, para que descubra sus valores—. Aceptar y estimular que el pobre diga su palabra, porque ésta es el "vehículo" de sus valores, y la mejor manera de manifestar su identidad. Por eso el mayor aporte de los agentes externos al mundo pobre, es escuchar al pobre; dejar que él se exprese, que "diga su palabra". Propiciar que el pobre mismo descubra los aspectos destructores de su cultura, para que luche contra ellos. Desde fuera es imposible pretender quitar los valores destructores de la cultura, porque implicaría aplastarlos más. Fray Bartolomé de las Casas en sus escritos aboga por el derecho del indio a manifestar sus valores y esperar a que él discurra y descubra lo que es destructor en su cultura.

El nuevo proyecto pedagógico implica por lo tanto y fundamentalmente el que se parta de la vida y de la realidad del pobre. Que se le ayude a descubrir el valor de sus vivencias, la riqueza humana que encierra su condición, su lucha diaria, su manera de vivir y de estar en la sociedad. Siempre se nos ha dicho y se seguirá diciendo que el problema del mundo es que la riqueza está mal distribuida, que es indispensable repartirla mejor. Pero la conclusión, que aunque parezca insólita, es que lo que hay que repartir, no es la riqueza sino la pobreza, o sea, que debemos fijarnos como ideal de vida los valores del pobre. Aprender a vivir en solidaridad y fraternidad, realizando el tipo de existencia del pobre.

3. NECESIDAD DE ELABORAR UN NUEVO PROYECTO DE SOCIEDAD DESDE EL POBRE

Reconocer que la existencia pobre tiene una serie de valores que, finalmente, —como veremos en enseguida, son los valores auténticamente humanos—, implica trabajar por organizar la sociedad en función de esos valores. No se puede aceptar esta visión del hombre sin luchar por una sociedad y por unas estructuras que permitan la concreción de esos valores. Si se quiere resumir los elementos de este proyecto de sociedad, diríamos que es un proyecto de sociedad hecho de solidaridad y fraternidad, una sociedad donde las personas sean valoradas por lo que son, no por lo que tienen; una sociedad donde los valores que se promuevan en los medios de comunicación y en la transmisión de la cultura, sean los valores del pobre. Inicialmente el socialismo se presentó como un intento para hacer una sociedad justa e igualitaria pero, finalmente la lucha entre el capitalismo y el socialismo no fue una lucha entre ricos y pobres el rico a la manera pobre. Finalmente venció el rico a la manera rica.


Llama la atención que en el discurso ecológico en el que se menciona la destrucción del planeta, destrucción que realiza el capitalismo se denuncie justamente, aunque sin explicitarlo lo suficiente, el modo de vida del rico, que con su despilfarro está generando esa destrucción y como salida exige asumir otra visión del mundo que sería la de un modo de vida más austero que no implique tanto deterioro de los recursos naturales. Precisamente este nuevo proyecto de sociedad tiene que partir de los valores del pobre porque como veremos en el juicio crítico son los únicos auténticamente humanos y por tanto universales.
El ideal es que a partir de los valores del pobre se realice un nuevo proyecto de sociedad, de tal manera que se reparta la pobreza y no la riqueza, porque repartir la riqueza siempre ha sido un imposible y aunque no parezca lógico, es más factible adoptar una forma de vida frugal y sencilla para todos, que aspirar a que todos seamos ricos. Eduardo Galeano en un estudio titulado "Ser cómo ellos", dice que el mundo latinoamericano se ha mantenido mirando al mundo norteamericano y se ha vuelto un ideal "Ser como ellos" y demuestra que en la actualidad lograr ese objetivo, es materialmente imposible.
Y concluye Galeano: o descubrimos otro tipo de desarrollo o nos quedaremos eternamente frustrados y destruidos. Si a cada persona se le diera el nivel de vida de un rico, v.g. un carro, hoy es económicamente imposible porque no existe ni siquiera el espacio para colocarlos. Por lo tanto el futuro está en construir un mundo desde el pobre, partiendo de sus valores y teniendo como objetivo eliminar en todos los pueblos la destrucción que ocasiona la pobreza.

4. JUICIO CRÍTICO

¿Qué pensar de esta manera de concebir el mundo, propia del mundo pobre?

Primero. Esta visión del mundo ofrece unos valores que son los valores auténticamente humanos, porque permiten a la persona asumir su propia vida, y vivir en comunión con los otros. Al mismo tiempo tiene en cuenta la condición del hombre, como un hacerse, y su condición material expresada en una determinada manera de asumir la realidad. Sin embargo, hay que tener presente que estos valores no los vive automáticamente el pobre, no basta con ser pobre, para que el pobre asuma estos valores, hay que asumirlos conscientemente. Por eso se requiere elaborar un nuevo proyecto pedagógico para educar al pobre, tal como se explicó anteriormente.

Segundo. Son valores universales. Un mundo centrado en los valores del rico, donde se coloca la ambición de riqueza, la ostentación y el poder, como los ideales de realización personal, no permitirán nunca que los hombres puedan realizarse plenamente como personas ni convivir en armonía. Estos valores no son auténticamente humanos porque impiden vivir en comunión con los demás y terminan haciendo a la persona esclava de las cosas, en cambio, el pobre ofrece unos valores que son valores para toda persona y que toda persona los puede vivir. Por eso el pobre puede ser el portador del hombre nuevo, sin ser el poseedor del hombre nuevo. Es decir, una persona en cualquier parte que quiera realizarse como persona tiene que poseer estos valores: actitud de gratuidad, de acogida, de aceptación de la realidad, etc. Por eso el pobre es el portador del hombre nuevo, es el que ofrece a todo hombre los valores qué se necesitan para que se pueda realizar como persona. Como los ricos[14] lo basan todo en la posesión de bienes, no se ven obligados a mejorar su calidad humana. La fuerza de su personalidad la basan en el prestigio que les da el tener y nunca se sienten obligados a valer siendo mejores. Por eso los valores del rico no son los auténticamente humanos en cuanto no impulsan a un mejoramiento personal y a la búsqueda de la fraternidad. En cambio, los valores del pobre sí son universales y humanos porque pueden ser asumidos por toda persona y promueven la armonía con los otros.

Tercero. El mundo del pobre ayuda a entender el mundo del rico. Por el hecho de que la persona tenga bienes materiales, adquiere una especial visión del mundo y unos valores que son: prestigio, superioridad, seguridad, dominio y la imposición sobre el otro. Además, la capacidad de asumir el espacio y el tiempo, con la capacidad de reflexión y de hacer análisis de conjunto, etc. Los anteriores son valores humanos, pero no son los valores auténticamente humanos; porque no promueven el mejoramiento personal ni tampoco la convivencia y la comunión con los otros, por eso la visión humana del rico no puede ser modelo, porque son originados en la riqueza y en el poder. La mejor manera de educar al rico es demostrarle que existen otros valores que proporcionan más realización personal, o mejor, una auténtica realización personal. No se trata de rechazar el mundo del rico, sino de cuestionar la supremacía de sus valores para que se ponga al servicio de los valores del pobre, por ser los auténticamente humanos. Siguiendo esta misma línea, podemos considerar que el problema de la tecnología es que siempre ha estado al servicio del rico. Se debe buscar la aplicación de tecnologías que no degraden el medio ambiente y abaraten los servicios. Como la aplicación de la economía de mercado deja de lado a los que no tienen, hay que buscar otra economía de mercado que tenga en cuenta a los desposeídos. Hasta ahora, en gran parte la tecnología está dedicada al consumo suntuario para unos pocos y no a las necesidades de la gente. Por ejemplo, en la industria automotriz existe interés por hacer cada vez más sofisticados y lujosos los automóviles, pero no en producir los que sirvan más al transporte popular.

¿Es válido todo lo anterior? El análisis que hemos hecho deja una pregunta abierta. ¿Por qué decimos que los valores del pobre son los valores auténticamente humanos? Se puede responder diciendo: porque son los que le permiten a la persona asumir su propia vida y unirse a los otros. Sin embargo, puede argumentarse que los valores del rico realizan a los ricos, porque también son valores, la superioridad, el prestigio, la seguridad, etc. y que para otros también son auténticamente humanos, y desde ahí repetir la misma pregunta: ¿Por qué se dice que esos - valores (los del pobre) son los que permiten la realización de la persona?, etc. Por eso pensamos que esa pregunta, en último término, queda sin una respuesta radical y es contestada sólo por una opción: se opta por los valores del rico o por los valores del pobre. Opción, sin embargo, que es y puede ser fundamentada por razones racionales. Es en este punto donde aparece el valor humano de la Revelación para el cristiano: el testimonio de Jesús, inclinando la discusión a favor de los valores del pobre. Así se puede afirmar con mayor seguridad que los valores de la vida pobre, son los auténticamente humanos, porque éstos fueron los que llevó y nos enseñó Jesús.